
La celebración, cuando la plantilla es numerosa, ya empieza con los compañeros de trabajo y ha sido bautizada como "comida de empresa". Pero, con esa comida, la cosa no ha hecho más que empezar...
Al día siguiente o ese mismo día cuando llegas a tu casa, quizás un poco achispado por los efluvios del buen vino que el jefe encargó para la comida, de los brindis y los cubatas de rigor, tu mujer se enfunda su mejor abrigo (porque dicho sea de paso, hace un frío del carajo) y te dice que os vais de compras. Tu estabas soñando con dejarte caer en el sofá, pero no estamos para broncas y disimulando tu "bienestar general" acatas las órdenes y te pones al volante, a riesgo de que te hagan soplar y quede al descubierto tu veneración al dios Baco.
Mariscos, bebidas, regalos para los hijos y sus parejas, detalle para tus cuñados, juguetes para nietos y sobrinos, corbata y pañuelo para los padres, calcetines o zapatillas calientes para los abuelos, detalle para los amigos, lotería para todos. Y la tarjeta se calienta (fsssssssssssssss) y se sigue calentando (FSSSSSSSSSSSS) hasta que de pronto...
- Perdone Ud. caballero, pero no me la coge -dice la dependienta.




Para que el estómago pueda sobrellevar con entereza los excesos de la Nochebuena, la tradición manda que la mesa esté a rebosar de entrantes cárnicos de todo tipo y de la mejor calidad acompañados, naturalmente, de excelentes vinos del Somontano y cavas. Cuando ya el apetito está prácticamente desaparecido llega la típica paella con pelotas y demás carnes y mariscos. Nadie puede acabar el plato, pero se hace un último esfuerzo para los extraordinarios postres y ¡como no! para los dulces navideños que acompañan a los cafés y a las copas de rigor. Cuando ya no puedes meter absolutamente nada más, llega el gracioso de turno y propone un brindis... Se llenan las copas de cava y te pasan (una vez más) el plato de los dulces por delante de las narices, impidiéndote la evasión.
- Bon Nadal a tots!
Los botones amenazan rotura...
- Qui vol un altre café? ...o un cubata?
Aunque todos estemos a gusto, no somos de largas sobremesas y cuatro horas después cada mochuelo se marcha a su olivo, despidiéndose hasta el día siguiente.

Anteriormente los típicos entrantes, en este caso procedentes casi exclusivamente del mar, y excelentes vinos Chardonay del Penedés que acompañan perfectamente a las viandas de este tipo. La ventaja de estos aperitivos es que no saturan en demasía, por lo que la paella con la fideuà y el mortero repleto de all i oli son recibidos con los aplausos de la concurrencia. A partir de ese momento, el mayor trabajo lo da el descorche de botellas ya imparable. El excelente vino blanco aparenta ser agua cristalina y su suave sabor aterciopelado entra sin encontrar obstáculos en la garganta. Pronto sus efluvios indican que no se trata de agua y las lenguas se disparan, alegrando el ambiente y aflorando las risas sin fundamento. La presencia de niños ayuda a las bromas y al desenfado de los presentes y la fiesta aumenta en decibelios.
.

No así las cenas de Nochevieja y Roscón de Reyes que, en este caso con los amigos y compañeros, comentaré en su momento con una entrada especial. De momento lo dejo aquí y quiero hacerlo con una sincera felicitación al amigo y flamante abuelo Tony Arzo a quien, en el día de ayer, le ha nacido un segundo emperador. Un emperador que, no lo será de Roma, pero si de su casa y de su alma. ¡Ave César!
.
El último Condill
.
NOTA.- Este Blog se edita sin ánimo de lucro y es fruto de la recopilación de datos de fuentes diversas y de las opiniones y vivencias del autor. Si quieres hacerte seguidor, el sistema te avisará automáticamente en cada nueva incorporación. Para temas específicos mira las Etiquetas y elige los de tu interés.
No hay comentarios:
Publicar un comentario