El día 4 de Junio de 2026, España ya había agotado todos los recursos naturales que le corresponden para este año. ¿Qué significa esto?. Pues que somos un país deficiente, ya que gastamos más de lo que producimos. Ni más ni menos. Y como pescadilla que se muerde la cola, cuanto más debes más altos son los intereses del dinero prestado que recibimos. En resumen: UNA RUÍNA QUE ALGÚN DÍA TENDREMOS QUE PAGAR. Cuando un Gobierno, para tener contentos a sus ciudadanos y perpetuarse en el poder, ofrece más de lo que tiene a su disposición, tiene que endeudarse pensando que ya pagarán los que vengan detrás. Si los que vienen detrás son ellos mismos, seguirán su política de regalar lo que no tienen y si los ganadores son otros, lucharán por recuperar la estabilidad, cerrando la caja.
Para poder estabilizar gastos desmedidos, todas las soluciones son malas, pero no hay otra solución. Hay que frenar gastos prescindibles. Por lo tanto a quienes sigan al gobierno actual, les espera un futuro corto y nada alagüeño. Para este año 2026 la OCDE mejora la previsión del PIB español, llevándolo al 2,6%, mientras que para 2027 lo sitúa en el 1,7%, al tiempo que prevé que la inflación subirá un 3,7% para este año y un 3,4% para el siguiente 2027, muy especialmente por la volatilidad de los productos energéticos. El gran problema de España es que el encarecimiento de los precios no se limita a los carburantes y sus derivados, sino que los precios de los alimentos no elaborados se resisten a bajar por el encarecimiento de la energía que ya influye en los costes productivos de los alimentos, ya desde el momento de la siembra,
A todo esto hay que sumar también los riesgos comerciales y financieros y la deuda soberana que, ante las dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, se ha disparado por desajustes difíciles de compensar. La OCDE reclama pruedencia a la autoridades monetarias y fiscales que, de no apretarse el cinturón, provocarán que el problema crezca y se eternice. Además de mantener posiciones restrictivas, los bancos centrales revisarán sin duda un incremento de los tipos de interés, aconsejando a los gobiernos que retiren las ayudas universales y las enfoquen a sectores y hogares más expuestos. Veremos qué hace el gobiero español aunque, si tienen dos dedos de frente, habrán de estudiar medidas de gasto más contenido. Y mientras tanto el campo se abandona por falta de rentabilidad.
No hay otro remedio para solucionar un problema que en Europa no tienen. Se ve que allí tienen mejores economístas. Si las políticas actuales se alargan en el tiempo, más pronto que tarde vendrá un Crac que hará llegar el hambre a muchas de las familias epañolas. Si las deudas las pagara quien las proveca esto no pasaría. Más pronto que tarde las deudas han de pagarse, a no ser que los socios nos condonaran las deudas en vigor, que nadie tiene previsto que suceda. Lo natural es que cada cual pague lo que debe, Por lo tanto España no va bien ya que, si a lo que tenemos descontamos lo que debemos, ¿que nos queda?. Pues eso, poco o nada, ¡eso es lo que valemos!. A nuestra producción hay que restarle lo que debemos y el resultado es nuestro valor como país. Desafortunadamente, el saldo es descaradamente negativo.
Rafael Fabregat Condill
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