

El árbol del café o cafeto tiene su origen en la antigua Abisinia, parte oriental africana llamada actualmente Etiopía y aunque en este momento hay diferentes especies, la de origen inicial o arábico supone todavía un 75% de la producción mundial. Sin embargo la mayor parte del café se produce actualmente en el continente sudamericano. Viendo la vitalidad que el preparado despertaba en las gentes, a principios del siglo XV el café fue prohibido por los imanes musulmanes y sacerdotes ortodoxos, primero en La Meca (1511) y posteriormente en Egipto (1532) pero el uso de aquella bebida tan tonificante estaba ya tan popularizado que las autoridades decidieron retirar el decreto para evitar enfrentamientos.
El médico alemán Léonard Rauwolf, llegado de un viaje por tierras orientales en 1.583, describió por primera vez las bondades del brebaje: "El llamado café es una bebida negra como la tinta y útil para numerosos males, especialmente del estómago. Sus consumidores lo toman por la mañana, servido en un utensilio de porcelana que se pasan de unos a otros y del que se sirven un vaso lleno para cada uno. Está hecho con agua caliente y el fruto de un arbusto llamado bunnu".
El primer local (café) del mundo se abrió en Constantinopla el año 1.554. El café llegaría a Europa alrededor del año 1.600 por medio de mercaderes venecianos y se instalarían también locales para degustarlo socialmente. Como sucediera en el Cairo y la Meca, también al Papa Clemente VIII le sugirieron sus cardenales que prohibiera el uso del café pues significaba una amenaza de los infieles.
El primer local (café) del mundo se abrió en Constantinopla el año 1.554. El café llegaría a Europa alrededor del año 1.600 por medio de mercaderes venecianos y se instalarían también locales para degustarlo socialmente. Como sucediera en el Cairo y la Meca, también al Papa Clemente VIII le sugirieron sus cardenales que prohibiera el uso del café pues significaba una amenaza de los infieles.
![]() |
Cafetería New York Palace. (Budapest 1894) |
El café fue bien recibido por todos los religiosos cristianos pues, al decir de los monjes, te mantiene despierto y con el espíritu limpio. Al enterarse los musulmanes de la bendición apostólica de Roma, celosos de que los cristianos disfrutaran de los frutos de su coffea arábica prohibieron su exportación. En 1.650 el peregrino Baba Budan escondió siete plantas y se las llevó a la India plantándolas en su huerto de Mysore (Karnataka) y multiplicándolas en tal cantidad que aún hoy subsisten árboles descendientes de aquellos brotes iniciales. De todas formas, en mayor o menor cantidad, los comerciantes venecianos no cesaron de seguir importando el producto.

El siglo XVIII los problemas y las prohibiciones de apertura de cafeterías seguía latente en muchos países. En Rusia estaba incluso penado su uso con torturas y mutilaciones. El año 1.689 el café cruzó el océano Atlántico y se instaló en un establecimiento de Boston ganando rápidamente popularidad.

Aún estando prohibida por el rey de Francia la salida de esquejes sin autorización, el año 1.723 el capitán de la marina de Martinica Gabriel Mathieu, de viaje a París, presto a embarcar en el puerto de Nantes para regresar a su tierra consiguió dos esquejes de café y los plantó en una caja de madera cuya tapa era de cristal para que se mantuviera el calor y quedaran aisladas del medio marino.
Por primera vez y tras muchas vicisitudes y cuidados las plantas del café llegaron vivas al Nuevo Mundo.

Las plantas crecieron con rapidez y al tercer año produjeron dos libras de semillas que Mathieu repartió entre los amigos y conocidos que estimó dedicarían todo su interés al desarrollo de este cultivo.
Cincuenta años más tarde la isla de Martinica contaba con 19 millones de plantas de café.
Cincuenta años más tarde la isla de Martinica contaba con 19 millones de plantas de café.
De allí los cafetales pasaron a Santo Domingo y Guadalupe para después extenderse al resto de islas y países del continente sudamericano.
Aunque algunos agricultores realizaban el secado en la propia finca, para evitar ese laborioso trabajo, muchos de ellos vendían en el propio campo las bayas recién recolectadas que los comerciantes adquirían a peso para posteriormente proceder a su limpieza y secado previo a su comercialización exportadora.
Estos comerciantes eran verdaderos expertos en la calidad del grano, muy dependiente de las zonas de cultivo, de las condiciones climatológicas del año en curso y de los cuidados que el propio agricultor daba a su cafetal, por lo que el precio variaba notablemente de una partida a otra.
Se dice que Trieste es la capital del café. Tras su designación en 1.719 como puerto franco del Imperio Austrohúngaro, se abrieron en Trieste las primeras tiendas para la degustación de aquella exótica bebida negra de la que tanto hablaban intelectuales y artistas. Surgen de inmediato los "caffé concerti", algunos de los cuales aún perduran trescientos años después como cafés históricos de Trieste. A finales del siglo XVIII la ciudad contaba con 66 empresas de importación y otras 14 dedicadas a la torrefacción y elaboración del producto final.
El auge de la comercialización del café fue allí de tales proporciones que en 1.904 se inauguró la "Bolsa del café" y en 1.914 llegaron a desembarcarse en el puerto 1,8 millones de sacos. En 1.933 la firma italiana Cafés illy fundó en Trieste una de las compañías cafeteras más importantes del mundo, hoy presente en más de 150 países. En las siguientes décadas otras muchas empresas de café se instalaron también en esa misma ciudad italiana y actualmente se comercializan alrededor de 500 millones de euros anuales que dan trabajo a más de mil personas.
Y todo ello gracias a las golosas cabras del pastor etíope Kaldia...
Se dice que Trieste es la capital del café. Tras su designación en 1.719 como puerto franco del Imperio Austrohúngaro, se abrieron en Trieste las primeras tiendas para la degustación de aquella exótica bebida negra de la que tanto hablaban intelectuales y artistas. Surgen de inmediato los "caffé concerti", algunos de los cuales aún perduran trescientos años después como cafés históricos de Trieste. A finales del siglo XVIII la ciudad contaba con 66 empresas de importación y otras 14 dedicadas a la torrefacción y elaboración del producto final.
![]() |
Puerto de Trieste (Italia) a finales del siglo XIX. |
Y todo ello gracias a las golosas cabras del pastor etíope Kaldia...
RAFAEL FABREGAT
No hay comentarios:
Publicar un comentario