
Compañeros de trabajo durante algunos años, al preguntarle a mi mujer por mí y responderle que había subido esa misma mañana a Vistabella a buscar setas, comentó que todavía era pronto para buscar en esa zona y así se despidió, negando con la cabeza que hubiera posibilidad alguna de éxito.
No, no andaba desencaminada. Su opinión, en un año normal, era la correcta. Realmente es en la segunda quincena de Septiembre y no antes, cuando hay que ir a buscar setas a Vistabella. Pero éste no es un año como los demás.

Sin embargo nosotros, como ya relaté en su momento, a raíz de haber visto la tierra bien sazonada quince días atrás cuando volvíamos de un corto viaje a Molina de Aragón y haber encontrado una bolsa de "agáricus" (champiñón silvestre), empezamos la temporada la semana pasada con resultado de tres cestas del citado ejemplar y una variada de "Boletus" y de rovellón.

Sin embargo el año sigue siendo benigno para los aficionados y la tarde del jueves y la del viernes la tierra volvió a regarse en esas zonas. Fueron lluvias débiles, pero suficientes quizás para unirse a la humedad que había debajo y para que la micorriza siga su curso. Yo, como he dicho al inicio de la entrada, aunque me constaba que no había transcurrido el tiempo suficiente para que la naturaleza pudiera recobrar su ritmo, subí un rato. Digo un rato porque el verdadero boletaire debe ver el inicio del día en el pinar y yo, ese día, me levanté a las ocho, ya cuando el sol estaba en lo alto y después hay hora y media de coche para llegar hasta allí.



Bien, estamos hablando de buscadores de setas, algunos muy experimentados y otros muchos que no lo son tanto. Unos son gente que cree que todo el monte es orégano y que, aparte lo anterior, conoce dos sitios buenos y pare Ud. de contar. Otros que algunas veces los compran y dicen haberlos encontrado. Naturalmente, también sé de aquellos que realmente conocen muchos sitios y, cuando en uno no encuentran, marchan a otro sin más, no volviendo nunca a casa de vacío. De todo hay en la viña del Señor. Finalmente están los más técnicos, lo que yo llamo "buscadors malfaeners", selectivos, gente que pretenden encontrar mucho y variado haciendo, además, el mínimo esfuerzo. Yo me cuento entre estos últimos, aunque con perdón por lo de técnico, puesto que nunca he sido técnico de nada.

Cuando se hace todo lo indicado es cuando puedes permitirte el lujo de recoger más de treinta especies de setas comestibles, muchas de ellas de calidad muy superior a la del típico rovellón y que hacen prácticamente imposible regresar a casa con la cesta vacía y sin que tengas que caminar ni un solo metro para llegar al punto de búsqueda, o sea, que cuando abres la puerta del coche ya tienes que mirar en el suelo para no pisar alguna seta comestible.
El primer día que fui a buscar setas a Vistabella, acompañando a Paco el de Cona, al parar el coche y disponerme a orinar (no lo olvidaré nunca) me dijo:
- Mira antes, no sigue cosa que pixes algún rovelló.
Efectivamente, allí donde estaba a punto de mear, había dos rovellones. (!)

Al (1) es "pi blanc i llanegues";
al (2) es "pi negre" que son més bons, pero no ix res més;
al (3) están barretjats i també hi ha "blanquets";
al (4) tan sols eixen "boletus", rovellons pocs;
al (5) eixen tres clases de xampinyons, però res més;

al (7) hi ha de tot però em vaig pedre i no em fa gràcia tonar,
al (8), sol haver de tot un poc però allí sol estar més buscat;
al (9) son rovellons variats i "seta de card";
al (10)...???
Total, que me hago un lío y no se a cual de los sitios me convendrá más ir porque, claro... solo Dios puede estar en varios sitios a la vez y yo he llegado a un punto en el que parece que quisiera que el bosque fuera una tienda, o mejor el buffet de un gran restaurante... ¡dos de estos, cuatro de aquellos, uno de aquel y tres de los de más allá...!


Sin embargo la naturaleza, con poco más de 15 l./m2, ha hecho una espectacular recuperación. No para los "boletus" que precisan de más tiempo, pero sí para los rovellones que empiezan nuevamente a salir y de los que encontré unas tres docenas, todos de "pi negre" y salidos después de la lluvia, con apenas 24 horas de vida. También, por primera vez en mi vida de boletaire, he encontrado ya dos veces este año una docena de ejemplares de "Cantharella cibarius", si no la mejor porque hay gustos para todo, sí una de las mejores y a la que los especialistas dan la máxima categoría. Sin ir más lejos, la noche del domingo me hice un revuelto con ellas. Naturalmente lo compartí con mi mujer y compañera, ¡faltaría más!.
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Todo eso en tu querido pueblo Tonica, así que, aunque las fechas no sean las que corresponde, si quieres subir a buscar setas a Vistabella ya puedes preparar las cestas y arrear hacia arriba que, tal como dicen los gallegos con las brujas (meigas)... ¡haberlas haylas!
EL ÚLTIMO CONDILL
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