5 de enero de 2010

0026- CABANES, NUESTRA HISTORIA.

Aunque no hay constancia escrita de ello, se dice que Cabanes fué la antigua Ildum, una pequeña villa romana de paso obligado por su cercanía a la Vía Augusta o Camí dels Romans en la que sin duda no faltaría alguna que otra posada, en la que restablecerse del duro camino.
Es en 1.243 cuando nace como pueblo al repoblarla de cristianos el obispo Poncio Torrellas, a quien se la cede Jaime I tras conquistar el castillo de Miravet a los moriscos en 1.223 y a cuyo distrito foral pertenecía.
Anteriormente a su cristianización, justamente por su brevedad y sencillez, se dice que pudo denominarse Cabañes; pequeño núcleo de lugareños, con casas sencillas de piedra y troncos al estilo de barracas o cabañas. Pero esta aseveración se cae por su propio peso. Personalmente pienso que seguramente fué al revés y que el lugar, se llamara como se llamase hasta entonces, pasó a llamarse Cabanes a partir de ese momento. Baso mi opinión en que, al expulsar a los moros que lo habitaban y repoblarse con cristianos catalanes, éstos (en su lengua) llamaron al grupo de barracas Cabanes, o sea, cabañas en castellano.
Pero la historia pudo haber sido mucho más compleja y aunque no tenemos constancia de ello, debemos recrearnos en la realidad que pudo ser, y que probablemente fué...

Aunque en la comarca se encontraron restos del Paleolítico Inferior (5.000 a.C.) que ya demuestran una transformación del territorio, debemos centrarnos en aquello que aún hoy tenemos visible, que está más o menos documentado y que nos es más cercano. Estudiosos del tema afirman que Zufera es de origen íbero, anterior incluso al de Mortorum, siendo por tanto el primer pueblo del que tenemos constancia que habitó estas tierras, siendo probable que también el castillo de Miravet -nada que ver con Sufera- fuera inicialmente asentamiento de otro grupo de los mismos. La historia nos dice que los íberos Ilercavones son los que se establecieron en la zona norte de nuestra región y que éstos fueron desplazados por los romanos hacia el 138 a.C., fecha en la que fundaron la Colonia Valentia (Valencia).

En el siglo III diferentes pueblos bárbaros entran en la península iniciando la lucha contra los romanos que están en decadencia. De los diferentes pueblos que forman la invasión, se establecen en nuestra zona Los Alanos que, aunque la historia los llama a todos en general "germánicos", éstos eran de origen asiático.
No tan beligerantes como el resto de los pueblos invasores, acabaron siendo absorbidos por la población hispanorromana.
Aunque los romanos todavía controlaban varios puntos de la península, especialmente la zona de Tarragona, a finales del siglo V la mayor parte de la península estaba dominada por los Visigodos, que reinaron hasta el siglo VIII, siendo en el año 711 cuando los musulmanes, tras conquistar el norte de Africa, cruzaron el estrecho de Gibraltar derrotándolos y ocupando todo el territorio en menos de una década, a excepción del norte peninsular.

Con la invasión musulmana nuestra zona fué ocupada por los moriscos que construyeron los castillos de Miravet, Zufera y Albalat en los antiguos asentamientos que encontraron. Toda la península quedó dominada en apenas 9 años y aunque muchas plazas se ganaron y perdieron repetidas veces, su presencia duró nada menos que ocho siglos.
Durante la dominación morisca la pujanza de Cabanes fué constante y especialmente singular a partir de la reconquista por parte de Jaime I quien, en 1.260 le concedió un mercado semanal. Aunque el territorio quedó conquistado definitivamente por los cristianos, buena parte de los moros que se habían establecido en estas tierras siguieron viviendo en ellas durante más de doscientos años.
A finales del siglo XV los musulmanes, perdidos todos los territorios, fueron expulsados de la península pero, con el nombre de mudéjares, algunos de ellos quedaron en España otro siglo más, aunque obligándoles a convertirse en cristianos a partir de la Ley Pragmática de Conversión Forzosa de 1.502.

Entrada al castillo de Miravet.
Se dice que al finalizar la dominación morisca en estas tierras (1.223) Cabanes ya tenía 200 fuegos (casas) por lo que se puede suponer que rondaría ya los 800 habitantes, siendo en 1.910 cuando llegó al momento de mayor esplendor demográfico de su historia con 3.957 almas. Desde 1.887 hasta 1.970 superó siempre los 3.000 habitantes, aunque posteriormente la natalidad descendió y solo pudo recuperar nuevamente esta cifra hacia el año 2.000 con la inmigración.
Hasta la última década del siglo XX la economía se basó siempre en la agricultura y en la ganadería, siendo a partir de esa fecha cuando fué evolucionando hacia la industria y el turismo.

Poblado ibérico de Mortorum.
Segundo de la provincia en importancia, el término municipal tiene una superficie de 132 Km2 y linda con siete municipios: Benlloch, Torreblanca, Oropesa, Benicasim, La Pobla, Villafamés y Vall d'Alba. Existen vestigios de numerosos poblados prehistóricos y se han hallado gran cantidad de restos de cerámica y monedas romanas. El hallazgo más importante de la localidad es la estela ibérica de "el Pulido" y varios fragmentos de lápidas estudiadas ya en 1.789 por el príncipe Pío de Saboya. La estela de "el Pulido" se localiza en la partida del mismo nombre en el año 1.913 y sobre la misma hay una carta de D. Luis del Arco que fechada en Castellón, el 17 de Diciembre del mismo año, dice... "Hablando en Burriana con D. Manuel Peris, me dió noticia de una lápida ibérica, que posee un primo suyo coleccionador de antigüedades. La inscripción ha sido descubierta, hace pocos días, entre Albalat y Miravete". Los estudios realizados determinan que la transcripción podría ser: Ildóbilo (hijo) de Seldro.


