
No me dirán ustedes que el debate entre Rubalcaba y Rajoy se ajustó a lo previsto porque, si es así, debo yo tener en demasiada estima al representante del PSOE y no es justamente lo que yo quisiera. No es que tenga nada en su contra, no. Se trata simplemente que, como cualquier español, creo con toda sinceridad que las políticas empleadas en esta situación de crisis galopante, no son ni mucho menos las más adecuadas para atajarla.
Como gran parte de los españoles pienso que la nave española necesita un cambio de rumbo y por supuesto de marineros. No sé si el PP será capaz de sacarnos de este embrollo, eso está por ver, pero sí tenemos claro muchos que quien ha manejado los hilos hasta ahora es de todo punto incapaz de hacerlo. Ojalá todos lo tuviéramos tan claro. Desde mi punto de vista, cualquier partido (cualquiera) merece la pena probarse, siempre que sepa caminar por los cauces democráticos y de respeto a los demás contendientes.

En cuanto al debate en sí, por parte de Rajoy lo que de él esperaba. Atajar el problema del paro, como única medida capaz de generar la riqueza necesaria para corregir el déficit de las diferentes partidas en avería permanente desde que empezó la crisis. Nada nuevo. Como es natural, en un problema de tipo económico arreglar la máquina que genera el dinero es lo prioritario y lo primero que hay que corregir. El como no lo explicó el candidato, porque seguramente tampoco él lo sabe. Es cierto que comentó algunas correcciones encaminadas a facilitar las cosas a las empresas medianas y especialmente a las pequeñas, principales generadoras de empleo. Ignoro si serán suficientes pero, todo cuanto ayude a generar empleo bienvenido sea.


Doce millones de personas vieron el debate. Ellos son parte importante de quien tiene que decidir sobre nuestro futuro. De todas formas, no todos los votantes interesados vieron el debate. Demasiada gente tiene perfectamente claro lo que quiere y son muchísimos más aún los que saben lo que no quieren. Esos serán sin duda los que inclinarán la balanza hacia uno u otro lado.


Como era de esperar, por ser la pregunta que todos nos hemos hecho, cuando Rubalcaba intentó esbozar un mínimo programa como solución a la caída y que, poco a poco nos haga despegar, la respuesta de Rajoy fue contundente...
- Si tiene la solución, ¿por qué dejaron hundir el estado?. ¿Por qué no aplicaron esas medidas en la legislatura actual?.
Silencio, claro está...

De una parte un Rajoy pletórico, que se ve con ánimo de corregir el problema de la falta de trabajo, como fuente de todos los males. Enfrente un Rubalcaba derrotado, cuyo gobierno no ha encontrado medidas para corregir la crisis y sus consecuencias; con la tristeza añadida de que ni siquiera pueden confiar en los votos de las autonomías donde tantas veces han gobernado, motivo por el cual el objetivo de Rubalcaba en el debate era tan solo socavar los cimientos del adversario e implorar el voto de los propios seguidores de su partido que, en esta ocasión, pueden quedarse en casa o votar en blanco...
EL ÚLTIMO CONDILL
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