16 de enero de 2014

1233- CANTABRIA.

Comunidad Autónoma uniprovincial situada en el norte peninsular español. Limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con la comunidad de Castilla y León, al este con el País Vasco y al oeste con el Principado de Asturias. Ocupa 5.326 Km2. que acogen a un total aproximado de 600.000 habitantes, de los cuales 180.000 viven en Santander que es su capital y ciudad más poblada. En su territorio nace el Ebro, río más caudaloso de España, del que hablaba Marco Porcio Catón, el Viejo (195 a.C.) en su obra "Orígenes": (...) fluvium Hiberum: is oritur ex Cantabris, magnus atque pulcher, pisculentus... (el río Ebro: nace en tierra de Cántabros, grande y hermoso, abundante en peces.)


Su clima es húmedo y de temperaturas moderadas. Influenciado por los vientos de origen atlántico provocan una precipitación abundante (1.200 mm) que propician una vegetación abundante y frondosa. La comunidad cántabra posee un municipio (Villaverde de Trucíos) dentro del País Vasco y más concretamente en la provincia de Vizcaya. Se trata del Valle de Villaverde, habitado en tiempos pre-romanos por cántabros y autrigones. Fue adquirido al Señorío de Ayala y Salcedo por Pedro Fernández de Velasco, segundo Conde de Haro, en el siglo XV, motivo por el cual quedó convertido en enclave cántabro en tierras de Vizcaya. Como antiguo señorío, en la división provincial de 1.833 fue unido a la provincia más próxima que era la de Santander. Han fracaso algunas reclamaciones de anexión promovidas por los nacionalistas vascos.


El paisaje predominante es de montaña, aunque en el sur se ubica la comarca de Campoo y los valles pertenecientes a las cuencas del Ebro y del Duero con relieves más suaves y tierras agrícolas actualmente semi-abandonadas.


Cantabria es rica en yacimientos arqueológicos, destacando especialmente las Cuevas de Altamira datadas en el 37.000 a.C. y que son Patrimonio de la Humanidad. 
La toponimia de cántabro, más aceptada por los expertos, tiene su origen en "montañés" o "habitante de las peñas".
Las precipitaciones de la costa 
(1200 mm.) aumentan en las zonas montañosas hasta situarse en los 2.400 mm. anuales. Cantabria es la única comunidad autónoma española que tiene ríos desembocando en todos los mares que rodean la Península Ibérica: Cantábrico, Atlántico y Mediterraneo.


Numerosas cuevas acreditan la presencia humana desde el Paleolítico (200.000 años). El Homo Erectus cazador-recolector, el Neanderthal que fabrica herramientas para la caza y la agricultura y el Homo Sapiens que modernizará esta y otras herramientas. En buena parte de ellas se desarrollará el arte de aquellas gentes primitivas, representando escenas de caza y motivos geométricos o simbólicos. También la revolución neolítica mediterránea llegará a Cantabria pero con mucho retraso, lo que motivará que convivan las sociedades cazadoras-recolectoras con aquella que ya desarrollan modos de vida más avanzados. La llegada de la romanización fue tardía y con escasa presencia por lo que al caer el Imperio en el siglo V resurgieron nuevamente las sociedades cántabras. Podríamos extendernos en acontecimientos visigodos, árabes o de Reconquista, pero no es objeto de esta entrada que solo pretende dar una pincelada superficial. El rápido avance de la Reconquista hacia el sur, relegó otra vez a la comunidad cántabra que solo recuperará su papel relevante hacia el siglo XII con la concesión de fueros.


Santander en el siglo XVI.
El siglo XIX situará a Cantabria en la vertebración provincial. Ya como provincia de Santander iniciará una reorientación económica. La producción vacuna y la minería serán antecesores del crecimiento industrial que se vislumbra para el siglo XX que avanzará hacia una clase media hasta entonces inexistente. Se van despoblando los valles ante una población que emigra hacia la zona costera, dotada de importantes núcleos urbano-industriales. Con la segunda mitad de este siglo se iniciaría también un flujo turístico que aportaría nueva riqueza a esta comunidad. Se consolidan todos estos sectores que dan paso a una renta per cápita (2013) de 24.000 €, una cifra que puede parecer poco importante pero que, teniendo en consideración la crisis actual por la que está atravesando el país, resulta bastante atractiva.  


Su densidad demográfica (113 h./Km2.) es la segunda más baja de España, solo superada por La Rioja. Es pues una comunidad de escasa población, concentrada principalmente en las comarcas costeras. La mitad de dicha población se concentran en tan solo cuatro ciudades: Santander con 180.000 h., Torrelavega con 60.000 h. y Castro-Urdiales y Camargo que sobrepasan los 30.000 h. cada uno.
Entre los diferentes destinos a visitar destacamos el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, de estilo pre-románico (siglos IX y X) y que guarda el único Lignum Crucis del mundo, reconocido como auténtico por la Iglesia Católica y Apostólica de Roma, aparte del que se encuentra en el Vaticano.


El emperador Constantino I y Santa Elena, su madre.
El rey Alfonso I (693-757) conquistó y repobló Liébana. La primera referencia escrita del Monasterio es del año 1125 que ya está bajo la advocación de Santo Toribio desde varios siglos atrás. 
La Historia cuenta que el monasterio fue fundado por un obispo palentino del siglo VI que también se llamaba Toribio, aunque la consagración inicial sería a San Martín de Turieno. En el siglo VIII se traslada a este monasterio el cuerpo del obispo Toribio de Astorga y con él las reliquias que éste había traído de Tierra Santa. Entre ellas el trozo más grande de la cruz en la que Cristo fue crucificado y única pieza reconocida como auténtica por la Iglesia Católica, aparte de la que existe en Roma. Por la importancia del huésped, a partir de ese momento el monasterio cambia su advocación a Santo Toribio de Liébana


Toribio (402-476) era nacido en la romana Astúrica pero, tras vender todas sus posesiones, marchó en peregrinación a Jerusalén y bajo la protección del patriarca 
Juvenal entró como sacristán mayor de la iglesia del Santo Sepulcro. La leyenda cuenta que un ángel advierte al arzobispo de la próxima conquista de Jerusalén por lo que éste le confía a Toribio la custodia del brazo izquierdo de la Santa Cruz que Santa Elena, madre del emperador Constantino I, había rescatado del monte Calvario, tras demoler un templo a Venus que el emperador Adriano había construido sobre aquel santo montículo. En dicho lugar Santa Elena mandó construir una iglesia hoy convertida en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén que todos conocemos. Con ésta y otras reliquias Toribio de Astorga regresó a su tierra natal, pasando antes por Roma donde conoció al papa León I. A su llegada entró como archidiácono de la sede episcopal de Tuy para ordenarse sacerdote. A los 42 años Toribio era nombrado obispo y trasladado a Astorga donde, tras muchos avatares, murió en el año 476. Como hemos señalado anteriormente, en el siglo VIII, sus restos son trasladados al monasterio de Liébana, en Cantabria, que sería conocido a partir de entonces como Monasterior de Santo Toribio de Liébana. La estatua yacente del obispo Toribio de Astorga (s. XIV) ubicada en el monasterio que lleva su nombre está realizada en madera de olmo y se conserva dentro de una urna de cristal debido a que, en su devoción, los peregrinos arrancaban pequeñas astillas de la talla, que la hubieran llevado a su total destrucción.

RAFAEL FABREGAT


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