22 de septiembre de 2026

3333/0246- EL NUEVO MUNDO DE HOLLYWOOD.


Puede que las grandes superproducciones hayan terminado, pero el glamour de las grandes estrellas del cine sigue paseándose por Sunset Boulevard. Los grandes estudios resisten, fusionándose y ampliando sus objetivos, al convertirse en gigantescas empresas multimedia dispuestas a seguir comiéndose el mundo de nuestro ocio y fantasía. No cabía duda, la resurrección se ha producido y así lo esparábamos todos. El cine es ilusión, unas veces apasionada y otras violenta o catastrófica, pero ilusión al fin y al cabo. Los guionistas son personas de carne y hueso pero, algunos de ellos, incluso nos enseñan a vivir mejor gracias a guiones que invitan a reflexionar. Quedémonos con éstos y olvidemos otros más crueles, pero siempre sabiendo que, desgraciadamente, la realidad supera a la ficción.


No hace mucho se celebró el centenario de Warner Bros y Disney, dos emporios míticos en el mundo del divertimento y la ilusión de chicos y grandes, que nacieron en 1.923. Miles de películas estupendas llevan su sello, que es garantía de calidad en lo técnico y en la excelente interpretación de las estrellas cinematográficas que figuran entre sus personajes. Actualmente los cines han perdido popularidad y clientes, pero el cine sigue vigente a través de la televisión y los grandes eventos y festivales que se llevan a cabo en buena parte de nuestro planeta, donde Hollywood es el rey. El cine no para de crecer y también los espectáculos musicales, que se unen a este mundo de ilusión y buen hacer. En pleno verano y gracias al cine la nieve aparece en las pantallas por arte de magia o al revés, con playas repletas en pleno invierno.


De ello se encargan estudios míticos como Universal, Metro Goldwin Mayer, Columbia, Paramount, 20th Century Fox, Unitet Artist, RKO y las mencionadas Warner y Disney  Dicen que en Hollyvood solo se habla inglés, pero no es cierto. Allí la única lengua que todos entienden es la del dinero. Lleva dinero y habla como quieras. Las grandes marcas siguen en la palestra, aumentando incluso su facturación anual más del 10%. Se añoran, eso sí, las grandes producciones de antaño, hoy imposibles de hacer, pero hay que entender que has de renovarte o morir. Han surgido, como no, pequeños estudios que con sus producciones llenan los huecos que las grandes corporaciones multinacionales se ha dejado en el camino pero todos viven y bien del mundo del ocio y la cultura.


En la película Ghandy trabajaron 300.000 extras pero fueron otras las que costaron más dinero, por los grandes decorados que se montaron. 
Con las grandes producciones desaparecieron también gran cantidad de profesionales y técnicos que estaban permanentemente a sueldo de estos míticos estudios. Aquel cine que al espectador le resultaba grandilocuente era tan fácil como fabricar un electrodoméstico en una cadena de montaje. Todo estaba preparado para crear en poco tiempo el más grandioso decorado de cartón piedra, puesto que la programación se sabía a principios de temporada y el magnate de turno decidía quien y como había de prepararse todo lo necesario para rodar. Se asignaban las estrellas principales, las secundarias, materiales y extras necesarios. La distribución de las películas ya estaba concertada para llegar a las cadenas de cines para proyectarlas en condiciones favorabes, pero la llegada de la TV dió la puntilla a todo eso.


Se vendieron al mejor postor toneladas de trajes y objetos de las más famosas estrellas a fin de recoger fondos con los que capear el temporal. Los estudios de la Universal fueron vendidos a la Coca-Cola y los demás hicieron lo propio con otras entidades ajenas al espectáculo. Algunas todavía están en manos de empresas extranjeras, tras varias veces vendidas y compradas. Algunos estudios mantienen su marca a pesar de no haber rodado nada desde hace más de 50 años. En este momento además del cine están los vídeos y la TV así como Internet, discográficas, parques temáticos y un largo etcétera que gustan de mantener aquellas marcas emblemáticas del cine de antaño. Otra nueva baza es dominar el mercado de las multisalas de cine de todo el mundo.


Sin embargo la moda de los multicines no es reflejo de una recuperación, sino una estrategia de las multinacionales para dotar al planeta de un gran número de pantallas que hagan rentables sus producciones fuera de los EEUU ya que su mercado interior empieza a dar síntomas de saturación. El mundo es muy grande y solo quien logre abarcarlo escapará de la debacle, al menos de momento. Lo que pasa es que se trata de grandes complejos de ocio, al alcance de todos y cerca de tu casa. Siempre, y ahora más que nunca, se trata de un mundo irreal, un decorado deslumbrante y llamativo, levantado en medio del desierto. Un gran espejismo que fué oro puro en tiempos de miseria y que, en la actualidad, está obsoleto. A día de hoy tenemos cientos de maneras de disfrutar del ocio, pero en este siglo XXI el futbol es el rey, el que llena todos los domingos estadios inmensos.

Rafael Fabregat Condill

No hay comentarios:

Publicar un comentario