7 de noviembre de 2011

0536- NADA NUEVO SOBRE LOS EGIPCIOS.

Pues eso amigos. Quería contaros algo de los egipcios y no se me ocurre nada nuevo. ¿Qué decir que no esté oído miles de veces?. En fin, paciencia, algo se me ocurrirá...
Los egipcios, naturalmente los que mandaban, no eran socialistas sino todo lo contrario. Eran conservadores y mucho. Prueba de ello es que fue una civilización que perduró durante milenios, lo que nunca ha sucedido en una civilización progresista. Yo no viviré tanto tiempo... ¿Indicará esto que también soy socialista?. Pues no me extrañaría. Yo de política no entiendo, pero si que tengo claro que el trabajo es sagrado. Desconozco si soy de derechas o de izquierdas, pero yo garantizaría el trabajo para todos, lo cual traería consigo la eliminación de la prestación por desempleo. Si eso es ser de derechas, pues eso y si soy de izquierdas también.

Mi opinión personal es que me considero más socialista de lo que son la mayor parte de los que, bajo esa bandera, se han presentado en las elecciones municipales de mi pueblo. Y a los hechos me remito. Algunos que no salen de los bares, para decirles cuatro chorradas a las rumanas que atienden en la barra, mirando al balcón de mi casa han dicho que los que allí estábamos éramos unos fascistas. No saben ellos -ignorantes- que el fascismo es justamente el pensamiento anti-democrático, que es el que ellos tienen. Desde luego, mis pensamientos nada tienen que ver con los de los socialistas que hay en mi pueblo, ni con los que salen en la televisión por ocupar cargo autonómico o estatal. Sin duda el concepto que yo tengo del socialismo, es bastante diferente del que tienen esos elementos.

¡Cojones con el abuelo! ¿No íbamos a hablar de los egipcios...?
En fin, pues eso.
Es conocido por todos que el origen de los egipcios se remonta a no menos de 4/5000 años antes de Cristo, momento en el que surge la llamada 1ª Dinastía. Se dice que esta raza de super hombres nació en medio del desierto, pero la lógica nos dice que más bien sería cerca de algún río y por proximidad, hemos de mirar hacia el Nilo. Sea como fuere la cultura egipcia prosperó como ninguna otra de su época. Gracias a la comida que el Nilo proporcionaba, pudo mantenerse en pie durante varios milenios y ser cuna de la escritura jerolífica, del calendario, de la medicina y de obras arquitectónicas que aún hoy desafían el paso de los siglos.

El por qué de su popularidad es otro misterio. Nada tiene parangón con la cultura egipcia en el mundo. Con toda seguridad centroamérica reune monumentos en cantidad y calidad igual (por no decir superior) a los que se encuentran en territorio egipcio y sin embargo el interés es mil veces menor. ¿Por qué?. Mi opinión es que el cine hizo y sigue haciendo el milagro.
Egipto es aventura, misterio, momias, faraones... ¡y películas interesantes!. Sin embargo, ¿quién habla de los incas, los mayas y otros muchos pueblos que varios milenios atrás habían adquirido conocimientos astronómicos impensables en el Viejo Mundo, aislados de todo y de todos?. ¿Acaso sus monumentos no están incluso más y mejor decorados que los egipcios?. La respuesta al por qué de la popularidad de Egipto, repito, está principalmente en el cine.

Egipto atrae al turismo popular y cuando digo popular me refiero no al de bajo poder adquisitivo -que también- sino muy especialmente al de escasa preparación académica e histórica. Les decimos a amigos y vecinos que vamos a ver los lugares donde estuvo Marco Antonio y Cleopatra, Ramsés y Tutankamón, ¡así, para que se chinchen...! La Historia nace y la popularidad se hace. Muchas veces son intereses y en este caso también. Las excavaciones, sufragadas por ricos europeos metidos en política y los apoyos políticos de países ricos a cambio de importantes contrapartidas, aumentaron la popularidad de la zona, única forma de revalorizar las inversiones realizadas. A finales del siglo XIX y principios del XX, la cultura egipcia se puso de moda. Arqueólogos de varios países europeos se lanzaron sobre Egipto escarbando como ratas en basurero de gran ciudad. Momias, cerámica, piedras, figurillas... Si era de Egipto, todo valía su peso en oro.

Las naciones europeas y Norteamérica -como no- se apresuraron a llenar enormes museos de los restos de una civilización que sus verdaderos propietarios no protegían en absoluto.

Museo Británico de Londres.
Como es natural, aquellas gentes que ninguna importancia habían dado hasta entonces a los restos de sus antepasados, se percataron de que en breve plazo allí no quedaría rastro alguno y cerraron el grifo. Tarde, pero se dieron cuenta de que había que frenar a la marabunta. Aún así, las amenazas y los sobornos dejaron cargar todavía miles de objetos en un expolio sin fin, que nadie sabe cuando acabará.
Lo que los modernos egipcios ignoraban entonces era que la simiente estaba sembrada y que, justamente el expolio sufrido por culpa de su desinterés, sería la fuente del maná que caería permanentemente del cielo: El turismo.

En fin, algún día hablaré más en serio de los egipcios y de sus ¿31? Dinastías, pero el tema es complejo. Sin embargo sí se sabe que Abydos tiene vestigios de la 1ª Dinastía, como también se conocen algunos de los misterios que encierra y que a no tardar mucho os contaré.

Sus orígenes se pierden en el tiempo. Nadie sabe con exactitud cuando empezó la civilización egipcia puesto que, bien documentado, no puede decirse nada anterior al tercer milenio a.C. al ser, a partir de esa fecha, cuando empezamos a contar con inscripciones que nos cuentan su historia. Algunos estudiosos del tema han catalogado a esta civilización por periodos y dinastías. El antiguo Egipto, el Medio, el Nuevo y hasta el Intermedio pretenden ubicarnos con la mayor proximidad y acierto posible, pero repito que el tema es complicado. Ese inicio del que hablo, puede remontarnos a 5, 6, o 7 milenios atrás y eso es mucho tiempo. ¡Las ratas aún no han acabado de escarbar...!

EL ÚLTIMO CONDILL

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