Su término municipal reune los castillos de Miravet, Zufera y Albalat así como numerosas torres vigía en las proximidades de la costa, todo ello de origen musulmán. También algunas minas abandonadas de hierro y plomo así como canteras de piedra de excelente calidad. Nota curiosa, no suficientemente investigada, es la existencia de un poblado sumergido en el mar, muy cerca del poblado marítimo de Torre de la sal.
En 1.575 ante la pujanza de Cabanes, las despobladas Miravet y Albalat con sus términos respectivos, se unieron a éste en un acto solemne que se celebró en "La casa de la Sal", término de Albalat y formando un único pueblo que tomó como escudo un castillo de tres torres. Cabanes se mantuvo dentro del señorío de Tortosa hasta el siglo XIX. Aunque ya tenía la feria semanal asignada por Jaime I, Germana de Foix, segunda esposa de Fernando el Católico, le concedió en 1.507 el derecho a celebrar dos Ferias: La del Retorn y la de San Andrés, esta última a celebrar en Noviembre y de hasta 10 días de duración.

El Monumento Nacional por excelencia es el Arco Romano, junto al antiguo Camí Real de Vistabella. En 1.533 y con motivo de la visita del cronista Pedro Antonio Beuter éste, basándose en textos de Tito Livio, relató la leyenda sobre la victoria que obtuvo el capitán Lucio Marcio contra los cartagineses en este lugar, en la segunda Guerra Púnica (210 a.C.) lo que pudo motivar la construcción conmemorativa del Arco Triunfal. Sin embargo otros historiadores más actuales datan su construcción en el siglo II, debido quizás a los datos comparativos que lo asocian a otros de la época de Adriano y Trajano y también a los que aporta el miliario encontrado en su día junto al famoso arco que indica fué erigido imperando Galerio Valerio Maximiniano (292-304). Es un arco de medio punto compuesto de 14 dovelas, 6 metros de altura y 4 de luz. La noticia más antigua que se conoce es de 1.243 cuando, la Carta Puebla lo cita como deslinde. Desde el siglo XVII le faltan las enjutas y el entablamento, cuyos sillares se hallan en el Pou de la Roca y en un edificio de Cabanes.

El lugar más emblemático y querido por sus habitantes es la ermita de las santas Agueda y Lucía (ermita de Les Santes) donde se venera a su patrona la Virgen del Buen Suceso. Fué construída el mismo año de 1.243 por los repobladores cristianos de Cabanes y restaurada y ampliada en 1611-1617, constando de una sola nave y bóveda de crucería con entrada lateral de estilo toscano, hornacina de las Santas Agueda y Lucía y pequeña espadaña con dos campanas.
No podemos olvidar la grandiosa Iglesia del siglo XVIII, una de las más grandes de la Diócesis, con fachada barroca de sillería del artista local Maurat, concluida en 1.721 y tampoco el edificio del Ayuntamiento de estilo mudéjar (s.XV) con sus ventanales góticos y sus grandes arcadas interiores y mucho menos el porche (Llotja de Mustasaf) donde ejercía sus funciones de almotacén y en cuyos bajos está también situada la antigua cárcel.

Toda la villa estuvo amurallada hasta 1.857 siendo sus portales el de San Mateo, (esquina Mar) San Vicente (esquina Morera), San Antonio (esquina Rosario) y Sitjar. Su plaza principal era la de la Iglesia a la que acceden todas las calles citadas, a excepción de la de San Antonio, que va en paralelo. Sus accesos principales serían San Mateo, en dirección a Benlloch y camí de l'Arc y naturalmente Sitjar y San Antonio que, confluyendo en el Peiró del Pou d'Aval, eran inicio del camí vell de Castelló. De menor importancia sería el portal de San Vicente, con la única finalidad de acceder a las eras y huertas extramuros. Todo el perímetro urbano, estaba rodeado por patios, corrales y pequeñas huertas que posteriormente se convirtieron también en calles, dando lugar a las denominadas Engalia, Sitjar, Nou, Morera, Algibe, etc. Pocos años después esta ampliación no sería suficiente. La actividad comercial de Cabanes crecía y con ella la población y la necesidad de mejores accesos.


El primitivo núcleo de población era incómodo para la entrada de carruajes y mercaderías y se habilitó una nueva calle como acceso principal que diera solución a cuantos llegaban cada día desde todos los rincones de la provincia. Una calle desde la Bassa Nova (Norte) hasta el Camí de la Ribera (Sur) con una plaza central que lo vertebrara todo (Plaça dels Hostals) y desde la que se accedía no solo al núcleo antiguo, sino que tambien se proyectaba hacia el Camí vell de Castelló, primeramente por la calle Calvario y Camí Roig (que también tiene su correspondiente Peiró) y posteriormente por la que se llamó desde entonces Carré de Castellón, hoy llamada Delegado Valera. El 27 de Septiembre de 1.925 se instalaría en el centro de la misma la Fuente del Buensuceso.
Se mejoró el antiguo camino de Castellón con una carretera de circunvalación extramuros que permitió la construcción de los Hostales que hoy conocemos como de Amado y de Dotres.
Cada pueblo, por pequeño que sea, tiene su historia que se forja día a día en el transcurrir de los años. Unos crecen y otros merman hasta su desaparición, pero todos nacieron un día y con ellos las ilusiones de quienes los habitaron.

EL ÚLTIMO CONDILL

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