19 de julio de 2013

1080- LOS PRIMITIVOS AMERICANOS.

De acuerdo con los últimos datos, obtenidos del análisis de objetos y restos óseos encontrados en las excavaciones llevadas a cabo en diferentes territorios americanos, se ha llegado a la conclusión de que los primeros pobladores habrían llegado de Asia en diferentes etapas. 
Pruebas de ADN y otros tipos de análisis demuestran que territorios y pueblos tan diversos como los esquimales de Alaska o los Yanomamos de Brasil, tienen mucho en común. 
Las últimas investigaciones intentan establecer la procedencia más exacta posible de estas etnias que se creen emparentadas con poblaciones de Mongolia o nordeste de Siberia y que llegaron al continente americano unos 10.000 años atrás, mucho más recientemente de lo que se creía hasta ahora.

Se trataría pues de una cultura neolítica llegada por el estrecho de Bering, como única vía más probable y que con el tiempo fue expandiéndose hacia el sur, en busca de pastos y un clima más agradable. 
Las investigaciones realizadas vienen a demostrar que estos indígenas, ya totalmente adaptados y desarrollados dentro del continente americano, seguían siendo portadores de diferentes características raciales mongólicas y siberianas, pero derivadas de un tronco común. 
Hay discusión en el número de migraciones y su fecha de llegada, que algunos datan hasta en 15.000 años de antigüedad
Como suele suceder en estos casos, hay opiniones para todos los gustos y raras veces suelen ser coincidentes. 

Se cree que, así como parece claro que las primeras oleadas pudieran ser de procedencia asiática, las llegadas más recientes podrían ser oceánicas y concretamente llegadas de algunas islas de Oceanía y de la propia Australia. Este origen oceánico podría darse con toda probabilidad a los diferentes pueblos indígenas de California y también a los onas y tehuelches instalados en la Patagonia argentina, lo que indica que pudieron desembarcar por todo el continente. 
Estos últimos se organizaban en clanes pero no tenían jefes, siendo los ancianos quienes tenían el liderazgo principal. Se trataba normalmente de grupos reducidos de tres o cuatro familias con un médico o hechicero que se encargaba de la salud del grupo y del ceremonial a llevar a cabo con los diferentes espíritus.

Era práctica común entre ellos el casamiento con varias hermanas, o con la madre viuda y sus hijas, así como heredar a la mujer del hermano en caso de fallecimiento de éste. 
A la muerte del hombre de la casa, ésta se quemaba y mujeres y descendientes se trasladaban a la casa de quien fuera su nuevo patriarca o, de no haberlo, se construían una casa nueva. 
Las pieles de los animales que cazaban eran muy apreciadas puesto que se cubrían con ellas y fabricaban su calzado y la cubierta de la choza que habitaban. 
A la muerte de uno de ellos, éste era enterrado envuelto en sus pieles más personales así como sus armas, normalmente su arco y el carcaj con sus flechas.

Anteriormente hubo una teoría, ya descartada, de que los indios americanos primitivos eran autóctonos, se desarrollaron en el continente y no procedían por tanto de lugar alguno. A ésta le siguió otra que afirmaba que la humanidad nació y evolucionó paralelamente en los cuatro continentes principales a la vez. 
En la actualidad la opinión mundialmente aceptada es que el ser humano apareció en África y desde allí se expandió por todo el planeta, siendo con toda seguridad el estrecho de Bering la puerta de entrada al continente americano. 
Como tantas cosas de la vida, la realidad no la sabe nadie y por lo tanto cada cual tiene su opinión y sus teorías. 
Para eso se inventaron los dioses y las religiones. Para dar explicación a aquello que no la tiene y además vivir de ello. Y muy bien, por cierto... (Vaya gentuza).

RAFAEL FABREGAT

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