
Empiezo con un repaso por la Historia a partir de la invasión romana, que se inicia en el año 218 a.C. con la expulsión de los Cartagineses; la decadencia de Roma en el siglo III y la invasión generalizada de los pueblos germánicos en el Siglo V.
Leo también que para que los Visigodos dejen tranquilo al Imperio, los romanos entregan el control de Hispania y buena parte de Francia, instalándose en Tarraco en el 410.
En el siglo VIII la península fué invadida por los árabes y los visigodos fueron expulsados.
Los musulmanes ocuparon toda la península ibérica, a excepción de dos pequeñas zonas cántabras ocupadas por los Astures, dirigidos por el noble Don Pelayo y por los autóctonos Vascones que nunca permitieron la invasión morisca. Aquello era un no parar de luchas y guerras continuas de unos contra otros. Ya llegando los moros al Cantábrico, en el 718 Don Pelayo se sublevó, pero fué derrotado y apresado por los moriscos que lo mandaron a Córdoba, sin embargo pudo escapar, organizando una nueva rebelión contra los moriscos que empezaría en Covadonga. Una primera victoria en estas tierras dió alas al sublevado que le mantuvo independiente de los dominios árabes y le permitió la incorporación de nuevas tierras a sus dominios.

A la muerte de Alfonso III de Asturias (910) el reino ya ocupaba los Condados de León, Galicia, Castilla y las marcas de Álava y de Portugal. Sin embargo vamos a acercarnos a Catalunya, que es el tema que nos ocupa... En la Batalla de Poitiers (732) el caudillo franco Carlos Martel (686-741) rechazó a los musulmanes de Aquitania. Le sucedió su hijo Pipino el Breve (715-768) y a éste Carlomagno (742-814) que creó la marca Hispánica (frontera sur) que dió lugar a la creación del Reino de Navarra, a los Condados catalanes, a la corona de Aragón, al Sobrarbe y al Condado de Ribagorza. En estas fechas Artur Mas, Carles Puigdemont, Quim Torra i Oriol Junqueras todavía no aparecenen la Historia. Pero paciencia, ¡que ya aparecerán...!
Carlomagno fué coronado por el Papa León III como Imperator Augustus, nombrándolo sucesor del Imperio Bizantino y protector de la cristiandad. La Historia le reconoce como fundador de las monarquías francesa y alemana, así como "Padre de Europa".


..."Ludovicus Dei gratia Francorum Rex..." "Jacobum eadem gratia ilustren Regem Aragone" "quod nos dicebamus comitatum Barchinone, Urgelli, Bisuldune, Rosiliones, Empurdano, Ceritanie et Confluentis, Gironde et Eusone cum eorum pertinenciis de Regno Francie et de feudis nostris esse" "Et idem Rex Aragone ex adverso dicebat se jus habere in Carcassona et Carcasses, in Rede et Redensi..." "pro ipso Rege Aragone et nómine et vice ipsius deffinimus, quittamus, cedimus et omnino remmittimus quicquid juris et possesionis vel quasi habebamus siquid habebamus vel habere poteramus... in predictis comitativus Barchinone et Urgelli, Bisuldune, Rossillone, Empurdane, Ceritanie, Confluente, Gerundense et Ausone" "...in Carcassone, in Rede, in Laurago, in Termense, in Menerba, in Fonolleto, in Petra pertusa, in comitatu Amilliavi et Guialdane, et in Naumaso et in Comitau Tholose..."

Sin embargo fue unos años atrás cuando se forjó la unión de Aragón y los condados que después se llamarían Cataluña.
Ramón Berenguer IV (1114-1162) conde de Barcelona, Gerona, Besalú, Cerdaña y Conflent casó (1.150) con Petronila, hija de Ramiro II de Aragón, de trece años de edad. El matrimonio no tenía otros objetivos que la unión de los condados catalanes al reino de Aragón. Sin embargo éste se rigió según el derecho aragonés el cual permite al esposo el gobierno pero no el reinado que solo pertenecerá al heredero, que lo fue Alfonso II. (1157-1196)
Ramón Berenguer IV ha pasado a la historia como el fundador de la "Confederación catalano-aragonesa". Cataluña no existía por aquel entonces, ni siquiera de nombre. Su primogénito Alfonso II a los siete años de edad recibe de su madre el Reino de Aragón, el Reino de Valencia y el Condado de Barcelona que, a partir del siglo XIII se denominarán "Casal d'Aragó". Su heredero sería Pedro II (1178-1213) que junto a Castilla y Navarra inflingirían a los almohades su más sangrienta derrota en la Batalla de las Navas de Tolosa. (1.212) Un año después y en una derrota sin precedentes, perdería la vida en la Batalla de Muret, lo que supuso el abandono de las pretensiones de la Corona de Aragón sobre los territorios ultrapirenaicos.
Le sucedió su hijo Jaime I el Conquistador (1208-1276), huérfano de padre y madre que, con tan solo seis años, fue declarado mayor de edad en las Cortes de Lérida en 1.214. Casó en segundas nupcias con Violante de Hungría en 1.235 y reconquistó los reinos de Mallorca (1.229), el de Valencia (1.233) y el de Murcia (1.265) todos ellos en manos de los almohades. Aunque integrados en la Corona de Aragón, Jaime I decidió crear reinos autónomos y en su último testamento de 1.262, ya muerto su hijo Alfonso, lega a su hijo Pedro (III) Aragón, Cataluña y Valencia y a Jaime (II) las Baleares, el Rosellón, la Cerdaña, Colliure y Conflent. Tras su muerte en 1.276 y después de varios traslados, sus restos descansan en el Monasterio de Poblet. Como queda dicho Pedro III de Aragón (1240-1285), hijo sucesor de Jaime I y de Violante de Hungría, fué también rey de Valencia (Pedro I) y Conde de Barcelona (Pedro II). Una prueba de endoscopia y la analítica de los gases del interior de su tumba, en el Monasterio de Santes Creus (Tarragona), han demostrado que es la única de un monarca Aragonés nunca profanada. Sin embargo fué durante el reinado de su nieto Pedro IV (1319-1387) cuando se instituye la Generalitat y las Cortes de Barcelona, Vilafranca y Cervera (1358-1359).

