19 de octubre de 2009

0010- SETAS Y NIEBLA, COMO AGUA Y ACEITE.

No se puede decir nunca, ¡de este agua no beberé!
Aunque no me sentí nunca perdido, ni mucho menos preocupado, lo cierto es que necesité "que alguien me encontrara" y que me dijera dónde estaba mi coche. Quien lea este comentario pensará, como es natural, que... ¡si eso no es estar perdido!
Calculé mal el tiempo que necesitaba para desplazarme desde mi casa al bosque elegido para buscar ese día las deseadas setas. Era la primera vez que iba a buscarlas en dicho lugar y llegué a mi destino a las siete y media de la mañana, cuando apenas si empezaba a clarear el día por el horizonte, por lo que tuve que esperar dentro del coche hasta las ocho, que es cuando empieza a haber la luz mínima necesaria para buscar. Hasta ahí todo normal.

Con las primeras luces del día empecé a escalar la montaña aunque apenas ascendidos doscientos metros, y una hora de búsqueda, la cesta estaba a más de la mitad. Se trataba de buscar subiendo la montaña (en zig zag) y por lo tanto alejándome del coche en pendiente, por lo que decidí que lo más prudente era vaciar en el coche la media cesta encontrada y seguir buscando un poco mas arriba. Así lo hice y poco más de una hora después tenía otra vez la cesta llena.
Las cosas, aunque con gran alegría, se complicaban. Había que volver a bajar la montaña y, sobre todo, como apenas eran las once de la mañana, había que subirla de nuevo... Para más inri, la niebla se había echado encima y apenas se veía nada a treinta metros. Volví pues al coche y vacié el contenido de la cesta subiendo por tercera vez la montaña, situando el inicio de la búsqueda unos cuatrocientos metros más arriba de donde tenía el vehículo.

Subir la montaña buscando no es en absoluto cansado, pero hacerlo por terreno que ya no te merece interés y por lo tanto deseando llegar al nuevo punto de inicio, sí que lo es, al menos para mí que tengo cumplidos los sesenta años y (además) no estoy en absoluto en forma.
Llegué arriba, con la lengua fuera, pero contento al saber que en el coche tenía ya un "botín" que contentaría al más exigente y por delante terreno excelente donde seguir buscando y con la "garantía" de ampliarlo, todo ello a escasa distancia de mi vehículo. Como he dicho antes la niebla me tenía rodeado, pero no me impedía en absoluto la búsqueda, aunque sí la visión más allá de una treintena de metros. Seguí buscando, con parecido éxito y llegué a la cumbre, una amplia zona casi llana, donde completé la tercera cesta antes de que el reloj señalara la una del mediodía. ¡Objetivo más que cumplido! -me dije.

Con gran alborozo empecé a bajar la montaña (apenas me separaban del coche unos seiscientos metros) deseando llegar a mi casa, para mostrar a mi familia el resultado de la "hazaña" en un par de fases, como es mi costumbre cuando la recogida es especialmente buena. Al decir en dos fases quiero decir que enseño la mitad de lo encontrado, haciendo creer que es la totalidad y al poco rato, cuando ya no se lo esperan, el resto.
Llegué al camino sí... pero no vi el coche.
- Estará un poco más a la derecha -me dije al no reconocer las características del camino y con la cesta a rebosar caminé unos trescientos metros en esa dirección, sin resultado alguno.
- Vaya, me equivoqué y debí encaminarme hacia la izquierda -pensé.
Desanduve el camino recorrido (300 m.) y otro tanto más, desde el punto de partida, también sin rastro del coche...

Aunque en toda la mañana (cosa rara) no había visto a nadie y la niebla estaba bastante cerrada, no me sentía perdido, puesto que me encontraba en un camino "trillado" por las huellas de cientos de vehículos. Simplemente estaba perplejo por la simplicidad ó tontería de mi extravío. Cuando subes una pendiente es "imposible" perderte, me he dicho siempre. Cuando te cansas de buscar no tienes otra cosa que hacer más que bajar y ya está. Sí, sí...! esta es la teoría, pero no la práctica, si haces cumbre. Yo había subido ¡tres veces! pero solo dos encontré mi coche, al volver. A la tercera no había coche, ni camino reconocido... ¿Qué había pasado?
- A ver Rafael -me dije. ¡Piensa! Has subido la montaña, la has bajado y aunque has encontrado el camino no sabes dónde está el coche. Seguramente te has desviado y los trescientos metros de búsqueda en cada dirección, no han sido suficientes. Vuelve a empezar de nuevo con algo más de distancia.

