

¿Donde está esa tolerancia?. ¿Y el amigo de verdad?. Desgraciadamente no hay amigos, sino conocidos o compañeros. Algunos se esfuerzan, recurren a determinadas prácticas para convertir al compañero en amigo, pero se cansan antes de que eso ocurra. La vida es corta y uno se cansa de ofrecer un amor que no es correspondido. No pasa nada, nadie es culpable de tal situación. La vida es así, nos ha hecho así. Quizás no tengamos remedio. En esta coyuntura solo hay dos caminos posibles: aislarnos o esforzarnos en aparentar ser lo que no somos. Esto último no hay que entenderlo como una hipocresía, sino como el esfuerzo por cambiar la situación y mantener al menos las formas. Esforzarse ya es un punto a nuestro favor, puesto que habla de nuestra buena disposición para que las cosas sean mejores. Pero hay que hacer mucho más y devolver el ciento por uno.
La vida es como es y nada podemos hacer para evitarlo, pero sí que podemos mejorarla, poner nuestro granito de arena para hacerla mejor y más llevadera. Aparquemos el orgullo, el deseo primitivo de querer imponer nuestras ideas a los demás. El premio garantizado es un poco más de amor de los demás hacia nosotros. Algunos "machotes" creen que todo esto son tonterías, mariconadas que no sirven para nada, y se burlan de quienes pensamos así. Pero los que así actúan, creyéndose superiores, no hacen sino perder la credibilidad de la gente de bien y por lo tanto la oportunidad de crear ese amigo de verdad. La verdad es que en el mundo de hoy parece no haber tiempo para esta clase de cosas, más propias de épocas de mayor necesidad. Nos olvidamos de que el amor de un amigo no está a la venta, sino que hay que ganárselo devolviendo multiplicado el que él nos da.
Para colmo de despropósitos, en esa lectura que he comentado haber hecho hace unos minutos, se habla incluso de las excusas que uno puede poner para no asistir a estos eventos propios de las Fiestas Navideñas. Excusas que naturalmente no son reales sino ficticias. La verdad es que dicha lectura me ha preocupado mucho. Jamás se me ha ocurrido presumir de amigos. Más bien al contrario, siempre he dicho que jamás los he tenido. Alguien podrá pensar que es una afirmación muy triste y es cierto, lo es, pero así lo entiendo yo. Dicen que amor con amor se paga, pero no es verdad. Somos humanos y la vida no es la obra de un poeta relevante. De todas formas hay dos clases de poetas: el que retrata lo idílico y el que nos cuenta la realidad por medio de sus poemas. Estos últimos son justamente los que más triunfos cosechan, pero tarde, cuando ya no están en este mundo.
Adiós amigos. Sed felices. Hoy todavía es Navidad.
RAFAEL FABREGAT
No hay comentarios:
Publicar un comentario