
Una vez más he repetido mi costumbre, como dicen lo hacía Jesucristo, de titular (más que hablar) por medio de "parábolas". Para mí es una forma chistosa de encabezar mis escritos, disfrazando la realidad que sigue a continuación en cada uno de ellos aunque, eso sí, ajustándome al contenido.

Se tenían noticias por los medios de comunicación que tales acontecimientos sucedían pero, al igual que ocurre con los milagros, siempre era en lugares remotos. Nunca había ocurrido algo parecido en nuestro pueblo. De repente... ¡Aleluya!
-¡A fulano y a mengano les han comprado una finca (secano de nula rentabilidad valorado en ese momento a 60 Ptas./M2.) y se las han pagado a 600 Ptas./m2... diez veces su valor real!

El corredor que había cerrado la operación de compra, vecino del mismo Cabanes, no soltaba prenda y la gente, maravillada por la suerte de los vendedores, hacía sus cábalas al respecto.
-¡Será para hacer una fábrica! -dijo uno.
-¡Es mucho terreno, parece que se trata de un coto privado de caza! -respondió otro.
-¡Dicen que van a hacer un circuito de Fórmula 1! -añadió el de más allá.
El corredor cabanense, siguiendo las órdenes recibidas, silencio total...

-¡Todo mentiras! -dijo el envidioso de turno que para él quisiera ofertas de ese calibre.
-¿Mentiras? Lo sé de primera mano -respondió un contertulio.
-¡Al precio que cobré vendería todo lo que me queda! -sentenció uno de los que vendieron primero, que estaba entre los presentes.
-¡Sí, sí pero has perdido casi 70.000 duros por hanegada! -recalcó el envidioso.
Los que vedieron cobraron, que era lo importante, y a éstos siguieron otros y otros, que también vendieron y cobraron y a mayor precio cada día que pasaba, llegándose en pocos meses a las 2.000 Ptas./m2 y más. ¿Donde estaba el límite?, se preguntaban todos. Pero como pasa en todas las cosas de la vida el tiempo, que todo lo madura, trajo la luz y las dudas se despejaron...
Existía un proyecto para un Parque Temático (Mundo Ilusión) a construir en la Ribera de Cabanes y ello revalorizaba las actuales tierras que, previa aprobación (municipal y autonómica) pasarían a ser urbanizables.
No solo se trataba del Parque Temático, si no que a éste se añadirían varios Campos de golf, Urbanizaciones e infraestructuras de todo tipo. Se decía, además, que para que todo ello llegara a buen puerto tenía que hacerse también un aeropuerto, infraestructura pedida desde mucho atrás por Castellón y que seguramente se materializaría en las cercanías de Cabanes. La zona de interés urbanístico abarcaba varios millones de metros cuadrados y la "Lotería" tocaba a una gran parte de la población y, como era de esperar, vino la especulación. Varias compañías se disputaban la compra de terrenos, aunque "Construcciones-2000" (Marina d'Or) se llevó rápidamente el gato al agua y gente trajeada pululaba por la pequeña población, portando llamativos maletines, sin duda llenos de billetes (como así era) visitando casa por casa a los perplejos propietarios, todos ellos agricultores, ofertando mejores precios de compra cada día que pasaba y firmando compromisos de venta que se acompañaban de sustanciosos fajos de billetes, como señal. Pero la duda crecía... ¿Cuando vender?

El que escribe (menos listo que los anteriores) pobre de solemnidad en cuanto a tierras, también en lo demás, no tenía mas que una finca en la zona por la que le ofertaron, tras varias negociaciones, ¡¡¡16 veces su valor!!!.



La maqueta era magnífica. Entre unas cosas y otras pasaron diez años y, en ese tiempo, el comprador (Marina d'Or) vió como se materializaban sus previsiones y... algunas más, con las que no contaba.
-Era el propietario mayoritario,
-Consiguió la adjudicación del Proyecto,
-Construyó buena parte de las manzanas ubicadas en primera línea de playa,
-Vendió gran parte de los apartamentos construídos y...
-LLEGÓ LA CRISIS.(?)
-Dejaron de venderse apartamentos,
-Dejaron de construirse, porque nadie los compraba y
-La gente quedó sin trabajo y sin poder pagar las hipotecas.
Los bancos empezaron a ver como muchos recibos se devolvían.
Hoy, finales de 2.009, toda la zona de obras está paralizada. Los apartamentos vacios. Muchos de los negocios, construidos en los bajos, cerrados. Los compradores sin poder hacer frente a las obligaciones contraídas, por falta de trabajo y liquidez. ¡Un verdadero desastre!
Sólo a salvo los que cobraron y guardaron el dinero a buen recaudo. También quienes mejoraron sus casas y su vida.
Los que invirtieron en apartamentos del promotor ven como cada día que pasa el valor baja en picado. En cuanto a los "socios", sin comentarios y aquellos a quienes llegaron a ofrecerles hasta ¡¡¡mil millones de pesetas!!! por sus tierras y no vendieron esperando no se sabe qué... también sin comentarios.
Esta década tan prodigiosa para Cabanes y sus habitantes ha finalizado. ¿Volverá algún día?
Espero que sí, porque a todos nos interesa. Pero también creo que nada volverá a ser como antes, es decir: La "Década Prodigiosa" no creo que vuelva, ni en Cabanes ni en otro lugar de la zona y si lo hace habrán tenido que pasar muchos años, tantos que ninguno de los compradores-vendedores actuales vivirá para verlo.
RAFAEL FABREGAT
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