22 de julio de 2012

0746- MONASTERIOS DEL LAGO TANA.

Son treinta y siete las islas que emergen del lago Tana, fuente del Nilo Azul y principal lugar de culto para los etíopes. Junto a Armenia es la región más antigua del mundo en la que se adoptó el cristianismo y único país africano nunca colonizado. En una de esas islas se dice que el hijo de Salomón y la reina de Saba (Menelik I) escondió el Arca de la Alianza, depositaria de las Tablas de la Ley de Dios y transportada por Moisés en su peregrinaje en busca de la tierra prometida. Menelik la robó del Templo de Jerusalén, lugar donde creció y llevó a cabo sus estudios bajo la protección de su padre. 

Veinte de esas islas acogen monasterios de valor histórico inmenso, algunos de los cuales son al mismo tiempo guardianes de tesoros artísticos innumerables ya que, justamente por su aislamiento, han cobijado históricamente las reliquias del Cuerno de África.
El Tana es el mayor de los lagos etíopes, con 75 km. de largo por 65 km. de ancho y está situado a 1.400 de altitud sobre el nivel del mar. Su profundidad sin embargo es escasa, no superándose en ningún caso los 14 metros.


El único medio local de transporte a través del lago es un transbordador que hace el viaje dos veces por semana y con una duración de casi dos días, debido a las muchas paradas que hace. El Tanana, que así se llama el viejo transporte lacustre, sale los domingos del puerto sureño de Bhar Dar en dirección al norte y con destino a Gorgora. El miércoles hace el mismo recorrido a la inversa. Hay otras formas de navegación en el lago Tana, desde las más modernas lanchas hasta canoas de más de mil años de antigüedad y que se conocen con el nombre de tankwas. Realizadas con papiro y bambú atado con cuerdas surcan las aguas a golpe de remo. Los tankwas, construidos por los autóctonos del lago Tana apenas tienen tres o cuatro metros de eslora y carecen de quilla por lo que, cuando van muy cargados, el agua llega a la misma borda.

El bambú y especialmente el papiro se pudre rápidamente por lo que la embarcación solo dura unos cuatro meses a lo sumo. De todas formas en menos de tres días hacen uno nuevo y la navegación se emprende con la alegría de estrenar embarcación, no menos de tres veces al año. La pesca es abundante y también las serpientes pitón y la mamba negra. Aproximarse a la orilla es siempre motivo de preocupación y alerta pues también los leopardos abundan en sus orillas. Sin embargo, con diferencia, el mayor peligro son los hipopótamos que, en caso de ataque, destrozan las frágiles embarcaciones como si fueran de papel, lo que son en realidad.


Bhair Dar es una bonita ciudad situada junto al lago Tana y una de las más importantes en cuanto a número de habitantes. Agradablemente salpicada de toda clase de especies arbóreas de la zona, dan sombra y cobijo a los mayores y a quienes no lo son tanto. Los sábados esta ciudad lleva a cabo el mercado más importante de la región donde cientos de comerciantes, agricultores y ganaderos exponen sus mercancías. Tampoco falta en el mercado un buen taller de bicicletas, algo importante en la región. Toda la ciudad se ve invadida por gente llegada de todos los pueblos cercanos.

Al este de la ciudad, no demasiado lejos, brota el Nilo Azul ya desde el primer momento majestuoso, aunque manso. Apenas 30 Km. después, sintiéndose libre, saltará con alegría las cataratas de Tis Abay y marchará en busca de su hermano, el Nilo Blanco, que le espera en Khartoum unas veces paciente y otras impetuoso. Desde allí viajarán en busca del mar Mediterráneo, juntos pero no revueltos, sin mirarse hasta después de varios kilómetros cuando vencida la timidez se abrazan para siempre.


El puerto de Gorgora abre sus puertas a Góndar, la que fue capital de los Fasilidas, donde se levantan varios de los castillos construidos por los antiguos emperadores y motivo por el que a esta ciudad se la denomina la Camelot Africana. Sin embargo los constructores fueron portugueses, que llegaron en el siglo XVI a la región en apoyo de los reyes etíopes que se defendían de invasores musulmanes. Los castillos no fueron sus únicas obras de ingeniería medieval europea, sino que también llevaron a cabo algunos puentes de trazo bien diferente a las primitivas pasarelas que se conocían hasta entonces en la región.

En los alrededores de la ciudad de Gondar y concretamente en la aldea de Wolleka, quedan apenas unas docenas de miembros de una comunidad judía (los Falashas) cuyos antepasados dicen remontarse a más de 2.500 años de antigüedad. Según la leyenda ancestral de estas gentes sus ascendientes, judios negros al servicio de Salomón, viajaron con Menelik I en el siglo VI a.C. y trajeron con ellos el Arca de la Alianza. En la actualidad confeccionan y venden a los turistas unas cajitas en cuyo interior están Salomón y Makeda, la reina de Saba, descansando tras la cópula motivo que les trajo a ellos a estas tierras de adoración a Jahvé.


En muchos de los monasterios del lago Tana no se permite el acceso a las mujeres. En el caso de que por desconocimiento puedan llegar a la isla, no pueden ir más allá del pequeño puerto. Daga Estífanos es la isla más sagrada de todas puesto que, según la leyenda, fue el escondite temporal del Arca de la Alianza. El monasterio y la iglesia Daga Estífano o de San Miguel de la Daga, presiden la isla y aunque alberga una maravillosa imagen de la Virgen María pintada en 1.434 el interés principal de su visita reside en el recinto donde varios ataúdes con sus lados acristalados contienen los restos momificados de antiguos emperadores de Etiopía, situados en estanterías laterales.

Buena parte de estos monasterios son de planta circular y rodeados a su vez por un interesante porche. No solo está prohibida la visita a las mujeres, sino que tampoco se permite el acceso a animal hembra de ninguna especie. Sin embargo de los veinte monasterios del lago Tana hay uno, regido por tan solo dos monjas, en el que son los hombres quienes tienen prohibida la entrada...

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