Empecé otra vez hacia la derecha y más de quinientos metros, sin resultado alguno. Desandé esos quinientos metros y caminé otros quinientos en la dirección contraria y tampoco.
- ¡Tranquilo! -me dije, una vez más. ¡Esto no tiene más que una explicación!
Cogí una ramita y en el propio camino dibujé un círculo que representaba el monte donde había buscado las setas. Situé el camino de acceso que rodeaba el monte por la izquierda y enseguida creí ver la luz que necesitaba... ¡Había otro camino que rodeaba el mismo monte por la derecha! De todas formas, subir de nuevo el monte para comprobar que el coche estaba en el otro lado me parecía muy arrisgado, con niebla y no conociendo la zona.
Eran las dos de la tarde y empezaba a tener frío; se mantenía la niebla y empezaba a lloviznar. Si iniciaba la búsqueda del coche, monte a través, podía encontrar el camino correcto y el coche... ¡o perderme de verdad!
No lo dudé ni un instante más y llamé al 112.
Batería a tope y cobertura total me hicieron tomar la decisión que creo fué la correcta, pero... ¡Una verdadera odisea!

Si lo que hacen es para evitar llamadas frívolas, excelente. Desde luego, que si no hay una verdadera necesidad, nadie que haya llamado una vez volverá a repetirlo. El tiempo de espera es interminable y la ineptitud (aparente) de cada uno de los diferentes organismos que contactan contigo (más de media docena) te pone mil veces más nervioso que el motivo que te lleva a llamarles. De una Comunidad a otra y de éstas a los diferentes organismos provinciales: Policía, Bomberos, Guardia Civil, etc., todo ello aliñado con las llamadas posteriores de cada uno de ellos y una espera entre llamadas (con musiquita, eso sí) no inferior a los 15-20 minutos haciéndote repetir, cada uno de los interlocutores, todos los datos personales y de ubicación posible y quedando patente que no conocen, no ya el paraje en que (más o menos) pueda uno encontrarse, si no, tampoco el término municipal en cuestión.

Uno ya duda de que puedan localizarle a pesar de estar en un camino de paso frecuente y solo pide que (por favor) le pongan de una puñetera vez en contacto con el Ayuntamiento de la localidad, a sabiendas de que el menos listo de sus habitantes puede (con los datos proporcionados) encontrarte con los ojos cerrados.
Cuando uno, ya cansado y desanimado por tanta incompetencia, empieza a subir el tono de las respuestas (por no mandarles directamente a freir espárragos) resulta que, quien tiene que ir a buscarte, sabe perfectamente dónde te encuentras... (?)

Hasta entonces nadie parecía entender los datos proporcionados para tu localización, pero entonces... ¡Milagro! Te llama la Unidad de Emergencias de que dispone la localidad en cuestión y te dice que están a cinco minutos de donde tú te encuentras y ya tienen incluso localizado tu coche.
Pero... ¿Será posible? -me pregunté. 
Hace un instante nadie parecía saber de que les hablaba y ahora resulta que me tenían perfectamente localizado, ¡Dios sabe desde cuando...! En efecto, a los cinco minutos el coche de la Unidad de Emergencias estaba conmigo. 
Me llevaron a donde yo tenía el coche estacionado y todos para casa.
Agradecido sí, ¡y mucho! pero... no sé, te queda como un regustillo amargo. En mi caso no hubo serias dificultades como para tan gran despliegue de fuerzas. Te da la impresión de que las cosas podrían hacerse de otra manera.

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15 de octubre de 2009

0009- LOS MUCHOS "POQUITOS".

Si tenemos en cuenta que la "esperanza de vida" (aunque sin la más mínima garantía de alcanzarla, claro) está actualmente alrededor de los 80 años y la partimos en cuatro partes iguales, cual si de jugosa manzana se tratara, resulta que personalmente ya me he comido tres trozos y un pequeño mordisquito del cuarto.
No está nada mal, para aquel niño apático y de mediocre salud que he sido desde siempre. Flojedad general y grandes dolores en huesos y articulaciones propiciaron una niñez y juventud unida de forma permanente a diferentes medicamentos, que terminaron por fastidiarme el estómago, sin dar solución al problema.
En mi juventud siempre pensé, como si de una meta se tratara, que difícilmente podría alcanzar a ver el año 2.000 puesto que para ello tendría que cumplir... ¡nada menos que cincuenta y un años de edad!. El objetivo estaba ciertamente lejano, para quién tantos problemas tuvo desde que nació.
Cumplidos los cuarenta años un accidente de circulación vino a echar luz sobre la enfermedad que me había acompañado toda mi vida y que todos, médicos incluidos, habíamos ignorado hasta entonces.





