
El historiador y obispo de San Asath, Geoffrey de Monmouth, escribió en 1.136 que las enormes piedras del conjunto megalítico de Stonehenge fueron llevadas al lugar que actualmente ocupan por el Mago Merlín, para que sirvieran de mausoleo a los reyes de Britania. No contento con estas aseveraciones, incluso aseguró que dentro del círculo de menhires fueron enterrados tanto Ambrosio como Uther, tío y padre del rey Arturo. Como es del conocimiento general, no hay prueba alguna de que Arturo haya sido nunca algo más que una figura lejendaria, incluida en los romances e historias medievales británicas, de la misma forma que el mago Merlín solo pertenece a las fábulas galesas de Myrddin Willt. Es pues Geoffrey de Monmouth quien en un alarde de imaginación acuña, como hecho cierto, el personaje de Merlín y lo sitúa como consejero del rey Arturo.

No faltan cronistas e historiadores que no dudan de la existencia del rey Arturo, situándolo en la Britania posromana del siglo VI, tiempo de luchas persistentes entre los reinos de las propias islas y de los pueblos bárbaros, sajones y otros que pretendían asentarse en las mismas, en una lucha a muerte con los nativos britones.

La primera cita del Rey Arturo aparece en un poema del siglo VII; la reina Ginebra (su esposa) aparece en la historia del siglo XI; y Lancelote, el caballero de la mesa redonda con quien se supone que Ginabra engaña a Arturo, lo hace a finales del siglo XII. (?) Fechas y personajes no coinciden en absoluto...
Pero volvamos a los misterios o realidades de Stonehenge.


Más que preguntarnos cual fue el pueblo que realizó tan grandioso monumento y cual debió ser el sistema constructivo, la superpregunta que todos nos hacemos es el sentido, el fin de tamaña proeza. La teoría dice que es un observatorio astronómico. La astrología, que tiene combinaciones para todo, dice que sus piedras siguen una secuencia lógica; que los hoyos predicen los movimientos lunares; hasta la sombra del sol en las solitarias piedras hablan de los equinoccios, al tiempo que el círculo dice hacerlo del Sol, mientras la herradura lo hace de la Luna en estado menguante...

Cosas de la gente de antes, de hoy y de siempre...
EL ÚLTIMO CONDILL
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