5 de abril de 2026

3333!080- LA FERTILIDAD ASISTIDA.


Un negocio redondo y en completa expansión en todo el mundo. Cada día hay más parejas en edad de procrear que no pueden hacerlo de forma natural y buscan tener ese deseado hijo, por mucho que la naturaleza se empeñe en lo contrario. Y ahí están las grandes empresas a la caza de esos jóvenes, o no tan jóvenes, que "cansados" de buscar a su primer vástago sin lograrlo, entran en los ficheros de esas multinacionales capaces de "fabricar" lo imposible. La primera opción es la inseminación artificial, una técnica sencilla y por lo tanto económica que consiste en hacer llegar al óvulo los espermatozoides fuertes y sanos que, en este caso el varón, es incapaz de crear. El precio de esta inoculación oscila entre los 1000 y 2000 euros.


La fecundación IN VITRO es la segunda de las opciones y lógicamente se suele llevar a cabo cuando la primera falla.  Esta operación es más compleja y su precio está entre los 4000 y los 6000 euros. Consiste en fecundar el óvulo femenino en el laboratorio e implantarlo después en el útero de la mujer. Previamente se ha estimulado el ovario de la paciente, se extraen varios óvulos, y tras fecundarlos, transmiten el embrión en la futura madre. Dicho así parece sencillo, pero no lo es ya que supone una compleja operación de extracción, la fecundación artificial del óvulo mediante cutivo en incubadora y alcanzada la etapa de blastocisto, trasferirila al útero de la madre, que casi siempre lo acepta, pero no todas las veces, teniendo que repetir todo el proceso. 


La preservación de la fertilidad consiste en técnicas médicas para conservar esperma u óvulos en condiciones especiales, a fin de poder tener hijos en el futuro. Es una opción especial para quienes por problemas de todo tipo, principalmente de salud como usos de quimioterapia o radioterapia, han de usar esa técnica que permita la paternidad una vez que los tejidos hayan sido dañados en busca de preservar la salud de los progenitores. También para quienes por motivos varios decidan postergar la procreación para más adelante, quizás a una edad en la que pueda haber problemas para hacerlo de forma natural, pero en la que ya hay una estabilidad económica más saneada.


En busca de soluciones imposibles, que ya no lo son, han nacido multitud de laboratorios y clínicas que, buscando un negocio que solo en España facturan ya más de 1000 millones de euros anuales, hace posible cualquier manera de reproducción asistida. Todo lo vale, no vamos a negarlo, pero alcanzar ese sueño, a muchos nos parece más necesario y justificado que 
la Seguridad Social cubriera los gastos. Mucho más que las operaciones transgénero y que me perdonen ese grupo de personas, que sin duda también tienen derecho a perseguir su sueño. Pero si esto es así, porque así es, el Gobierno debería atender también de forma gratuíta a quienes quieren ser padres que, al fin y al cabo, es hacer grande a nuestro país.

Rafael Fabregat Condill

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