Descubierta esta dolencia, solo tres años antes del accidente, el diagnóstico y adecuado tratamiento fué un alivio importante. 
La enfermedad (Displasia fibrosa poliostótica o Politópica) no tenía curación y los medicamentos no eran fáciles de tomar ni tampoco tenían la eficacia deseada, pero con los años han ido mejorando y al mismo tiempo han disminuído notablemente sus contraindicaciones. 
Aunque se trate de una enfermedad incurable, la medicación elimina molestias y riesgos de fractura, que ya es mucho. 
Todo lo anterior para decir que, aunque con las limitaciones propias de una persona que no ha tenido nunca la salud necesaria, mi carácter ambicioso y luchador han equilibrado la balanza, normalizándola en lo posible. Aún así, no tengo derecho alguno para mostrar a nadie el camino de la verdad (económica, que es el motivo de este escrito) puesto que, como mucho, se trataría solamente de "mi verdad". 
Hoy las cosas no son como cuarenta años atrás. Con el Certificado escolar como única preparación académica y sin medio económico alguno, incluso las metas de mediocre nivel se veían lejanas.




Pese a todo y a todos, cuando eres joven la ilusión ejerce la fuerza necesaria para que las ideas se conviertan en realidades, aún en el caso de que el punto de mira se ponga un poco más alto de lo que cabría imaginar como posible. Personalmente, mi escasa salud no impidió que encontrara la pareja (para mí) ideal y que pudiera criar a tres hijas maravillosas a las que poder ofrecer, siempre con la colaboración y ayuda de mi mujer, los estudios que ellas mismas eligieron, así como otras "facilidades" que les allanaran el camino de su independencia posterior. La receta para conseguir estos objetivos no es difícil de imaginar: ilusión, trabajo y constancia. En mi ignorancia juvenil, creía incluso que a base de trabajo y constancia era posible hacer fortuna. Jamás y hoy menos que nunca, eso ha sido así. Con trabajo y constancia (si tienes salud y mucha suerte) podrás, como yo, aupar a tu familia y a tí mismo a un escalón más alto de aquel en el que naciste, pero nada más. Aún así, conseguirlo no es fácil.


Personalmente mi fórmula ha sido luchar por sumar "muchos poquitos" ya que, si te pasas, solo conseguirás "pocos muchitos" y difícilmente podrás hacer grandes cosas. 
Por la misma razón ganar "muchos muchitos" es todavía más difícil, por no decir imposible, a menos que tu inteligencia, preparación y coraje, te permitan crear de la nada el negocio ideal, es decir: que otros trabajen por tí, que tenga márgenes comerciales importantes y (por si vienen mal dadas) que el dinero y el riesgo lo pongan otros.
Allá pues cada cual. 
Cada persona tiene un punto de vista diferente y nadie tiene la verdad absoluta. Cada uno tiene "su verdad" y tiene que luchar por ella. 
Por consiguiente, lo de los "muchos poquitos" ha sido mi verdad, porque forma parte de mi carácter y porque su aplicación no me ha ido mal del todo aunque, como era de esperar,... ¡rico no me he hecho!, pero quien no se conforma es porque no quiere.

EL ÚLTIMO CONDILL

13 de octubre de 2009

0008- TRAS LOS PASOS DEL PAPA LUNA

Tengo una especie de fijación por este personaje. No sabría decir por qué, pero todo cuanto le atañe me fascina.
Como ya relato en mi entrada "Historia y Leyendas del Papa Luna", he visitado el palacio-fortaleza natal en Illueca (Zaragoza) mansión de la familia materna, los Barones de Gotor y Pérez Zapata, posteriormente Palacio de los Luna; también el Palacio-fortaleza de los Papas de Avignón, en la ribera del Ródano de la Provenza francesa, residencia de los nueve Papas elegidos en esta ciudad pontifical; y por proximidad a mi domicilio he visitado (decenas de veces) el Castillo de Peñíscola, último destino vitalicio de Benedicto XIII.
En algunas de estas visitas y sus pormenores, más desengaños que satisfacciones indican el tiempo trascurrido y las muchas vicisitudes que el mundo ha atravesado a lo largo de los casi 700 años que hace que este ilustre aragonés vino al mundo.
Guerras, incendios y revoluciones de toda índole han destruido y saqueado castillos, entonces inexpugnables, impidiendo a generaciones posteriores poder admirar en detalle los elementos que conformaron la vida diaria de aquellos destacados personajes.


El Castillo Templario de Peñíscola, última etapa de la vida de Benedicto XIII, ha resistido sin grandes problemas el paso del tiempo y los diferentes embates que hubo de sufrir. Aunque con alguna pequeña restauración, su sobriedad y solidez aguantaron no solo las agresiones naturales del tiempo, si no también algunas situaciones de sitio, acompañadas de los consiguientes cañonazos que dejaron huellas inconfundibles y permanentes en sus murallas. Allí permanecen impasibles los espacios que constituyeron la habitación y despacho del Papa Luna, así como el gran salón donde tantas delegaciones recibió con peticiones de abdicación, siempre acompañadas de tentadoras propuestas de readmisión en la Iglesia y sustanciosa retribución, anual y vitalicia, de 50.000 florines de oro. Seguro de la más absoluta legalidad de su cargo, el mismo número de veces se escuchó la misma respuesta de su parte: Non possumus. (No podemos)

