El descubrimiento de depósitos salinos ya propició en la antigüedad asentamientos humanos que vivían de su extracción y comercio. Se cree que las civilizaciones mesopotámicas fueron las pioneras en el negocio de la sal y que ya en el segundo milenio a.C. era común en las ciudades situadas en las llanuras del Tigris y el Éufrates el empleo de la sal para la conservación de carnes y pescados. La conservación de los alimentos por medio de la sal, constituyó en su día el más grande de los inventos de la humanidad ya que sin ella el truque con los pueblos alejados no hubiera sido posible.


Cinco mil años atrás los chinos ya fermentaban muchos alimentos empleando la sal, al tiempo que su uso culinario se extendía por toda Asia. La primera vez en la que consta por escrito la extracción y uso en cocina de la sal en China es hacia el año 2000 a.C. También existen documentos del siglo III a.C. que mencionan la sal como impuesto exigido en los intercambios comerciales. Este gravamen en sal generó un monopolio gubernamental que duró más de tres siglos, constando que con los beneficios de este impuesto se generó buena parte del dinero destinado a financiar la construcción de la Gran Muralla china.
Desde la antigüedad se crearon rutas y mercados específicos para el comercio de la sal. La palabra "salario" proviene de la cantidad de sal que en la antigua Roma equivalía al pago de una jornada de trabajo. Las culturas precolombinas del Nuevo Mundo también comerciaron con la sal y la utilizaron como moneda, lo que determina un uso paralelo entre diferentes y alejadas civilizaciones. La sal se compone de un 60% de cloro y un 40% de sodio y puede encontrarse de diferentes formas y para usos distintos. La sal mineral se usa, entre otras muchas cosas, para evitar accidentes por hielo en las carreteras.
En cocina la tenemos fina, gorda o en copos. La hay también refinada o sin refinar. En algunos países se le añade yodo o fluor. Con el primero se eliminan los problemas de bocio en personas que no suelen comer pescado, mientras que el apoyo de fluor previene la caries. La sal pura es inodora e incolora. La presencia de colores es debida a la presencia de impurezas minerales u orgánicas introducidas en su elaboración. La sal del Himalaya es rosada, de la misma forma que la de Irán es azul, la de Hawái roja y la de la India negra. También podemos encontrarla incluso ahumada. El grosor del grano está entre los 0,5 mm. y los 3,5 mm. de diámetro, según el uso para el que va destinada. En fin, son tantas las propiedades y curiosidades al respecto que podríamos estar escribiendo decenas de páginas al respecto de la sal. Perdonen, lo dejo aquí puesto que me ha entrado sed...
RAFAEL FABREGAT
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