
El tema de estos días es el retraso de la jubilación, el aguinaldo navideño que este año nos hace el Gobierno del PSOE a los españoles.
Como ya todos sabrán, con toda seguridad la jubilación se retrasa a los 67 años. Los motivos que este partido en el gobierno aduce, son la mayor longevidad que disfrutamos en este momento. Sin embargo todos sabemos que la realidad es otra. Tal como ya ocurrió con Felipe González, se han quedado sin dinero y, una vez más, pagamos justos por pecadores. Sin embargo poco importará que en un futuro, más o menos próximo, la negativa situación económica actual se normalice. Todos tenemos claro que la medida no tendrá marcha atrás. No es pues una medida coyuntural sino definitiva y muy injusta que un gobierno, que se llama de izquierdas, jamás debería propugnar. Injusta porque la longevidad va pareja con el nivel social de las personas.

Pedirles a las clases populares que trabajen dos años más, para garantizar las pensiones de las clases altas, es una tremenda injusticia impropia de un partido que se llama Socialista. Con esta medida capea una vez más el temporal de la crisis, resultado negativo de su incapacidad, pero lo hace por medio de una decisión totalmente contraria a los intereses de los trabajadores, aquellos que, según la doctrina de su partido, debería defender. Esta diferencia de trato, pero en este caso a su favor, sucede con las mujeres que, cotizando normalmente menos años que los hombres, cobran casi 10 años más por la sencilla razón de disfrutar de una vida más larga. A todo esto el PP, principal partido en la oposición, calla. En su esperanza de acceder al gobierno en un futuro próximo, calla porque la medida la ve interesante y conveniente a sus intereses. El retraso de la jubilación era una medida necesaria para aumentar su liquidez, pero no fue justa ni equitativa. Por lo tanto, ¡que la pongan en práctica sus adversarios políticos! -dijeron desde el PP. Mucho les gusta a todos estar en el poder pero, ¡que bien le ha venido al PP no gobernar en esta legislatura...!
Porque, en estos años de estrecheces, ¿que más hubieran podido hacer ellos?. El triunfo en las elecciones del 2.008 estaba envenenado. Los nubarrones se veían venir, por mucho que quienes estaban en el poder lo negaran.
Ahora, como ya hicieron en épocas anteriores, el gobierno del PSOE vuelve a recordarnos la conveniencia de que nos hagamos un Plan de Pensiones. Entonces hundieron la caja de la Seguridad Social y tras la recuperación y superávit obtenidos en las dos legislaturas del PP, la han vuelto a hundir a mayor profundidad. Y para quien no lo sepa, hay que decir algo más... Los Planes de Pensiones, que tanto nos aconsejan los socialistas, tras 17 años de vigencia han constatado pérdidas del poder adquisitivo que rondan el 33% del capital aportado. Entonces... ¿donde está el interés de ingresar dinero en estos Fondos?.

Decisiones como la de retrasar la jubilación, además de clasistas e impopulares, demuestran que el gobierno se desentiende de la protección que debe a los mayores, aquellos que han dado su vida por el bien general de la comunidad y del Estado. Y lo hace de forma injusta y arbitraria. Abren y cierran la Caja a su antojo, utilizando su contenido cuando y como se les antoja. Si tras esta descontrolada utilización queda dinero para los jubilados perfecto pero, si vienen malos tiempos, se recorta de la parte que le corresponde al colectivo más débil y lo hacen congelando las pensiones y retrasando la jubilación. Si esa es la política de un gobierno de izquierdas...(!) Con sus decisiones políticas queda demostrado que el Gobierno, sea cual sea su signo, no aporta nada para financiar las pensiones de los jubilados.

RAFAEL FABREGAT
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