30 de julio de 2026

3333/0190- EL INGRESO MÍNIMO VITAL.


Sobre el papel, eso es lo que hay. España está a la cabeza del fraude mundial en prestaciones injustas y mal empleadas por el Gobierno de turno, con el único afán político de eternizarse en el poder. La poltrona del susodicho y de todos sus compinches cuesta a las arcas del "Estado del Bienestar" alrededor de 458.000 millones de euros al mes, que se reparten entre 800.000 familias, con una media de 572,50 euros por cada una de ellas. No parece mucho y desde luego no es suficiente para poder comer durante 30 días, pero no pasa nada, ya que la mayoría de ellas son gente con posibles, como lo son también aquellos que, con una salud e ingresos elevados, reciben la comida gratis en sus domicilios y la ayuda de personas para limpiarles sus casas y acompañarles en sus paseos diarios. Esas personas que les miman, a cambio de un sueldo que pagamos todos, son las que son verdaderamente pobres y a las que habría de ayudar.


Buena parte de dichas familias, tienen miembros en edad laboral a los que no puedes contratar porque no aceptan trabajo alguno a no ser que sea en negro. Si el contratante quiere darles de alta en la Seguridad Social reusan el trabajo alegando que perderían la paga del Gobierno y no les interesa, puesto que eso supondría trabajar por la mísera diferencia. Naturalmente siempre hay trabajos, principalmente en el campo o de servicios, que pueden llevar a cabo sin contrato alguno y cobros en metálico, única forma de poder mantener su paga del IMV y sumarle a ésta todos los ingresos que reciben sin justificar a Hacienda. El descontrol del Gobierno (solo) en este apartado  suma un cifra anual de 5.800 millones de euros y subiendo un 15% cada año. Así está la España de hoy, al estilo Robin Hood o Tío Gilito, ambos de referencia para este Gobierno que, en este caso, roba a míseros autónomos y lo regala a los ricos, con propiedades y depósitos bancarios a nombre de los hijos o el dinero bajo el colchón. 


Es decir, exprimiendo al trabajador, que no puede acabar el mes, y regalando el dinero a manos llenas a todos aquellos, de fuera y de dentro, que no han trabajado nunca, o lo han hecho sin declarar y por lo tanto sin contribuir al fondo común. Ese del que miserablemente chupan cada mes un sueldo que no se ganan y que nada han hecho para que exista. ¿Para qué? -se preguntan ellos- Si tenemos una paga mensual y todo el Sistema Sanitario a nuestra disposición... ¿Qué necesidad hay de mover un solo dedo al respecto?. ¡Ni que fuéramos tontos!. La consultoras han comprobado que más del 60% de los beneficiarios mantienen el cobro de estas pagas durante más de 3 años sin que se les lleve a cabo control alguno de sus ingresos reales, totalmente imposibles de sacar a la luz. Todo esto sucede mientras otros cotizantes, con más de 70 años, no perciban pensiónes de jubilación, sino de invalidez y con cantidades que apenas sobrepasan los 700 euros.


Esa es la justicia del socialismo español, que ni sabe ni quiere saber lo que significa esa palabra. Otorgando prestaciones a quien no las merece, al solo objeto de conseguir la tan deseada mayoría absoluta, con la que perpetuarse en el poder. Afortunadamente, en España la pobreza solo la podrían tener los que nunca han querido trabajar. Cierto es que somos un país más pobre de lo que sería deseable, pero no por falta de recursos, sino porque el que manda regala el dinero a los mangantes, mientra exprime al trabajador hasta el punto de que, ya jubilado, tiene que seguir trabajando para poder llegar a fin de mes. En España, las únicas personas vulnerables son aquellas que, por falta de salud, no pueden ganarse el sustento. Lo demás son mangantes que, con buena salud y en edad laboral, solo quieren trabajos en los que no se tenga que sudar, quizás pensando que el sudor es algo maligno, que hay que evitar a toda costa. ¡Que suden los autónomos...!

Rafael Fabregat Condill

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