24 de septiembre de 2026

3333/0248- EN TELA DE JUICIO. (La Sábana Santa)


Mucho, quizás demasiado, se ha hablado de este tema, incluso en este mismo blog, ya que el asunto no es nuevo y se da por seguro que se trata de una patraña, como hay tantas en el tema de las reliquias cristianas, objeto de mercadeo en siglos pasados. Pero ahora los tiempos son otros y la gente no se deja engañar tan fácilmente. No faltan sin embargo quienes siguen preguntándose si este trozo de tela manchada no será realmente el sudario de Cristo. Nos parece muy bien, pues la verdad no la sabe nadie. Hace mucho tiempo que se hicieron pruebas de ADN y el resultado no dejó lugar a dudas: ¡La reliquia era una falsificación del siglo XIII...! La Iglesia, ante semejante descubrimiento, calló. 

 
Contra la ciencia es difícil luchar, pero que cada cual piense lo que quiera. Ahora han hallado letras, invisibles al ojo humano, que hacen dudar puesto que acreditan que el lienzo es de la época, no así las inscripciones y menos aún las marcas. En 2000 años el lienzo ha pasado por tantas manos que se ha convertido en un verdadero galimatías. Nos cuentan haber descubierto fragmentos de palabras griegas IN NACEM IBIS (tú vas a morir) y H^_OY que "podrían" indicar Jesús en griego (IHEOY) así como la palabra NAZAPHINO que podemos traducir como Nazareno. Todo eso no se había descubierto hasta ahora, pero allí están. Y, claro, estos débiles trazos de escritura han puesto patas arriba la teoría sobre su falsedad. 


Pero tranquilos, que si hace falta descubrir más cosas, más se descubrirán. Pero la Iglesia callada, silencio absoluto. ¡Que vayan descubriendo cosas nuevas, que eso nos da publicidad gratuíta...! No hay huellas de pigmentos en la superficie de la sábana y tampoco parece el resultado de una creación humana. Nadie sabe la naturaleza del oscurecimiento de la sábana que da lugar a la imagen allí reproducida. ¿Quien pudo tener esos conocimientos para imprimir esas imágenes en época tan temprana?. Las sagradas Escrituras refieren que el cuerpo de Jesús fue envuelto en una sábana de lino y depositado en el sepulcro y que, tras la resurrección, dicha sábana se halló en la sepultura pero no el cuerpo que envolvía. El caso es que en la actualidad ya nadie cree en milagros...


Nada más se dijo de aquel episodio hasta el siglo X cuando la comunidad cristiana de Edesa (hoy escuela islámica de Urfa, en Turquía) veneraba el año 944 una imagen de Cristo al que habían bautizado como el Mandilión. Pero todo eso se perdió con el tiempo y nada más se supo. Sin embargo es en 1.367 cuando aparece el sudario actual en Lirey, pequeño pueblo de la región de Campagne (Francia), donde el caballero Godofredo de Charney legó a la parroquia de ese lugar una pieza de lino calificada como Sábana Santa. Al parecer Godofredo había formado parte de una familia de cruzados, que saquearon Constantinopla y se llevaron las reliquias. El lienzo pasó un siglo más tarde, a manos del ducado de Saboya en 1.506 y cuando Turín se convirtió en su capital, el duque Emmanuel Philibert lo llevó a esa ciudad. 


Los Saboya fueron sus dueños hasta 1.983 cuando lo cedieron al papa Juan Pablo II. No sabemos que opinarían en el Vaticano de reliquia tan especial (nada menos que la Sábana Santa que envolvió el cuerpo de Cristo tras su muerte) pero, ante las razonables dudas, decidieron dejarla en manos de la ciudad donde se encontraba y allí, en la catedral de Turín, sigue expuesta para ser visitada por toda clase de curiosos, más o menos creyentes. El año 1.506 es cuando el duque de Saboya la entregó a la catedral de Turín. Al final tendremos que pensar que mejor sería que los científicos abandonaran las investigaciones sobre el tema y que cada cual piense lo que quiera. Los miembros de la Iglesia no son tontos y si ellos dan facilidades para investigarla es porque saben que nadie llegará a conclusión alguna.

Rafael Fabregat Condill

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