12 de abril de 2012

0653- LOS REMOLINOS MARINOS GIGANTES.

Algo más frecuente de los que podríamos imaginar, los remolinos gigantes marinos es un misterio para los científicos y un verdadero peligro para el navegante novato, algunas veces "nuevo-rico" que de la noche a la mañana se compra un velero y se lanza a la mar en busca de aventuras. Demasiadas veces encuentra más sustos que satisfacciones, aunque las nuevas tecnologías le permiten zafarse de dichos peligros o, al menos, de contactar requiriendo la ayuda pertinente. En fin que cuando se tiene dinero para un barco, capaz de surcar los mares con una cierta garantía, hay que tenerlos también para contratar a un capitán que sepa de qué va el asunto y que nos lleve a buen puerto...

Al decir "remolinos" no me refiero a las típicas trombas marinas, fenómeno atmosférico que nada tiene que ver con el asunto que nos ocupa en el día de hoy, sino a los remolinos que hace el mar en determinados puntos y momentos y que a veces puede tener kilómetros y más kilómetros de diámetro engulliendo todo aquello que ha sido incapaz de escapar a su fuerza gravitatoria, más potente y rápida cuanto más cerca de ese punto central. El aspecto de este fenómeno es de sobra conocido en casi todas las fuerzas del Universo y consiguientemente también en las más próximas a nosotros. En el mundo todo lucha por ser redondo y para conseguirlo es inevitable el movimiento de rotación.

Giran las aguas, de la misma forma que giran los vientos, los planetas y las propias galaxias. Pero hoy no vamos a ir tan lejos y nos quedaremos en la Tierra o, mejor dicho, en el mar que en el planeta terrestre tenemos la suerte de disfrutar.
Afortunadamente, esto de los remolinos gigantes no es una cosa que abunde y los profesionales del mar saben o intuyen donde hay peligro de encontrarlos. No hace mucho, frente a las costas de la antigua Guayana francesa y por lo tanto en aguas del Atlántico que casi podríamos llamar oriental-caribeñas, se descubrieron dos de estos gigantescos remolinos que sorprendieron a todos por no conocerse que esta zona fuera propensa a este tipo de fenómenos. El hecho preocupa a los investigadores porque indica que tan peligrosas fuerzas pueden desatarse en cualquier momento y en cualquier lugar del planeta, lo cual es para pensárselo en plan velero romántico.

Remolinos de mayor o menor medida y velocidad se han visto miles a lo largo de la historia, pero los citados anteriormente -nada menos que 400 Km. de diámetro- no eran conocidos en la Tierra. El caso es que tras no pocos meses de su descubrimiento, permanecen allí inalterables. Ambos giran en el sentido de las agujas del reloj y aún en los meses secos, cuando las corrientes marinas y el flujo del Amazonas prácticamente se paralizan, ellos siguen allí impasibles. La foto de la izquierda, tomada desde la Estación Espacial Internacional, recoge uno de estos fenómenos en costas de Rusia. Aunque lo de los remolinos gigantes marinos no es nuevo, en la mayor parte de los casos la ciencia tiene claro que se debe a corrientes verticales provocadas por diferentes temperaturas del agua.

Es conocido desde antiguo que el agua fría tiene mayor densidad que la caliente, motivo por el cual la fría va por debajo y provoca las corrientes marinas de la misma forma que sucede algo parecido con los movimientos atmosféricos. También se da este fenómeno dependiendo de la salinidad de diferentes capas del mar. Estos remolinos, que pueden tener apenas unos kilómetros o cientos de ellos, pueden durar meses y hasta incluso años. La ciencia sabe mucho de estos fenómenos, pero sin embargo es incapaz de dar una respuesta para los ubicados en sudamérica que superan en mucho el tamaño y las causas hasta ahora analizadas, motivo por el cual no es descartable encontrarlos en cualquier otra parte del mundo. Por cierto, si yo fuera el patrón del barco de la foto, no me acercaría tanto al punto central. ¿O tampoco él quería acercarse...?

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