2 de marzo de 2012

0620- MUCHAS SOMBRAS Y POCAS LUCES.

A Maria Consuelo Roca Guía.
Como seguramente no eres seguidora de mi Blog, quiero advertirte que mi manera un tanto socarrona de escribir no es, ni quiere ser, irrespetuosa contigo ni con nadie. Se trata simplemente de una pose defensiva, a la que la vida me ha abocado haciendo que me ría de todo y de todos, como única forma de aguantar este mundo de muchas sombras y pocas luces en el que me ha tocado vivir y poder hacerlo sin cargarme a más de cuatro que es lo que sin duda merecían. Como cualquier cobarde, yo siempre elijo la opción más fácil. Matar siempre es complicado, no tengo armas de fuego y los cuchillos los tengo sin afilar. Prefiero reírme de esta gente de tan pobres ideales y de su mísera existencia.

No fue precisamente ayer mi mejor día del año. Hace un par de días que estoy acatarrado, con molestias que apenas puedo precisar pero que me quitan el tono vital. En fin, todos saben lo que es un catarro, algo a lo que la mayoría no le da importancia alguna (yo tampoco) pero en Cabanes teníamos un buen médico y mejor persona -Don José María Borrás- que siempre decía que no hay ningún catarro bueno. Y se reía. Los dos sabíamos por qué...
Al mediodía cerramos el almacén de 1 a 3 de la tarde pero yo, viendo que la cosa pintaba mal y teniendo mi entrada al blog sin terminar, me quedé un poco más al ordenador a fin de dejar zanjado el asunto del día. Eran las 13 horas y 27 minutos de la tarde y estaba cerrando ya el aparato cuando sonó el teléfono.
- EFASE, dígame -repondí.
- Bon día, bon día -sonó por el auricular una voz cantarina-. Soc Consuelito Roca, la filla de don Rogelio "el menescal", no sé si te'n recordaràs de mí.
- Dons sí, sí. Et recorde perfectament. Tú diràs...

- Voràs jo es que soc professora d'Institut i estic escrivint sobre el poble de Cabanes. Es tracta de dos volums que m'ha encarregat la Diputació provincial i m'ha dit un pardalet que tu em podríes ajudar molt dons sabs moltes coses del nostre poble i de la gent que ahí viu o ha viscut.
(La cosa empieza a mosquearme. Demasiadas cosas sé, no quisiera saber tantas)
Y sigo en castellano porque, cuando yo fuí al colegio (franquista y clerical) no se enseñaba ningún otro idioma... y muy poco de todo lo demás.
- Por cierto, ¿tu padre de qué trabajaba?.
(Pero, esta tía de qué va...?)
- ¿Era ciclista, o tuvo la primera bicicleta del pueblo?
- Pues ni una cosa ni la otra. Como sabe todo el mundo, fue artesano-fabricante de escobas, como yo. Lo que no saben todos es que era gran aficionado al ciclismo y fue el propietario de la segunda bicicleta de la localidad, la primera fue la de el tío "Ros de Corona".

Vamos a ver, María Consuelo (pienso) ¿Qué persona, en su sano juicio, va a creerse que con semejantes preguntas se puede escribir un libro encargado por la Diputación?. ¿A quien le pueden interesar estas chorradas?.
Pero en fin, esto es como la pesca de caña, o la caza del jabalí. Solo hay que saber esperar. Más pronto o más tarde tendrá que decirme cual es el verdadero interés de su llamada. Aunque claro, el que tiene prisa por acabar soy yo... que es la una y media y mi mujer me está esperando para comer.
- Pues no María Consuelo, no, yo no sé nada que no pueda saber cualquier otra persona de Cabanes -le digo intentando frenar su ímpetu de periodista en ciernes, nueva carrera en la que dice está ahora metida y creo haber entendido que ya van tres o cuatro.
- Si sí. He hablado con algunas personas de Cabanes y me han dicho que nadie como tú puede darme tantos datos como yo necesito para escribir este libro -me dice intentando acercar nuevamente el ascua a su sardina, con aquello de salpimentar mi ego. ¿Será también estudiante de psicología?

