A los que vivimos junto a las costas mediterráneas, nuestro benigno clima nos impide darnos cuenta de la importancia que tiene el hielo, en los polos de la Tierra. Hasta no llegar la era de las comunicaciones, cada cual en su latitud, vivía su vida sin percatarse de que, por muy lejos que sucedan los mecanismos de nuestro planeta, todo puede llegar a influirnos. Tanto los seismos, como los huracanes, las sequías, las inundaciones y que en los polos haya más o menos hielo, puede redundar en que haya cambios climáticos en cualquier punto del planeta y es por ello que, nos guste o no, todos hemos de ser conscientes de ello. El estado sólido del agua de nuestros mares, es parte esencial del cambio climático y del ciclo de la vida, por lo que la regresión del hielo polar está acelerando el impacto que sufriremos.
Los casquetes polares se derriten y la vida que acogían está desapareciendo. Para colmo de males las grandes potencias ya están luchando por hacerse dueños de este enclave a fin de apoderarse de las riquezas que puede haber en un espacio virgen y tan considerable. Para empezar, ya son varias las compañías navieras que pasan con petroleros o contenedores por donde hasta hace cuatro días mal contados solo los grandes barcos rompehielos podían penetrar. El resultado final no será solamente la falta de hielo y el consiguiente cambio climático, sino que las grandes navieras y las potencias políticas se apoderarán de este espacio impidiendo su recuperación. El poder y el dinero lo son todo y el resto de la humanidad no contamos para nada. Solo para consumir sus productos, que no es poco.
El hielo polar Ártico es muy joven puesto que apenas supera los 2,5 millones de años, pero el de la Antártida supera los 34 millones de años. ¿Cómo es posible que, por una cuestión de intereses, hayamos de ver desaparecer los casquetes polares, algo que es natural en la vida del planeta?. Porque eso es lo que está pasando en la actualidad. La gentuza que nos gobierna sabe que es mortal y tiene prisa por apoderarse del planeta. La ciencia ficción hace películas haciéndonos creer en seres extraterrestes que acabarán con todos nosotros, a fin de apoderarse del la Tierra, pero no. Los que quieren hacerse dueños del poder global no son extraterrestres, sino que están aquí, viviendo con nosotros. Si no han acabado todavía con todos, es porque nos necesitan para que trabajemos para ellos. Al menos hasta que haya robots que lo hagan todo, que ya falta poco.
De momento, esa es nuestra mejor arma. Rescatar nuestro dinero de todos los Bancos del mundo sería una debacle sin precedentes y vivir de forma ascética, todos a una, la peor de las bombas jamás construída. ¿Para qué querrían lo que tienen y lo que puedan tener, si no hubiera nadie que quisiera trabajar en sus fábricas, ni consumir sus productos. Aquí mismo en España, no hace tanto, los pobres vivíamos así. Comíamos lo que cosechábamos que era poco, por falta de abonos y pesticidas; ropa la justa y en los piés las alpargatas que cada cual se hacía cuando llegaba a la pubertad. Hasta entonces la gente iba descalza. Ya sé que eso no lo quiere nadie y de eso se aprovechan ellos. Primero te enseñan a crear un aparato y después te lo venden, para asegurarse que trabajarás para ellos toda tu vida. Porque probadas las ventajas del dichoso aparato, ¿quién puede vivir sin él?.
Rafael Fabregat Condill
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