16 de mayo de 2019

2770- SER JOVEN EN LOS AÑOS 60.

Rotundamente y en todos los conceptos... ¡nada que ver con lo de ahora!. Lo cual no quiere decir que los jóvenes de ahora sean mejores o peores. No, no se trata de eso. La juventud es siempre la misma y nace sana e inteligente, pero inocente. Claro que actualmente eso dura poco, por el simple motivo de que las circunstancias han cambiado y mucho. Durante la niñez y adolescencia de los que actualmente peinamos canas, apenas se comentaba cualquier tontería en nuestra presencia, siempre había algún mayor que decía la entonces la tan repetida frase: "silencio, que hay ropa tendida". ¡Vaya imbecilidad!. ¿También eso se lo había impuesto Franco, o es que estaban más tontos que un leño?. Entonces también se hacía lo que se podía pero, ¡qué mala suerte no ser novio ahora!. 

En fin, es lo que hay. Ante los jóvenes de hoy, e incluso niños, nadie se guarda de comentar lo que sea de las realidades de la vida y tampoco de sexo. Ya no digamos, todo lo que se enseña en la escuela y lo que se aprende en los teléfonos móviles e internet... ¡Hasta incluso a follar, cosa que en nuestra juventud solo podía aprenderse si ibas a una casa de putas!. Es de risa, está claro, pero muchas chicas de aquella época llegaron vírgenes al matrimonio, ¡y no por falta de novio! porque en aquellos tiempos de Dios y de los hombres muchas parejas besitos, manitas y poco más. Tampoco los chicos sabían mucho más, si no frecuentaban las casas de mala nota. Ahora se los llevan a sus casas donde sus madres ya les han preparado habitación y cama, con edredón si es invierno. 

En nuestro pueblo de los años 60, no importa cual sea, al salir de misa de 10 íbamos chicos y chicas de la pandilla (porque pandillas las ha habido siempre) a pasear por la carretera. Entonces, a pesar de no haber arcén, eso podía hacerse puesto que no pasaban ni diez coches al día. Más pronto que tarde nos metíamos debajo de un puente y jugábamos "als cordellets". Quien no sepa de qué se trata, va a flipar... Siempre bien pertrechados, los chicos sacábamos un cordel y hacíamos tantos trozos como parejas había, haciendo un nudo en una de las puntas. Los cordelitos (cordellets) se doblaban por la mitad aguantándolos uno de los chicos con todas las puntas hacia arriba. Todas las chicas cogían uno de los nudos y los chicos una de las puntas con lo cual, al soltarlas todos los presentes quedaban emparejados, pudiendo darse un piquito. ¡Uy que inocente...!

Los jóvenes que lean esto van a morirse de risa, pero entonces el tema del sexo no daba más de sí. Los mayores de hoy, chicos en aquella época, sabemos que dicho juego era una solemne tontería pero era una forma de divertirse, ya que de erótico no tenía absolutamente nada. Así eran las cosas por aquel entonces, principios de la década de 1960. Menos mal que nacieron los "guateques", baile con tocadiscos (pick-up) que hacíamos todas las tardes antes de la hora de cine y también alguna mañana tras el citado paseo por la carretera. Poco rock-and-roll y mucha balada, para poder agarrar a las chicas de la cintura y estrecharlas lo más posible hacia nosotros, al compás de la melodía que fuera. Antonio Machín, Alberto Cortéz, Adamo, Raphael, etc. Claro que en aquella época las chicas te metían su mano izquierda en el hombro haciendo palanca para que no pudieras arrimarte gran cosa.

- Si no hablas antes con mi padre, no hay nada que hacer -te respondían a la más mínima insinuación de acercamiento. Y tu, claro, si la querías tenías que claudicar y atarte de pies y manos jurando y perjurando a su papá (y a ellamisma) que ibas en serio y que la querías de verdad.
- Teniu coneiximent -te soltaba su padre ceremoniosamente, mientras cogía el cigarrillo que le ofrecías a modo de soborno. 
- No patisca -le respondías tu, encendiendo el mechero. Claro que la realidad no era esa, puesto que no veías el momento de comértela con huesos y todo. ¡Ay Señor, cuanta hambre padecida y nunca recuperada!. Porque, el día que pasa es día perdido y jamás se recupera. ¡Cuanto se añora, a los 60 años, lo perdido antes de los 20!. A los jóvenes de hoy no les pasan estas cosas, pero nosotros sí las pasamos. Definitivamente, eran otros tiempos...

RAFAEL FABREGAT

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