9 de septiembre de 2026

3333/0233- LA VIDA EN UN FUTURO INCIERTO.


Microalgas. Ese será el alimento y la medicina del futuro. Que nadie se preocupe si tiene pocas fincas y pequeñas ya que la agricultura, de la que siempre se ha alimentado la humanidad, se quedará obsoleta en un par de siglos. Solo cuatro desgraciados sin futuro y sin esperanza, seguirá alimentándose de lo que recojan en el campo, como se ha hecho siempre hasta ahora. Según los científicos, las altas tecnologías crearán de las microalgas todo el alimento para la especie humana y hasta el nuevo combustible para desplazarse. También las medicinas que necesitarán para vivir lo más sanos posible con esa vida tan artificial porque, como es de esperar, no todo serán ventajas, sino una forma nueva de malvivir. Sí, sí, lo he dicho bién: ¡malvivir!.


A los niños, sin duda, les apetecerá más que la verdura que sus madres les ponen ahora en el plato. Como bien dice la palabra, las microalgas son organismos microscópicos que han demostrado ser muy eficaces en medicina y cosmética, pero también en alimentación y combustible. Aunque viven principalmente en el mar, ningún hábitat les es ajeno. ¡Están en todas partes!. El problema es que, hasta ahora, su consumo apenas se ha visto materializado. No obstante son extremadamente ricas en vitaminas, oligoelementos y de alto contenido en proteínas. A ello se suma el Omega 3 y con la misma cantidad de hidratos de carbono que pueda haber en todos los vegetales. Como todo lo que está todavía empezando a conocerse, apenas se consumen 5.000 toneladas al año, pero esto es solo el principio de una larga cadena que irá desarrollándose poco a poco. 


Tombet de microalgas... ¡vaya marranada!. Que se las coman los del futuro. Yo panceta a la brasa, o chuletón curado de buey gallego. El
 futuro en las microalgas estriba en el gran interés que ha despertado entre la comunidad científica. Se trata de viejos seres decisivos en la formación de la biosfera. La mayoría son acuáticos y tanto en agua dulce o salada. Se trata de organismos unicelurares y tamaño microscópico y hasta algún centímetro. Es curioso que los haya de diferentes hábitats ya que se encuentran en todas partes y todos ellos con capacidad de fotosíntesis. Se estima que su antigüedad es mayor a tres mil millones de años y son los autores de la transformación del planeta ya que, al tener la facultad de realizar la fotosíntesis, absorbieron el CO2 y crearon el oxígeno dando paso a la evolución de la vida. De momento solo son una reserva para la vida del planeta, a la que siempre se podrá acudir en caso de necesidad. 


Ya se conocen más de 40.000 especies de estos microorganismos, cuya aportación de oxígeno al planeta es del 70%, siendo también una magnífica defensa del calentamiento global. También forman parte de la alimentación de peces y crustáceos criados en cautividad con lo cual ya empieza a formar parte de nuestra alimentación diaria. Son muchas y a nivel planetario las plantas de cultivo de estos seres microscópicos y no paran de aumentar. En Canarias (España) es lugar magnífico para el cultivo de estos vegetales ya que es primordial la irradación solar, sea natural o no. Como todos sabemos, en estas partes próximas al ecuador la radiación solar es más alta y por consiguiente más eficaces para su cría. Se trabaja pues en lograr un aumento considerable de la producción que pueda dar una respuesta óptima para el ser humano.


A buen seguro que yo, de momento, no invertiría un euro en dicho proyecto. 
Habiendo chuletones y fruta y verduras frescas de primera calidad en los mercados, ¿quien comprará microalgas?. Pues, ¡nadie!. Eso sin contar que, cuando esa necesidad se produzca, ni siquiera se comerá nada en absoluto. 
Una pastilla por la mañana y otra por la noche y solucionado. Pues no sabrán ellos lo que se pierden. A eso ellos le llamarán "adelantos de la humanidad", pero yo lo llamaría atraso mental. La única ventaja es que no tendrán que ir al baño más que cuatro veces al año. Ruína absoluta para los fabricantes de papel higiénico.
Ya me puedo imaginar el "tipazo esquelético" de las chicas en la playa. ¿Y los "cachas" que ahora pasean sus musculitos al sol veraniego?. Supongo que se quedarán en sus casas o quedarán bajo la cubierta del chiringuito bebiendo agua, porque otra cosa no creo que se venda en ninguna parte. ¡Vaya cachondeo!. ¿Que pasará con la tortilla de patatas y la sandía fresquita de la nevera portatil de los abueletes...? Yo creo que entonces ya no irán a la primera línea de playa, porque las "chachis" habrán desaparecido para siempre. ¡Qué tristeza!.
Lo dicho, la gente del futuro no me da la más mínima envidia...

Rafael Fabregat Condill

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