- Te repito que no es para tanto. Se trata solamente de que uno ya empieza a hacerse viejo y ha estado metido en muchos berengenales. En demasiados. Sobre todo teniendo en cuenta que solo he cobrado esa dedicación en disgustos y en claras acusaciones de haber robado la joya de la corona... -le digo yo para adelantar tiempo, pues está claro lo que pretende y hay que ir acabando.
- Lo sé, lo sé -me dice animada al ver que yo solito he acudido al terreno que ella quería llegar.
- Se lo que ocurrió, pero no todos -ni mucho menos- piensan que hiciste lo que se dijo. Son muchos los que te tienen en gran estima.
- Pues no soy yo tan optimista -le digo- Nadie creyó en mi inocencia y todos se apartaron de mí, como si de un leproso se tratara. La trama fue tan magníficamente urdida que hasta mis padres dudaron de mi inocencia. Claro que al final, los padres... padres son.
- Que lástima que no tenga la grabadora pero "la tinc espatllada". -me dice disgustada, al ver que el relato se anima y tenerlo grabado podría ser interesante. (¿Será verdad que no está grabando?).

Yo miro el reloj: Las dos de la tarde y como manda la más elemental cortesía, aguantando con el auricular pegado a la oreja durante más de media hora y la tal María Consuelo que no sabe a qué hora se come en España...
Mi mujer me había hecho para comer un arroz caldoso de marisco y llanegas que hubiera estado para chuparse los dedos. Claro que eso hubiera sido así, si yo hubiera ido a comer a la hora que toca. Porque la María Consuelo Roca, no está para cortar la conversación, sobre todo ahora que ya la tiene centrada sobre el asunto que realmente le interesa...
- Pues si Rafael -sigue ella en tono maternal- Hablé de todo eso con Juan Antonio Tomás, con María Teresa Sidro y con José Herrera, que fueron de la primera Junta de la Asociación Juvenil...
- Una persona muy lista, Herrera -me dice.
- Mujer, yo te daría un buen número de adjetivos que encajan más exactamente con este personaje -le respondo. Y voy y se los digo.
- Eso dicen todos -asiente. 

Y yo continúo con mis ideas en voz alta...
- Si fuera tan listo no hubiera necesitado que su madre acarrease tantas cestas de presentes a la plaza de la Paz de Castellón para conseguir que le dieran el título de maestro de escuela, ni hubiera tenido tampoco que destrozar el honor de los demás para poder medrar.

- Lo sé, lo sé. Pero como tú cayeron otros -me dice. (Y va y los nombra)
- Sí, pero no desde tanta altura. Salvo matando, a nadie se le puede hacer tanto daño como a mí me hizo tan macabro personaje -le respondo- Pero, en fin María Consuelo, tengo que cortar. Son las dos de la tarde y tengo que irme a comer. Ya hablaremos...
- Vale Rafael. Ya te llamo y quedamos para hablar personalmente de todo esto
-me dice satisfecha, viendo que tiene el asunto perfectamente encarrilado.

Pero cojones, -me pregunto al colgar- ¿Qué pretende hacer esta tía con toda esta información?. Porque como ponga una sola coma de este asunto en la Revista de Fiestas, mi Blog va a echar chispas y voy a cargarme el teclado y algo más...

¡No hay nada como la almohada para aclararte las ideas!.
Hoy, día siguiente a tu llamada, te digo María Consuelo que agradezco tu interés pero, lamentándolo mucho, no voy a prestarme a la extrevista solicitada. En primer lugar porque llevas ases en la manga que no has mostrado y en segundo lugar porque los muertos no hablan y a mí me mataron hace ya 42 años. Desenterrar a un muerto no puede hacer otra cosa que apestar el ambiente. De mi casa y de mi persona, todo lo que necesites. En cuanto a datos que yo pueda aportarte sobre cosas de nuestro pueblo lo mismo, aunque te remito a mi Blog y concretamente a la etiqueta "Cabanes". Si realmente tienes interés sobre alguna cosa de este pueblo, que yo pueda saber, en mi Blog lo encontrarás todo y si hoy no está, lo estará más adelante porque, mientras pueda, yo no pienso dejar de escribir. Sin embargo no creo que sea esa tu pretensión. Como tu comprenderás yo no nací ayer y además soy gato escaldado. Difícilmente puedo aceptar que aquella negra etapa de la historia de Cabanes en la que se linchó a un inocente, que pagó por trabajar mientras el verdugo hacía homenajes a quien cobró por su trabajo, no creo yo que tenga ya interés para nadie y mucho menos para tí, que apenas has participado en la vida de este pueblo.
Sé que tienes actualmente -cosas de la política- un hueco en el "Llibret de Festes" que nos habla de aquellos negros años de dictadura y escasa enseñanza en las aulas y que sin embargo tu relatas como el mejor de los tiempos. Yo aquellos tiempos no los recuerdo así.