Permanece presente la famosa escalera excavada en la propia roca del acantilado, origen de tantas leyendas y los profundos calabozos donde se encerró a quienes le envenenaron, la Torre cuya construcción ordenó él mismo y desde la que oteaba el horizonte que le permitía adivinar Roma en la lejanía, así como la capilla en la que diariamente rezaba y en la que a su muerte fué enterrado.
También el Castillo-palacio de los Papas de Avignón se mantiene majestuoso.
Aunque practicamente destruido en varias ocasiones e incendiado, tras una conveniente restauración, permite disfrutar al curioso visitante de una espectacular imagen exterior, idéntica a la que sus nueve Papas observaron cada día durante aquella convulsa etapa de la cristiandad.

Pero si la fachada y murallas del Palacio son espectaculares, no menos interesante es el interior ya que, si bien no queda practicamente nada del mobiliario y de los lujosísimos ornamentos con que los Papas se rodearon, sí que podemos admirar las diferentes salas que éstos utilizaban cada día. Dependencias personales de los cardenales y del propio Papa, salas de reuniones y cónclaves, grandes salones donde se recibía a los reyes y legados de los más lejanos paises, etc., constituyen la parte esencial de una visita que, acompañada de una completa audio-guía, ponen al visitante en situación y al corriente de todos los pormenores en cada una de las estancias y elementos visitados.
Impresiona pasear por aquellos mismos espacios, que tan reducido número de personas pisaban en los días en que los más grandes dignatarios de la Iglesia habitaban el Palacio: la habitación personal del Papa, su antecámara y vestidor, al que solo sus más directos servidores y cardenales más allegados podían acceder...

No es difícil imaginar a los diferentes personajes deambulando por aquellos interminables pasillos y escaleras. Allí están los retratos de los nueve papas, cada uno de ellos con su escudo personal en un pequeño rincón del lienzo. El último de ellos, Benedicto XIII, en plena madurez pero relativamente joven, lo que indica que fué pintado al poco tiempo de tomar posesión del pontificado.
De la misma forma, el Puente de Saint Benézet, nos permite imaginarlo como única forma de cruzar un entonces indomable Ródano que tantas veces lo destruyó, así como su capilla dedicada al santo y en la que los Papas rezaban cada una de las veces que cruzaban por él. La capilla tenía un pequeño porche exterior donde se cobijaba el funcionario encargado de cobrar "el peaje" que todos habían de satisfacer por atravesarlo. Como en el Palacio de los Papas, una audio-guía, nos da detalles completos de cada uno de los elementos que conforman la visita y de todos cuantos pormenores puedan interesar al visitante.

Todo lo relacionado con el polémico Papa Luna fué extraordinario y su longevidad y "cabezonería" lo aumentaron más si cabe. Si se accede a la "Historia y Leyendas del Papa Luna" se da uno cuenta de que, cuando la Iglesia quiso atajar el problema del Cisma de Occidente, Benedicto XIII era la única autoridad viva y legal de la cristiandad . Sin embargo, de nada le valió puesto que los intereses de reyes y cardenales eran otros. Como en tantas ocasiones de la vida, no siempre es la razón la que prevalece. No todos los criminales están en la cárcel, ni todos los que están en ella son criminales. No todo es blanco o negro... hay muchos matices intermedios.

EL ÚLTIMO CONDILL

1 de octubre de 2009

0007- LA AGRICULTURA... ¿Sin solución?

Los que ya tenemos cumplidos los sesenta años y otros con algunos menos, en una zona rural como la nuestra, por mucho que queramos presumir ahora de Playas y Polígonos Industriales, hemos conocido lo que era vivir casi íntegramente de la agricultura: los naranjos, los almendros, los melocotones, las viñas, los olivos... y, si nos remontamos unos años atrás, los guisantes y hasta incluso algunos campos de trigo y cebada, amén de las nutritivas patatas. Todo era útil y todo aportaba su grano de arena a la despensa y economía familiar... Mil kilos de almendras, cinco mil de uva, cincuenta litros de aceite, unos capazos de patatas, unas cuantas gallinas y conejos, etc. eran suficientes para pasar "cómodamente" el año (me refiero, naturalmente, para la gente humilde).
Los ricos eran otra cosa: Cientos de sacos de almendras, "tropecientas" arrobas de naranjas, miles de kilos de uva, no sé cuantos sacos de trigo, aceite en cantidad, así como vino y varios cerdos que se alimentaban de diferentes hortalizas y legumbres de cosecha propia y todo un zoológico de gallinas, pollos, patos, conejos, etc.

