1 de julio de 2026

3333/0161- LOS ACCIDENTES DE CARRETERA.


Calles y carreteras está invadidas por lo coches. Desde un tiempo a esta parte se está notando la entrada de migrantes y la invasión de vehículos de segunda y tercera mano, con la presencia exagerada de vehículos que llegan a superar los 25 años de antigüedad, lo que hace que la carretera sea cada día menos segura. Eso sin contar que el total de coches en carretera se ha duplicado en 15 años. Menos mal que la mayoría de los coches en circulación (no todos) tienen el seguro de atención en carretera ya que, de no ser así, los arcenes de las carreteras estarían repletas de vehículos averiados. Todo esto hace que cada día los accidentes sean más y más graves. Principalmente porque son muchos los conductores que  están contínuamente haciendo infracciones al Código de Circulación.


La velocidad excesiva, dentro y fuera de la ciudad, y no respetar las señales y la distancia de seguridad, son algunas de las principales causas. Acelerar en los semáforos en ámbar o no mirar los espejos retrovisores son otros de los puntos flacos de muchos conductores, pero lo más peligroso es no respetar el ceda el paso en las rotondas y el no parar en un STOP. El reglamento de circulación no es un capricho de nadie, ni un motivo para que nos multen. Si todos lo respetásemos los accidentes de tráfico serían casi inimaginables, puesto que el accidente, como bien dice la palabra, sería casi imposible de ocurrir. Simple coincidencia de circunstancias totalmente imprevisibles. Sin embargo son más de 19.400 los muertos que se registraron en Europa el pasado año, más que si estuviéramos en guerra.


La Dirección General de Tráfico ya no sabe qué hacer. Constantemente y sobre todo si hay elecciones próximas, los políticos les dicen que se relajen un poco, para no enfadar al personal con tantas multas, pero no escarmentamos. Es verdad que los controles de la Guardia Civil se ven menos cada día, pero las carreteras están plagadas de radares y motos y coches de Tráfico están contínuamente rodando por todas partes pero, aún así, superamos continuamente la velocidad autorizada y entramos en las rotondas excesivamente rápidos y salimos sin poner intermitantes, la mayoría de las veces. Nadie quiere tener un accidente pero, con nuestra forma de proceder, se diría que lo buscamos. Demasiadas cosas en la cabeza y demasiada prisa en llegar. Y total, ¿para qué?.


Y el no tomar alcohol antes de conducir, ¿cuantas veces tendrán que decírnoslo?. Pues nada, ¿quién no se toma una cerveza fresca con estos calores?. ¿Y una copa de vino comiendo?. Es que, no sé, parece que hay cosas que no están bien hechas. Lo del alcohol en sangre tendría que estar más bien calibrado o ajustado de una forma mas equilibrada, es decir: Si lo peligroso es superar un 50, ¿por qué lo ponen al 25?. Yo creo que una cerveza debería estar autorizada y una copa de vino en las comidas también. ¡Que denuncien al que va borracho!. Ya sé que muchos se tirarán de los pelos ante estas palabras, pero creo sinceramente que muchas veces pagan justos por pecadores porque, desde mi punto de vista, las medidas que acabo de describir, no afectan para nada a la conducción. Afecta más conducir mientras hablas por teléfono.


Nadie quiere borrachos o drogadictos en la carretera, eso lo tenemos todos claro, pero una cosa en poner tomate a la ensalada y otra muy distinta ir a la Fiesta de la Tomatina, en Buñol. Los controles de alcoholemia están muy bien puestos, sí señor, pero con unas tasas un poco más flexibles y acordes al estilo de vida, SIN PASARSE. Quien pone los límites, sin duda, no bebe o quiere recaudar dinero al precio que sea. Que caiga todo el peso de la ley para quienes son un peligro para la sociedad y para ellos mismos, pero al resto que nos dejen en paz. A mi no me han multado nunca por ello, pero prohibiciones las justas y necesarias, no más. Porque, ¿qué es más peligroso... ir por autopista a 130 o por una carreterita local llena de curvas a 80?. Hacer las cosas perfectas es difícil, ya lo sé, pero...

Rafael Fabregat Condill

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