Yo recuerdo la formación de niños y niñas en el patio del colegio, con una escarcha de mil demonios, cantando el himno franquista "Viva España" y el "Cara al Sol" mientras se izaban las tres banderas (España, Falange y Requeté) todos con las piernecitas amoratadas por el frío. Recuerdo el Ave María de las 12 en punto, las tardes de rosario cuando no era "mes de María" y que nadie salía del colegio a los 14 años sabiendo lo más elemental, salvo que fueran (pagando) al repaso que, tras el horario de clase, impartía el maestro Don José Manuel Calasanz en su aula.

También recuerdo la leche en polvo que nos mandaban los americanos a cambio de dejarles instalar sus Bases Militares en nuestro país y que la tía Carmen primero y la tía Trinidad después, nos preparaban a media mañana en unas enormes ollas a las que todos acudíamos en fila con la pequeña taza que cada uno traía de casa. A mí, aquellos grumos me daban asco y me hacían vomitar. Yo, aunque tampoco me gustaba, prefería el trozo de queso amarillo de bola que nos daban por la tarde. Yo soy de derechas, pero democrático y aconfesional. Como tú entenderás, porque ya has indagado en otras puertas, yo no puedo sentarme a hablar contigo de aquellos años de la Asociación Juvenil -que es lo que a tí te interesa- sin ponerme malo. Porque esa etapa, que en tu ingenuidad (?) quieres recordar como una pincelada más de la historia de Cabanes, acabó con la vida de una persona inocente y si te hubieras parado a pensar un poco, no hubieras llamado a esta puerta para ese menester. Es más, mientras yo esté en este mundo, no creo yo que a nadie (con dos dedos de frente) se le pueda ocurrir recordar aquel asesinato y mucho menos todavía recrearlo haciendo una segunda parte del motivo que lo acarreó, aunque tampoco me extrañaría tanto, pues hay gente para todo.

Yo lo tengo todo escrito pero no sé cuando lo editaré puesto que, de vez en cuando, un nuevo dato llega a mi mente y lo anoto. Siempre hay un "algo" que añadir. El día que vea la luz Cabanes entero lo sabrá todo, todo lo que puede contarse claro, porque para contarlo todo habría de hablarse de personas a las que aprecié y a las que no se puede ni se debe molestar, porque algunas ni siquiera están ya entre nosotros. Esas personas, que son las únicas que lo sabían todo, no hablaron en su momento y yo no puedo hacerlo por ellas, salvo que algún descerebrado me ponga otra vez los dedos en la garganta y me haga vomitarlo todo, como rancho de cuartel mal digerido. Ojalá no, porque mi peor defecto es la falta de discreción y no respondo de mí.
El Blog de Rafael Fabregat es público y está por tanto a la libre disposición de cualquiera que quiera leerlo y/o usar lo que aquí está escrito. Solo un ruego: que no se manipule o tergiverse lo que aquí se dice y si se toma algún dato, e incluso alguna foto de mi propiedad, que se cite la fuente. Si no se atiende el ruego, no pasa nada. Simplemente ocurre que me pongo delante del teclado y escribo... y escribo... porque yo, lo que tenía que perder ya lo perdí entonces. Y ahora, ¡tengo tanto tiempo y me gusta tanto escribir...!

EL ÚLTIMO CONDILL

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