Cada uno a su nivel, casi todos vivíamos de la agricultura y si alguna familia no tenía tierras suficientes para poder comer todo el año de ella, hacía algunos jornales o se "inventaba" un pequeño oficio del que poder ganar un dinero extra, con el que complementarla.
De esa necesidad, nacieron los que hacían alpargatas, capazos de palma, cañizos y escobas, entre otros. Y todavía había niveles más bajos ya que, cuando no lo hacían los propios artesanos antes descritos, estaban los que cortaban la palma, el esparto o el cáñamo, las cañas y el junco o la paja de centeno, abasteciendo a los anteriores de materias primas.
Varios escalones por encima, estaban los profesionales y artesanos de élite, llamados por el populacho "gossos de poble": el metge (médico), el practicant (ATS), "els chupatintes" (funcionarios), la gente de oficio (ferrers, fusters, corretgers,...) así como los detallistas de diferentes ramos, (panaders, tenders, carnissers, etc.)

Algunos miembros de estos colectivos, ¡iban a almorzar al Bar...! y, aunque en número ya más limitado, hasta incluso iban a tomar café tras la comida...! Los agricultores serán lo que sean, pero no tontos y viendo que eran los primeros para el trabajo y los últimos en la compensación económica y en el disfrute de la vida, dijeron... ¡Basta!
Aunque por lo general las relaciones entre vecinos eran excelentes, supongo que debemos entender que los "de a pié y los de a caballo" se miraran con un poco de recelo. Aunque todos humildes, eran escalones diferentes. Y lo más chocante es que hoy, cuando la agricultura minifundista ya no tiene peso ninguno, al antiguo rico se le respeta como tal; de la misma forma que al antiguo maestro o al "practicante" se le trata todavía de Don y a cualquier joven que va por la calle, con una carrera universitaria de primer orden (ingenieros, abogados, etc.) no se les da tratamiento respetuoso alguno. ¿Lógica?... ¡ninguna!
Pero, bueno... volviendo al hilo de la cuestión, decir solamente que la diferencia, entre "ricos" y pobres era más una categoría social que una realidad, ya que algunos "ricos" tenían que pedir un préstamo para "llegar" a la cosecha y los pobres, como iban a ganarse el jornal cada día, no lo necesitaban ¿quién era pues, el rico...?

Además... entonces (ahora ya no es lo mismo) el pobre, por no tener, no tenía ni quebraderos de cabeza. Apenas había impuestos (14 Ptas. del recibo bimensual de la luz y 50 Ptas. al año de Contribución). Agua corriente no había en los pueblos y otras comodidades tampoco, por lo que, si había salud y la olla estaba llena... ¡a vivir, que son dos días! De lo que fuera, puesto que casi todo era de cosecha propia, pero la cuestión era llenar la olla.
Madrugar, madrugaban pero..., tras lavarse la cara, se plantaban en la puerta de su casa increpándose unos a otros, iniciando la primera tertulia del día. Que si el tiempo, que si el gobierno, etc., etc.
Supongo que todos se lavarían la cara, pero ¡afeitarse!... una vez por semana por lo que, de la cama al quicio de la puerta eran cinco minutos escasos. Recuerdo (esto es verídico) que algunos barberos (ahora llamados peluqueros) luchando por captar algo más de trabajo y por consiguiente de beneficios, disimuladamente, para no enfadar a los clientes, aconsejaban a éstos que... ¡para ir perfectamente presentables, deberían afeitarse dos veces por semana!
Resumiendo..., ¡una felicidad!

El rico, era rico sí, pero mantener ese "título" le suponía más quebraderos de cabeza que beneficios; eran muchas las tierras que trabajar y jornales quería pagar pocos, por lo que el trabajo se le amontonaba. El pobre vestía peor y quizás comía menos manjares, pero podía irse algunos días a buscar setas, otros a cazar, etc. En fin, cosas de antes... ¡y de siempre!
Como todos sabemos, la gente joven no tiene ningún interés por la agricultura y los mayores ya no están en activo, o también han perdido su interés debido a la escasa rentabilidad. Si los productos agrícolas se pagaran razonablemente, la crisis que actualmente estamos atravesando, hubiera podido ser la solución para muchos y una posible continuidad para este oficio, del que todos comemos. Las fincas que todavía se trabajan se hubieran mejorado y aquellas que fueron abandonadas hubieran recuperado su antiguo esplendor, pero si quien las trabaja no consigue ni tan siquiera un módico jornal, las posibilidades son nulas.

Ignoro quien tiene la culpa de todo esto, pero no puedo evitar pensar que, como siempre, la tienen los gobiernos. No hay que ser un lince para darse cuenta de que, si las almendras de California (un pais más avanzado y con una renta más elevada) llegan a España (con unos portes carísimos) a mitad de precio que las autóctonas, será porque el gobierno las protege a fuerza de subvenciones y si esto lo hacen paises con más recursos que nosotros, supongo que con mayor motivo deberían hacerlo los que tienen menos opciones. ¿Y que me dicen de las naranjas de Marruecos, que pasan a Europa sin apenas pagar arancel, algunas veces por nuestras propias carreteras, es decir, por delante de los abandonados huertos valencianos?
Con estas políticas tan nefastas, me pregunto de qué hemos de vivir en España y qué comeremos cuando todos se espabilen y abandonen la tierra...

