20 de octubre de 2013

1161- ATENCIÓN. ¡AQUÍ, RADIO TIRANA...!

Primer edificio de Radio Tirana (1939) ya en desuso.
Así empezaba un noticiario albanés, en los tiempos de la dictadura de Franco. Era el programa informativo y de apoyo moral a los españoles, lanzado a las ondas hertzianas de Onda Corta por parte de la emisora nacional del país comunista de Albania. Su destino era naturalmente la gente española de izquierdas y todos los republicanos en general. Sin embargo, todos pobres, eran pocos los aparatos de radio que esa gente tenía. Mayormente gente rural, con lo justo para subsistir, difícilmente podían disponer de tan exclusivo aparato. En muchos núcleos rurales pequeños ni siquiera había luz eléctrica, aunque personalmente recuerdo haber visto grandes aparatos de radio a pilas. Auténticas baterías que pesaban cerca de medio kilo cada una de ellas. Todo aquello pasó. Primero llegaron los transistores, después la televisión y después la democracia, por lo que se hizo innecesario buscar en el dial de Onda Corta a la emisora albanesa y a otra también muy popular en aquellos tiempos, establecida en Andorra, a la que popularmente se conocía como "la Pirenaica"

Pero hoy no toca hablar de este asunto radiofónico, sino de la capital de este país anclado en la pobreza más absoluta, al que no podemos envidiar a pesar de nuestras limitaciones. España, con la muerte del dictador, evolucionó hacia la Democracia mientras que Albania, aunque finalizó su dependencia de Rusia al acabar la etapa soviética de la URSS, siguió debatiéndose en la pobreza de unas gentes acostumbradas a no trabajar para su propio beneficio.

Acceso al Castillo de Justiniano I. (520 d.C.)
Capital de la República Popular de Albania, desde 1.920, Tirana es hoy una bella ciudad próxima a los 700.000 habitantes, centro industrial y cultural del país. La ciudad fue fundada en 1.614 por Suleiman Pasha. El territorio que ocupa su distrito fue de los primeros que se ocuparon en este país. Emblema interesante de su pasado es un castillo romano del año 520, construido por Justiniano I y restaurado por Ahmed Pasha Toptani en el siglo XVIII. Durante la Edad Media la zona tuvo escasa relevancia por lo que, ya bajo el yugo del Imperio Otomano, en el año 1431 apenas contaba con 1.000 casas y 7.300 habitantes, cifras que se muestran triplicadas (2.900 y 20.000 respectivamente) en el catastro de 1.583. Como se ha dicho antes no es hasta 1.614 cuando se convierte en ciudad otomana, con la construcción de una mezquita, un centro comercial (zoco) y una sauna turca (hammam).

Castillo de Kruja.
Cruce de rutas caravaneras la ciudad prosperó de forma imparable hasta principios del siglo XIX cuando en 1.816 languideció por las guerras sucesorias de la familia Toptani de Kruja, que se prolongaron durante sesenta años. Tirana tenía 13.000 habitantes y 724 tiendas al comienzo de los conflictos y al finalizar éstos no llegaban a los 8.000 vecinos y con un comercio inexistente pues había huido de la ciudad dejándola totalmente colapsada. Se dice de la familia Topkani que, si bien eran buenos gobernantes, tenían grandes rencores entre ellos. Finalmente los ánimos se apaciguaron gracias a la intervención del gobernador de la ciudad Abdurahman Toptani y a los cuatro hijos que siguieron en el poder a su muerte en 1.837. Sus descendientes no fueron tan buenos gobernantes y la economía albanesa quedó estancada hasta finales del siglo XIX y sin desarrollo industrial hasta iniciado el siglo XX.

Plaza de Skanderbeg.
En 1912 aprovechando las sucesivas derrotas otomanas, los albaneses pidieron la independencia y la obtuvieron gracias al apoyo italiano y austriaco. Las potencias colocaron en el poder al rey Guillermo de Wied pero, con la llegada de la I Guerra Mundial, Albania quedó convertida en campo de batalla entre los diferentes combatientes y posteriormente controlada por ellos. En 1918 Albania proclamó nuevamente la independencia, pero también con suerte escasa pues quedaría como protectorado italiano. Desde 1.928 hasta 1.939 se convirtió en monarquía, gobernando Ahmed Zogu I de Albania, pero el 8 de Abril de 1.939 el ejército italiano de Emmanuel III invadió el país y lo hizo propio hasta 1.943 cuando la coalición germano-italiana (Hitler/Mussolini) perdió la II Guerra Mundial.


Lo que siguió no fue una etapa de bienestar para el pueblo. Liberado por los comunistas, con el apoyo de la URSS, el país siguió con este estilo de vida. Proliferó, eso si, la creación de fábricas de todo tipo y de pisos para dotar a los trabajadores de viviendas. Barrios enteros del centro histórico fueron derribados, incluida la Catedral de la Iglesia Ortodoxa Autónoma, para construir la gran plaza de Skanderbeg la más grande de Tirana. Si el periodo comunista fue difícil, el postcomunista aún fue peor. El caos prevaleció en esta década de transición. Numerosos edificios se levantaron fuera de ordenación urbana, incluso en vías públicas y zonas sin urbanizar. A medida que nuevos emigrantes llegaban a la ciudad se levantaban grandes barrios carentes de servicios básicos. Con la llegada del siglo XX el Ayuntamiento de Tirana puso freno a estos despropósitos y con el nombre de "Regreso a la identidad" recuperó las riberas del río Lana y otras zonas ajardinadas, fomentando la construcción reglamentada.


Albania es hoy un interesante país para visitar. Numerosas iglesias, mezquitas, interesantes ruinas romanas y monumentos de toda índole salpican esta tierra de economía mal repartida. Cientos de coches de alta gama recorren calles salpicadas de puestos callejeros con gentes que ofrecen diferentes productos, a cambio de unas míseras monedas que apenas les permiten subsistir, pero eso sucede en otras muchas partes del mundo. Actualmente es una república parlamentaria pero su reciente pasado comunista mantiene una economía centralizada. El escaso comercio exterior y unas infraestructuras insuficientes y obsoletas, hacen difícil su despegue. El crimen organizado que prolifera en el país ayuda poco a que las cosas cambien pues los empresarios escapan de esta lacra albanesa. Sin embargo las cosas están cambiando y actualmente Albania es candidata a formar parte de la Comunidad Europea, lo que sin duda favorecerá notablemente su atractivo turístico. Claro que, no sé si habrá playa para todos...

RAFAEL FABREGAT

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