Naturalmente cada cual tendrá una opinión y todas son válidas pero pienso que, siempre que estén proporcionados al cuerpo de su propietaria, estarán bien aunque mi opinión personal es que ni pequeños ni grandes. Algunos hombres les gustan grandes, pero es porque ellos no son los que los llevan. Imagino que con tal peso, habrá más incomodidad que beneficio. De todas formas, desde mi punto de vista, es más interesante la proporcionalidad que el tamaño. En este momento, cuando la mujer empieza a mostrar una parte de los mismos, es cuando uno se da cuenta de las diferencias, en el sentido de que hay que ver lo bonitos que son cuando son bonitos aunque, desafortunadamente, esa espectacular proporcionalidad está escasa. Si yo fuera mujer no buscaría un cirujano, sino un buen sujetador.
Dicen que las mujeres se fijan, más que los hombres, en estos detalles pero están equivocadas. Para la mayoría de los hombres el pecho es el atributo más importante en una mujer, pero no es mi caso. También se dice que los hombres no los prefieren grandes y que lo principal es que sean bonitos. En casi todas las cosas de la vida lo excesivo significa justamente eso: ¡Excesivo!. De la misma manera que lo pequeño significa poco. Si nos fijamos bien en el significado de estas palabras, la mayoría votaremos que a todos nos gusta lo mismo: ni poco ni mucho. Es cosa importante del cuerpo femenino y justamente por eso nos gusta que sea bonito y proporcional, como todo el resto del cuerpo. En cuanto al cuerpo masculino sucede lo mismo: Proporcionalidad. Un poco de gimnasio bien, pero sin pasarse.
Volviendo al motivo de este artículo, los expertos opinan que, aunque el gimnasio no puede aumentar o disminuir los pechos de las practicantes, sí se puede mejorar la percha que los sujeta al tonificar la musculatura que los sustenta. Es un efecto que se logra también al mejorar la postura ya que, si caminas más erguida, los hombros están mejor alineados con la columna y el pecho se ve más bonito. De todas formas tampoco hay que exagerar ya que, para fortuna de todos nosotros, se está observando un regreso a la naturalidad y también en lo que respecta a las modas. En todos los casos, el término medio es el más correcto, ni ir tieso como un palo ni cargada de espaldas como una vieja. Y aquellas que pierdan un pecho que no se atribulen, una prótesis de tamaño adecuado y seguirán guapísimas.
Para una mujer, encontrar el sujetador ideal es más importante que los vaqueros de marca. Y los primeros días de su estreno debe quedarte bien al cerrarlo al último enganche. De esa forma podrás estrecharlo cuando empiece a perder elasticidad. Naturalmente esta página no es la consulta de un especialista, pero olvidad al cirujano puesto que en tema de sujetadores ya está casi todo inventado. Tanto es así que una empresa norteamericana incluso lanzó unos sujetadores para aquellas que les gusta la cantidad. Se trata de una bomba de vacío situada en las copas del sujetador y que aumenta los senos en un par de tallas. Funciona con pilas y estimula el crecimiento del tejido mamario. Y si no queres saber nada de experimentos, en el mercado hay decenas de sujetadores con diferentes tipos de relleno con los que ganas fácilmente dos tallas o más. ¡Qué cosas...!.
Rafael Fabregat Condill
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