EL ÚLTIMO CONDILL

28 de septiembre de 2009

0006- LAS SETAS - Els bolets.

¡Que grande es el mundo de las setas, para los que tenemos esta afición! Y, por lo que se ve, al menos en España no es ésta una afición de cuatro chalados porque, en algunas partes del bosque, casi nos rozamos con los codos unos a otros; lo que quiere decir que no somos cuatro, si no cuatro millones y seguramente me quedo corto.
En lo que respecta a las setas... ¡Que diversidad! ¡Que explosión de colores! Y en lo concerniente a quienes las buscamos... ¡Que compañerismo si alguien tiene un problema...! Aunque también hay que decir que, naturalmente, la competitividad... ¡a tope! Si alguien te pregunta, informar ¡Siempre! Pero, la verdad... ¡Solo si te preguntan sobre la toxicidad de un ejemplar, ó hacia donde está el camino de salida!... (Es broma)

Mi mujer y yo hemos hecho de la búsqueda de las setas una fiesta, puesto que, si recoger esas maravillas de la naturaleza ya es un disfrute extraordinario, invariablemente, la recogida finaliza con una excelente comida en cualquier restaurante próximo a la zona de recolección, que es la guinda de la jornada.
El día de la foto -todo hay que decirlo- éramos cinco, aunque se recogieron 45 kilos en menos de dos horas. Yo jamás había visto tantos rovellones ni tan grandes como ese día.
Nuestros padres, grandes aficionados, quizás porque llovía más que ahora y no les era de necesidad, nunca se alejaron de nuestro término municipal (Cabanes) ni adquirieron conocimiento de otras variedades comestibles, que no fueran el típico rovellón, la morena, la camiseca y poco más.
A las pocas clases de setas comestibles que nuestros padres recolectaban (para ellos el resto eran desconocidas y por lo tanto venenosas) mi mujer y yo, hemos ido sumando a lo largo de los años más de 30 especies diferentes, todas ellas comestibles, algunas de ellas de excelente calidad y todas recolectables en nuestra provincia (Castellón) aunque hay que decir que por cantidad de kilos y variedades y por la comodidad en la búsqueda, puesto que allí no hay matorral, nos merece la pena desplazarnos un poco más al norte (provincia de Teruel) que, para nosotros, no está tan lejos.

Cuando nuestros conocimientos eran más escasos que ahora y la recogida se limitaba a nuestro término municipal y adyacentes, debido a las frecuentes sequías, tras una mañana de búsqueda era bastante habitual llegar a casa con apenas un plato de rovellones.
De todas formas, aunque ya desde muy jóvenes conocíamos zonas de diferentes pueblos del norte de la provincia de Castellón y sur de la de Teruel, también allí hay años de sequía y había que "ponerse las pilas" en la ampliación del conocimiento sobre variedades comestibles, por lo que nos pusimos manos a la obra comprando libros sobre el tema y contrastando posteriormente, con otros buscadores y lugareños, los conocimientos adquiridos.
¡Hay tantas variedades mejores que el rovellón...! Claro que el asunto era complicado y peligroso, por el extraordinario parecido de algunas especies (unas excelentes y otras tremendamente tóxicas) que, cuando las conoces suficientemente, ya no son tan parecidas. Aunque es de gran ayuda, un libro de especies no es nada, salvo que después (sobre el terreno, con las setas a la vista y acompañado de un entendido en la materia) se puedan confirmar de forma feaciente sus características y comestibilidad.

Desde hace menos de una década, que nos empeñamos en ampliar nuestro conocimiento sobre las distintas variedades de setas comestibles, no ha habido año en que no hayamos añadido a nuestra lista alguna especie nueva.
Al conocimiento de estas especies de calidad excelente, se suman algunas que, no siendo venenosas, tienen un escaso valor gastronómico y que solo admiten su recolección cuando no hay otra cosa mejor; después están las que tienen alguna toxicidad y tras éstas las totalmente venenosas.
Es importante conocer el máximo posible de especies y sobre todo, las tóxicas. Con este conocimiento "garantizamos" el llenado de la cesta y evitamos sustos innecesarios.

