11 de septiembre de 2026

3333/0235- LA TIMIDEZ NO SIRVE PARA NADA.


¡Atrévete...! Cambiar de look, ser feminista, criticar, ser una gran amante, cambiar de ciudad, invertir. Deja de ser mojigata y participa en primera persona en las reuniones con tus amigas. ¿Por qué quedarte callada, si puedes comerte el mundo?. Sabes igual o mucho más que ellas y siempre escuchando las tonterías de las demás, pudiendo ser tu la protagonista. Da un golpe en la mesa, diciéndote a ti misma que esto se ha acabado. Es mejor que digan que eres un incordio a que te digan tonta. ¡Basta ya!. Siempre has pensado que te gustaría sorprender a tu pareja con alguna picardía y no lo has hecho nunca. ¡Pues vamos allá!. Pero le dices que lo has visto en una revista, no sea que piense que eres Mata-Hari... Ponte unas gotas de elixir mentolado en la boca y cómetelo, lo dejarás en plena ebullición. 


Si notas que el final es inminente, ¡párate! y piensa en otra cosa. Ve por lugares menos sensibles y haz que la aventura dure mucho más tiempo. Buscad lugares nuevos, el sexo no tiene el por qué ser siempre en la cama y, menos aún, con la misma postura del misionero. Cambiad. Échate sobre él cuando menos lo espere... hablando por teléfono con su jefe, con su madre, con su gestor... Esto les pone a cien. ¡Premio si es capaz de mantener el tipo!. Chupa cualquier parte de su cuerpo y sopla después. El contraste frío-calor le resultará excitante. Podríamos seguir contando cosas pero ¿para qué?. Aquí de lo que se trata es que olvides posibles timideces y te lances a todo cuanto se te ocurra. En el amor, todo vale. Él te lo agradecerá y tu también te divertirás con ello. Ten en cuenta que después tendrás premio.


Bién. Basta ya de calenturas. Ahora vamos a pasar a las reuniones con tus amigas. Ellas con sus cuentos y tonterías y tú calladita escuchando sus sandeces. Por timidez, por apatía o un exceso de bondad, muchas mujeres evitan enfrentarse a los comentarios no siempre acertados de sus amigas, que no se molestan en alabar a nadie pero sí a criticar a todos. No dejes que te amedranten y censura su actitud. A ellas y a todos, pero hazlo sin apasionarte, de forma objetiva y razonada. Y cada cosa a la persona que corresponda, criticar a quien no está no soluciona la cuestión y puede empeorarse si le cuentan a la otra parte lo que has dicho de ella. Medita lo que dices y no te andes por las ramas puesto que sin duda te enfrentas con persona dominante y popular en tu círculo de amigas y has de tener prevista su respuesta para poder contraatacar.


No levantes la voz pero que sean argumentos firmes e insistentes y nunca hables sin pruebas. Tus quejas han de tener fundamento y veracidad, buscando siempre el momento oportuno. Sin reñir. Especialmente a las mujeres, los padres siempre suelen pretender que sus hijas sean educadas, femeninas y poco agresivas y, exceptuando esos gallos de corral que hay en todas las pandilas, como consecuencia de esa educación, las mujeres evitan el necesario enfrentamiento directo con las personas dañinas. Recuerda que quien calla otorga y eso no es lo que tu querrías hacer. Y si alguna vez te muestras en contra, lo haces de forma muy poco eficaz, siempre sin querer imponerte de modo tajante a lo que ellas dicen. Siempre esforzándote en no molestar a esa persona que ante tu debilidad se crece. 


Ellas, o ellos, siempre son así y en todo. Se creen en posesión de la verdad y en muchas ocasiones no saben ni lo que se dicen. Suelen viajar poco y nunca tienen un libro en la mano. Su información se basa en revistas y programas televisivos de tertulias poco fiables que ellas todavía tergiversan. Es posible incluso que no sean mala gente pero, ante la falta de contrincantes, se crecen en sus relatos supérfluos y al final se creen sus propias mentiras. ¿Qué hacer?. Pues solo hay dos soluciones para ello. Hacerles ver que no saben lo que se dicen o escuchar y callar, aunque sepas que no hay veracidad en sus palabras. Lo más chocante es que esas personas suelen ser, casi siempre, las que menos saben de nada pero, como nadie les contradice, acaban creyéndose las más listas y sabias del grupo. El mundo siempre ha sido así, ¿qué le vamos a hacer...?

Rafael Fabregat Condill

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