Cuidemos nuestra espalda, es la única que tenemos. Tengamos en cuenta que un tercio de las bajas laborales es por esta causa, y el primer motivo de invalidez antes de los 45 años. Las dolencias de espalda aumentan año tras año en los países desarrollados, lo que nos indica que el supuesto bienestar que disfrutamos los occidentales no es otra cosa que el resultado de un gran esfuerzo por nuestra parte, que pagamos con la pérdida de nuestra salud y capacidades. ¡Vaya negocio, tanta lucha para nada!. En España el 80% de la población sufre algún episodio de dolor de espalda, en algún momento de su vida. La causa exacta de este problema no se sabe con seguridad, pero todos sabemos que son de origen postural o por esfuerzos desmesurados.
Afortunadamente la medicina es consciente del problema y suele combatirlo eficazmente en la práctica totalidad de los casos pero ¿A qué precio?. Mucha gente tiene que abandonar su puesto de trabajo y vivir miserablemente de un subsidio que apenas cubre sus necesidades. Otros, con mas suerte, pueden seguir trabajando en otros menesteres, Diós sabe donde y de qué; normalmente con sueldos más bajos de los que disfrutaba anteriormente. Y es que la columna vertebral es nuestro pilar fundamental para poder aspirar a cualquier tipo de trabajo, por duro que sea. El resto de trabajos suelen necesitar una preparación intelectual que no todos tenemos y para los que no estamos preparados. Se estima que ocho de cada diez españoles sufren, han sufrido o sufrirán a lo largo de su vida este problema.
Esto nos explica que muy poca gente escapa de padecer estos dolores que te impiden cualquier acción, con la consiguiente imposibilidad de tener una vida plena y feliz. Los hombres, muchos con trabajos de fuerza, sufren el problema en la espalda en general y principalmente en las vértebras lumbares. Las mujeres, con trabajos más técnicos, suelen tener mayores problemas con las cervicales, pero que también pueden suceder en otras partes de la espalda. Mientras estemos en época laboral, nadie está a salvo de ello. Ya sabemos que son muchos los remedios existentes, pero ninguno es definitivo y al poco tiempo de volver al trabajo, la mayoría suele recaer. El trabajo se acumula y uno se esfuerza por ponerlo al día, haciendo que el punto débil vuelva a molestrase pero, ¿qué hacer?.
Descanso, calor en la zona afectada, antiinflamatorios y analgésicos, en el peor de los casos cirugía pero, más pronto o más tarde, si el trabajo sigue por los mismo derroteros, el dolor vuelve a hacer acto de presencia. Han pasado miles de años desde que el ser humano se dispuso a caminar erguido y todavía no se ha adaptado por completo al cambio. Faltan unos millones de años más, para que nuestro cuerpo se adapte a esta pòstura totalmente fuera de toda norma. Y hasta entonces estos problemas seguirán con nosotros. Cada vez menos persistentes, pero seguirán hasta que nuestro cuerpo asimile el cambio al 100%. España gasta más del 2% del PIB en aliviar estas dolencias que en un 25% de los casos se vuelven definitivas. Sin embargo, aunque te declaren pensionista por incapacidad, el problema sigue existiendo puesto que aunque jubilado, no vas a estar todo el tiempo encamado.
Los problemas pueden ser muchos y muy variados, pero es que nuestra espalda es la que lo aguanta todo y, enfermedades aparte, la columna vertebral soporta también nuestro peso y las carencias de otras patologías. Porque brazos y piernas son las que nos permiten trabajar, pero todo se sujeta a la columna. Es imposible aguantar nada cuando ésta falla. Para colmo de males, cada día hay más obesidad en el "primer mundo" y todo ese peso de más es un plus que la espalda tiene que soportar. Sin embargo cuando uno es joven el cuerpo todo lo soporta pero, a partir de cierta edad, los abusos salen al paso y manifiestan sus quejas por la falta de atención. Sin embargo no vamos a regañarles por algo que tal vez no sea de su responsabilidad, pues el 85% del problema es idiopático, es decir, no tiene causa conocida. O eso dicen los que lo saben todo,,,
Rafael Fabregat Condill
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