A la muerte de Pedro IV y tras una breve sucesión del primogénito Juan I, que solo reinó durante nueve años (murió en una cacería) sube al trono su hermano Martín I el Humano (1356-1410). Su reinado se cruza con Benedicto XIII (el Papa Luna) del que soy ferviente seguidor, por lo que dejo el relato en este punto y prometo seguirlo en una segunda parte, a fin de no aburrir demasiado al lector...
---Ahora, volviendo al meollo del asunto, debo decir que me preocupa (nos preocupa a todos los españoles) el exacerbado interés de algunos políticos catalanes en la independencia de esta magnífica región española que, lo quieran o no, forma parte del Estado Español.
La mayor parte de sus gentes, solamente interesadas en el trabajo y bienestar general, supongo tendrán escaso interés y verán pocas espectativas de mejora al hecho de separarse del Estado pero los políticos, siempre constituidos en auténticos "charlatanes de Feria", cuyo único interés es el suyo propio, venden las mantas no a diez, ni a ocho, ni a seis, sino a tres; y, además, con el lote regalan el peine y la pastilla de jabón. A mí me enseñaron desde muy pequeño tres refranes que entendí rápidamente y con los que sigo de acuerdo, después de los muchos años transcurridos:
1ª).- La unión hace la fuerza.
2ª).- Divide y vencerás.
3ª).- A río revuelto, ganancia de pescadores.
Los tres refranes pueden tener y tienen relación con el dudoso interés que, para los "catalanes de a pie", pueda tener el desmembramiento del Estado Español y concretamente la salida de Catalunya del mismo.

1º).- Más del 50% de los catalanes con derecho a voto, no acudió al llamamiento de legitimación del tan polémico Estatut Català.
2º).- Dos tercios de los habitantes de Catalunya hablan castellano y solo uno lo hace en catalán.
3º).- TV3, afín a los nacionalistas, emite en veinte idiomas diferentes alegando la pluralidad de la emisora para con todos los habitantes de Catalunya, pero no lo hace en castellano discriminando por lo tanto a esos dos tercios de la población, que lo consideran su lengua principal. Yo, que ni sé ni quiero saber de política, o no lo entiendo o lo entiendo demasiado. Mi cerebro, ocupado toda mi vida en el trabajo y en conseguir el máximo bienestar de mi familia y el mío propio, es tan infantil que, hasta hace muy pocos años, siempre creí que el político se presentaba al cargo con la sana convicción de hacerlo mejor que los demás y siempre con el afán de servir al pueblo, luchando por lograr una vida mejor para todos. ¿Para todos? ¡Ja, ja! A estas alturas de mi vida veo horrorizado que no hacen otra cosa que engañar al pueblo y buscar su propio interés. Su ambiciosa actitud nos obliga a perder toda confianza en la clase política, sea cual sea su signo y, si seguimos yendo a votar, será por intentar que las cosas cambien a otras formas que no estoy convencido sean mejores.

El ciudadano actual (el trabajador, no el parásito de turno) necesita cambios urgentes pero, viendo que todos los políticos son unos sinvergüenzas, solo debemos centrarnos (como ellos) en el aspecto económico. Sin embargo sobre este tema solo podemos decir que, después de probar "la miel" de las décadas anteriores, difícilmente podremos estar contentos con nada.
Mande quién mande, mucho me temo que aquellos vientos no volverán a soplar por nuestra maltrecha España durante décadas, ¡al menos de forma generalizada!
RAFAEL FABREGAT
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