¡Vaya, pues ya era hora!. Estaba claro que esto tenía que llegar, aunque ello no quiere decir que las mujeres se hayan vuelto inteligentes, ellas lo han sido siempre pero, hasta hace bien poco, la coyuntura era otra. Las mujer siempre se ha dado cuenta de que un marido mayor solo podía interesar en el plano conómico, nada más. Un marido ya situado o con el porvenir asegurado garantizaba esa solvencia que es lo primero que enamora a la mujer inteligente y todas las guapas lo son. Los humanos, como los animales, seleccionamos a nuestra pareja y ellas mucho más que ellos, con la diferencia añadida de que, por mucho que el hombre crea elegir, en realidad es ella la que elige y no solo desde el punto de vista animal, sino también desde el económico. Para ellas, la seguridad es primordial y si está bueno, mejor.
El hombre se deslumbra ante la vista de una mujer despanpanante y pierde los estribos, pero eso no ocurre con las mujeres. Ellas también tienen buena vista pero, antes de lanzarse al ataque, miran otras muchas cosas y especialmente el futuro: Estudios, trabajo, economía doméstica y familiar, posibles viejos a cuidar, edad del candidato, etc., etc. Lamento poner, ante un posible noviazgo, el tema económico y social, pero es que es muy importante, ya que el futuro y tu felicidad dependen de ello. Y lo mismo sucede con la edad. Hasta hace poco los hombres sienpre eran 3-4-5 años mayores que la novia y era justamente por tener la vida resuelta, ya que pocas mujeres estaban preparadas para ser independientes, pero eso ha cambiado y en este momento es incluso la mujer la que está mejor preparada.
Por consiguiente nada de lo que hemos dicho antes es primordial en una pareja que quiera casarse o vivir juntos. Así pués, ¿qué ventaja tiene el unirse a un hombre mayor que ellas?. Pues ninguna, solo inconvenientes, con lo cual queda claro que ha llegado el momento de que la mujer sea la de mayor edad en las parejas. Ganará en experiencia, en sabiduría y en el dominio de la casa y el matrimonio y, por si esto no les parece bastante, ganará también en el punto de vista sexual. Naturalmente hablamos siempre desde el punto medio de las cosas. Un hombre de 60 años y una mujer de 55 tendrán pocos encuentros sexuales, mientras que si es al revés, es decir: un hombre de 55 años y una mujer de 60 se unirán sexualmente, al menos, una o dos veces por semana.
Y lo que es mejor... Un hombre normal y corriente, enamorado de su mujer, puede seguir activo sexualmente hasta los 65-70 años o más, con lo cual tendrá a la mujer contenta hasta los 70 años, unas cifras a las que nunca llegarán si es ella la más joven. A esas edades, es normal que también él mire más a las jóvenes que a su mujer, pero ya no tendrá cartuchos en la escopeta, mientras que si el joven es él, todavía le quedará munición. Creo que me habréis entendido todos: ellos y ellas. Y lo que aquí acabamos de contar es cuando ya todos estamos bajando la montaña, que si hablamos de la subida... ¡Siguen ganando las mujeres por goleada!. ¿Qué no hará una mujer de 30 años con un chico de 25?. Pues todos lo sabemos... ¡Todo y más!.
Porque si comparamos con una chica de 25 y un chico de 30, aunque ambos estén en plenitud de facultades, será siempre el chico el que posiblemente haga el ridículo. Ese es también el motivo de que los hombres las prefieran jóvenes ya que, además de estar más buenas, si tienen suerte, las pillarán todavía inexpertas y aprenderán juntos, con lo cual ninguno de los dos hará el ridículo. ¿Para qué mentir?. Ya no digamos al final de la cuesta, cuando la mujer está todavía lozana y tú hecho un carcamal. Las mujeres nos ganan en todo. Son más capaces, inteligentes y trabajadoras. Ya no digamos en el mandar. Nada les gusta más que manejar el timón así que nosotros, que tampoco somos tontos, las dejamos mandar y ¡a vivir la vida!. No os podéis imaginar lo bien que se duerme, cuando es otro quien dirije la nave...
Rafael Fabregat Condill
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