No vamos a hablar de cosas raras como la de la foto adjunta pero, sintetizando al máximo, cabe decir que en nuestra zona de recolección, entre otras, tenemos como comestibles las variedades...
- CEP - Boletus Edulis
- BOLET DE PI - Boletus Pinícola
- BARBUDA - Coprino
- XAMPINYÓ SILVESTRE - Agáricus
- MORENA - Agáricus negro
- BABÓS BLANC - Agáricus blanco
- CAMAGROC - Cantharella
- PEU BLAU - Lepista nuda
- MARÇENC - Higrópurus
- ROVELLÓ DE PI BLANC ó ESCLATASSANG -Lactario
- ROVELLÓ DE PI NEGRE ó NÍSCAL - Lactario deliciosus
- LLANEGA - Higróporus Latitabundus
- APAGALLUMS - Macrolepiota
- CAMISECA - Lepiota pequeña
- SETA DE CARD - Pleurotus
- SETA DE XOP - Agocybe Aegerita
- FREDOLIC GRAN - Tricholoma
- NEGRILLA - Tricholoma terreum
- LLENGUA DE VACA - Hydnum repandum
- SENDERUELA - Marasmius
- BOLET ANELLAT ó DE CALCETA- Suillus granulatus
- PEU DE PERDIU - Chroogomphus rutilus
Y algunas variedades más que, repito, garantizan no solo el llenado de la cesta, si no la degustación de ejemplares de calidad reconocida por todos los entendidos y que, aún hoy, la inmensa mayoría de buscadores dejan en el bosque creyendo que son tóxicos. La mayor parte de las variedades citadas y otras que dejo en el tintero, están calificadas como de calidad excelente y las tenemos a nuestra disposición en las proximidades. No hay pues ninguna razón para no disfrutar de una mañana campestre de domingo, de sano y pausado ejercicio y que puede disfrutarse conjuntamente con toda la familia. ¿Alguien da más por menos?



De todas formas hay que decir que, lamentablemente, por estas zonas descritas el asunto se está complicando; no ya por el hecho de cobrar por la búsqueda, que es una cosa que ya empezamos a aceptar... ¡qué remedio! si no porque últimamente se aprecia un cierto rechazo a la presencia de buscadores, por parte de los lugareños y eso, aunque es probable que pueda haber algún pequeño vandalismo, no es aceptable, ya que las actitudes deberían ser justamente las contrarias. Cerrarse solo conduce a enfrentamientos y situaciones desagradables. Si quieren que su pueblo prospere, al foráneo hay que recibirlo con los brazos abiertos, no con malas caras. Éste, por mucho que pretenda no gastar, siempre deja algo... El bar, la panadería, la carnicería..., ¡e incluso patatas y rovellones!, porque todos no llenan la cesta y todos quieren volver a su casa con ésta llena.
La gente costera, lo tenemos más claro. Aquí también viene de todo, buenos y malos, unos que gastan y otros que van por las fincas cargando lo que se tercie. Y, aún así, ¡a nadie se le cobra por bañarse en la playa! Aquí solo hay llamadas (publicidad) para intentar que cada día vengan más. Un punto de vista bastante diferente... ¿verdad?

EL ÚLTIMO CONDILL

17 de septiembre de 2009

0005- CABANES... ¡Un gran pueblo!

Cuando se dice que éste o aquél es un gran pueblo, nunca nos referimos a su tamaño, si no a las excelencias que dentro del mismo se encuentran y, especialmente, a la grandeza de sus gentes; siendo justamente en esto, aunque también en lo demás, que podemos presumir de la grandeza de Cabanes.
En Cabanes como en cualquier pueblo hay buenos y malos pero, en honor a la verdad, hay que decir que los malos son pocos, casi inexistentes, pero muy malos. Los buenos sin embargo son muchos, prácticamente todos, y muy buenos además. Gente leal, siempre dispuesta a hacer un favor sin pedir nada a cambio, incluso deseando hacer más de lo que se le pide. Amiga de sus amigos y siempre capaz de perdonar a sus enemigos, a poco que éstos últimos hagan por llegar a este fin. Gente buena, en suma.

Por otra parte, está lo material.
Independiente de las ideas políticas y la opinión que, como alcalde y como persona, nos merezca la primera autoridad municipal, creo sinceramente que tuvo una idea excelente al proclamar a los cuatro vientos, fuera o no de su cosecha, que "Cabanes ho te tot". No me dirán que no es un slogan estupendo y del que muy pocos pueblos pueden presumir...
-Tenemos el Barranc de les Santes, maravilloso enclave para la ermita de nuestra Patrona y disfrute para todos cuantos quieran recorrer sus kilómetros de sendas, enclavadas siempre en maravillosos paisajes o comerse una estupenda paella bajo la sombra de los imponentes plataneros que hay en la replaza, frente a la pequeña y coqueta iglesia y junto a sus fuentes.
- Imponentes montañas en el Barranc Negre, Barranc de Miravet, Les Agulles, el Bartolo, Ferradura, Sernavives, etc. que invitan a subir a sus cumbres, en las diferentes modalidades que actualmente se practican. A sus piés, antiguas minas abandonadas de plomo, hierro, mármol negro, etc. y, como no, fuentes de agua cristalina en las que calmar la sed y refrescarse.
- Ruinas de los castillos de Miravet y Albalat, así como un monumento romano del máximo interés y buena conservación, que es l'Arc Romá, envidia de todos los pueblos vecinos.
Eso sin contar el antiguo palacio en el que está instalado el Ayuntamiento y algunas casas de su entorno, amén de otras situadas en las proximidades. Restos de Puertas y Torres defensivas en el casco antiguo, como el Portal de Sichar, Torre anexa al antiguo Forn de Etiene o la que ocupa la casa de la calle San Mateo, esquina San José, lamentablemente elevada en su día con ladrillo. A lo anterior debe sumarse el importante patrimonio que constituyen las muchas Torres de vigilancia, repartidas por el litoral, en la zona de La Ribera.

