Iniciaremos la narración al revés, es decir, informando de que el cadáver de este héroe militar nacido en Niza en 1807, fué enterrado en 1882 a la edad de 74 años, en contra de su voluntad, en la isla de Caprera (Italia), cuando él había dejado escrito que quería ser incinerado a orillas del mar. En los años 30 su bisnieta Anita Garibaldi presenció el cambio de lugar a otro más solemne y acorde a figura tan principal. Los restos de su bisabuelo llegaron hasta la isla de Cerdeña, en presencia de decenas de soldados y de aquella niña que en 2012 contaba 80 años.
150 años después de su muerte, su bisnieta Anita Garibaldi, vínculo viviente de uno de los grandes héroes de la unificación italiana, ante los históricos rumores de que Garibaldi no era el cuerpo enterrado en dicha tumba, solicitó a las autoridades italianas la exhumación del cadáver que ocupaba su tumba, actuación que fué inmediatamente atendida. Siempre se dijo que Garibaldi no descansó nunca allí puesto que sus camaradas, atendiendo su petición lo desenterraron y le dieron la cremación por él solicitada. Era el día 2 de Junio de 1882 y había multitud de soldados que desfilaban frente a la tumba de Garibaldi. Frente a ellos una niña de unos 3 años de edad, con una falda roja y en sus brazos la bandera nacional. Era su bisnieta Anita. Las pruebas de ADN indicaron que todo estaba correcto y los huesos que allí estaban eran los de su abuelo.
El objetivo de garibaldi era unificar Italia pero, para conseguirlo, había que quitar de enmedio a muchos personajes que gobernaban aquel conglomerado de poderes, entre ellos los Borbones, que dominaban Sicilia. Garibaldi no se amilanó y emprendió aquella lucha titánica contra todas las facciones, incluída la Iglesia de Roma, y es que allí había de todo... Austriacos, franceses, españoles, la República de Mazzini y, por supuesto líderes de todas las políticas conocidas: Monárquicos, republicanos, liberales, socialistas, nacionalistas, fascistas, comunistas y masones. Todos querían mandar, pero nuestro personaje solo tenía una idea en mente y era la unificación italiana. Luchó contra todos y fue derrotado varias veces, pero jamás se amilanó. Dos veces hubo de escapar de Italia, pero siguió adelante.
En 1854 Garibaldi estaba nuevamente en Italia, instalándose en Cabrera y apartándose de quienes llegó a relacionarse. Había llegado a la conclusión de que su objetivo no se conseguiría uniéndose a nadie, a no ser que hubiera una monarquía liberal. Tras derrotar a austriacos y Borbones, y ser coronado Victor Emanuel II se le ofrecieron grandes honores pero no todas las decisiones reales eran de su agrado y se retiró a Cabrera. En 1862 los dos aliados se enfrentaron y Garibaldi fue herido y apresado pero, dada su popularidad estimaron conveniente liberarlo y cuatro años después atacó los Estados Pontificios, pero unidos éstos a Francia lo derrotaron de nuevo. Su estancia en prisión tampoco fue larga esta vez y en 1870 se encontraba combatiendo con los franceses y contra los prusianos.
Paradójicamente sería la derrota de los franceses la que permitiría la unificación italiana ya que, al ser derrotados por los prusianos en Sedán, las tropas francesas que protegían al Papa hubieron de retirarse y los nacionalistas se apoderaron de Roma.
Cuatro años después, en 1874, Giuseppe Garibaldi era elegido miembro del Parlamento italiano. En esas fechas, ya cumplidos sus sueños nacionalistas, empezó a inclinarse hacia el socialismo, una ideología de reciente aparición pero que también tenía su peso en las ideas de Garibaldi. El 2 de Junio de 1.882 el unificador de Italia exalaba su último suspiro. Para entonces, seguía siendo una leyenda, pero su importancia real en la política hacía ya tiempo que había pasado a la Historia, de Italia y del mundo. Fue enterrado en Caprera, su isla natal, junto a Cerdeña.
Rafael Fabregat Condill

No hay comentarios:
Publicar un comentario