Tres entradas diferentes permitían su acceso y salida en caso de ataque enemigo.
En un intento de entrar rápidamente en Madrid, las tropas franquistas se enfrentaron a las republicanas en los alrededores de la ciudad de Guadalajara a fin de penetrar a la capital de España por el norte, a través del valle del río Henares. La batalla enfrentó durante más de dos semanas al Ejército Popular Republicano y al Cuerpo de Voluntarios italianos, apoyado por varias unidades del ejército franquista y con un buen número de carros de asalto y autos blindados. El mando del IV Cuerpo del Ejército de la República abandonó la ciudad y se instalón en el Sanatorio de Alcohete, a unos 10 Km. de Guadalajara, lugar donde se llevaría a cabo la construcción del mencionado Búnker.

Finalmente, tras los innumerables fracasos, el ejército franquista decidió aislar Madrid por el sur y el este. En los últimos días de la guerra visitó este refugio el presidente de la República Juan Negrín, acompañado del coronel Segismundo Casado.
El refugio fue concebido para, desde su sala de radio, poder dirigir al ejército emplazado en los alrededores sin contacto directo con el exterior. Sus 2,5 Km. de galerías estuvieron en activo hasta el final de la guerra. Durante la segunda mitad de la Guerra Civil en este refugio se celebraron importantes reuniones de altos mandos militares de la Segunda República Española, e incluso el golpe de mano que, apoyados por la CNT y el socialista moderado Julián Besteiro, llevaron a cabo algunos militares del bando republicano contra el gobierno de Negrín cuando, el 5 de Marzo de 1939 constituyeron un Consejo Nacional de Defensa a fin de conseguir una paz honrosa con el bando ganador. Encarcelado por los franquistas, Besteiro murió al año siguiente en la cárcel de Carmona, víctima de una infección producida por las condiciones insalubres del recinto carcelario.
RAFAEL FABREGAT
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