- Iglesias... varias, puesto que, aunque la principal es la dedicada a San Juan Bautista, en el casco antiguo de la localidad (una de las más grandes de nuestra comarca) no debemos olvidarnos de la del Cristo del Calvario, ni de la de la Asunción, situada en el Empalme, así como la de la Venta de San Antonio y Albalat, eso sin contar la ermita de Les Santes y que acoge a nuestra Patrona a lo largo del año.
- Varios emplazamientos de antiguos poblados que se remontan a época de los íberos (Sufera, Gaidó y Mortorum)
- Uno de los humedales mas importantes de Europa, en el llamado Prat de Cabanes, y su Centro de Investigaciónes Marinas, dentro de un Paraje Natural de primer orden.
- Extensa zona litoral cálida y de regadío.
- Playas vírgenes (Cuartel Vell) y otras con todos los servicios. (Torre la Sal)
- Dos climas fuertemente diferenciados: Al Este la zona litoral, de excelentes cualidades agrarias y clima suave, que permite el cultivo de cualquier fruta u hortaliza, con gran profusión de manantiales subterráneos que hacen posible su cómoda irrigación. Al Oeste, en el altiplano, ya con un clima mas duro y con escasas posibilidades de regadío, una buena cantidad de hectáreas más o menos llanas, todas ellas perfectamente aprovechables para cualquier cultivo de secano, como son las viñas, almendros, olivos, etc.

- Y en comunicaciones... la Nacional-340, Autovía A-7, Autovía CV-10, Estación de tren y ahora, a tan solo 5 km., el Aeropuerto de Castellón, con perspectivas (a más largo plazo) de que pueda llegar el AVE y hasta se habla de una posible extensión comarcal que lo lleve al aeropuerto y zonas interiores provinciales, a través de nuestro término municipal. ¿Alguien había soñado alguna vez (hace apenas unos años atrás) que pudiéramos ver pasar junto a las paredes de nuestro pueblo una Autovía y que a dos minutos de coche tuviéramos un Aeropuerto?.
- Otro capítulo importante para la localidad es su Polígono Industrial y las importantes fábricas que acoge; así mismo las varias decenas de naves que ofrecen servicios de toda índole o distribución de los más variados artículos. ¿Se puede pedir más?
Claro que sí, por pedir que no quede pero, de momento, pediremos lo típico: ¡Salud! Aunque... pensándolo bién, también podríamos pedir que finalicen la Ctra. Cabanes-Oropesa. Quien corresponda sabe perfectamente que es una obra necesaria y de bien común para toda la comarca, por lo tanto que la finalicen. Por donde sea..., ¡pero que la finalicen!

En cuanto al bienestar general... ¡naturalmente que podríamos estar mejor!. Todo es mejorable, pero muchos pueblos de España y del mundo, los más, están peor que nosotros. De todas formas, si queremos seguir progresando tenemos que ser ambiciosos sí, pero con los pies en la tierra. No podemos pedir peras al olmo, ni esperar que nadie haga las cosas por nosotros. Para mejorar hemos de luchar... y cuando estemos deprimidos y nos veamos impotentes frente a las adversidades, seguir luchando. Por otra parte, cuando el esfuerzo y la lucha nos agoten y desanimen, a modo de recuperación y relax, conectemos el televisor y situemos el dial en los documentales que nos muestran el mundo en toda su diversidad. Ya sé que algunos paises (poco más de un 10%) están más adelantados y pueden darnos un atisbo de envidia, pero el 90% restante viven peor. Aún así, si la envidia por el bienestar de esa minoría se presenta en nuestra mente, pensemos... Son más ricos, sí pero... ¿viven mejor que nosotros? Probablemente no, aunque esa misma pregunta también puede hacérsela ese 90% que tiene una economía peor que la nuestra...
Todo es relativo, hay "pobres con dinero" y ricos sin él, lo cual nos lleva a la conclusión que la riqueza está en el equilibrio y la psicología, es decir: ¡en el interior de cada cual!

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