

Para el resto de países comunitarios, no es una cuestión personal contra España, ni de simpatía hacia el reino alauita, sino una simple cuestión de intereses. El problema es que siempre que surgen acuerdos favorables para unos, otros acaban pagando los platos rotos y, de acuerdo con las leyes de la selección natural, las pulgas siempre van a parar al perro más flaco. Un perro sin dueño, un rebaño sin pastor... que hoy (una vez más) se llama España. ¿Como se compensará a nuestros agricultores?. No hay problema, con unas ayudas que nadie sabe como se repartirán, todo solucionado.

Solo la región murciana estima el desastre derivado de este acuerdo, en la pérdida de 100.000 empleos. Según declaraciones del presidente de esta comunidad, la representante del gobierno español y ministra del PSOE, votó a favor de este acuerdo que destruye los intereses del campo español. Al respecto, también el secretario de agricultura de COAG recuerda que, en los "Acuerdos de Lisboa", se pusieron condiciones en cuanto a tratados con terceros países, que no se están cumpliendo en el caso de Marruecos añadiendo, además, que este acuerdo deja la puerta abierta a numerosos productos que amenazan la economía agrícola de todo el Estado. No se trata solo de la fruta y hortalizas murcianas, sino que el acuerdo incluye cítricos y hasta el aceite de oliva.

- ¿A qué cotas habremos de llegar -me pregunto yo- para que los españoles digan ¡basta ya!?.
Hasta ahora y con el único objetivo de seguir en la poltrona, el gobierno ha ido llenando los platos. De patatas con carne y no de carne con patatas, que es lo que le gusta al personal, pero bueno... Lo importante es llenar el estómago. En este momento el saco de las patatas está casi vacío y, apoyando acuerdos totalmente contrarios a los intereses españoles, cada día más vacío estará.

Con un poco de suerte, una vez más, el barco del Banco Central Europeo nos salvará del naufragio pero... ¿a qué precio?. ¿Hasta qué profundidad cavaremos nuestra tumba y cuanta "madera" necesitaremos para poder construir la escalera que nos permita salir de la misma?.
Aunque me gusten más unas cosas que otras, ya lo he dicho en otras ocasiones, no soy de ningún partido concreto. Soy lo que se dice, un tipo raro. Yo me defino como democrático-liberal y al no tener claro al 100% el significado que se le da a esta etiqueta, apostillo que soy un amante de la libertad bien entendida, sin abusos. Por lo tanto, no estoy de acuerdo con huelgas que impidan el libre acceso al trabajo de aquellos que tengan otra opinión al respecto; tampoco soy partidario de las intolerantes manifestaciones que arrasan e incendian los bienes públicos y privados. Desde mi punto de vista, las condiciones de trabajo en la mesa de negociación y las manifestaciones en las urnas.

Es lo que hay, ¿Qué podemos hacer nosotros...?.
RAFAEL FABREGAT
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