Como resultado de las muchas excavaciones llevadas a cabo a lo largo de los años, se estima que fue creada alrededor del año 10/12000 a.C. por cazadores-recolectores que, hasta entonces nómadas, se asentaron finalmente en aquelas tierras. En el centro de la foto, podemos ver una de las torres circulares que tenía la muralla que rodeaba esta ciudad.
Según la propia Biblia, la ciudad de Jericó fue la primera que atacaron los israelitas tras cruzar el río Jordán. De ello podemos deducir que aquellas gentes, dirigidas primeramente por Moisés y después por Josué a la muerte del primero, no eran precisamente "angelitos". Se dice que huyeron de Egipto y, atendiendo la palabra de Diós (?) fueron en busca de la "Tierra Prometida". Moisés murió antes de llegar a ella y, escogido por Dios (Yahveh), tomó el mando Josué y siguió adelante con todos los hijos de Israel bajo su mando y el Arca de la Alianza en la cabeza de tan grande expedición.
Según el libro de Josué, a la vista de la ciudad, éste mandó dos de sus mejores hombres para que reconocieran aquellas tierras desconocidas y la ciudad de Jericó. La ciudad estaba amurallada y así se lo informaron a Josué que ordenó sitiar la ciudad durante seis días. Mandó a siete sacerdotes con el Arca dando una vuelta completa alrededor de la muralla en silencio, pero tocando sus trompas de carnero. Completadas las seis vueltas Josué dio entonces un alarido de guerra al que se unieron todos los israelitas y las murallas se desplomaron. Los israelitas atacaron la ciudad y se apoderaron de todas sus riquezas, ordenando Josué que todo lo encontrado debería ser ingresado en el Tesoro del Señor. Personas y animales fueron pasados a cuchillo, salvo quienes habitaban la casa de le prostituta Rajab que fue la que escondió a los dos hombres que mandados por Josué, habían ido a Jericó de exploración.
No acabó ahí la cosa... Josué y todos sus seguidores, según ellos con la ayuda de Dios, conquistó todos las ciudades-reinos de la zona matando hasta 31 reyes y a todos los habitantes de esos reinos, para incendiarlo todo después. No quedó piedra sobre piedra de todos ellos. Según la Biblia la "Tierra Prometida" eran todas las tierras de Canaan y las órdenes de Yahveh, que todas esas tierras eran propiedad divina otorgada a los israelitas. Tras su conquista, Josué repartió todas los reinos conquistados entre las tribus de Israel y, ya muy viejo, murió a la edad de ciento diez años. Fue enterrado en Timná Séraj, en la montaña de Efraín, al norte del monte Gaás.
Sin embargo no existe prueba alguna sobre la realidad de este relato, tan extenso, que la Conferencia Episcopal Española, necesitó hasta 24 capítulos para narrar con detalle todo el siniestro periplo de tan batallador personaje. Casi mejor que se lo hubieran callado, por las atrocidades que contiene...
Situada en lo que actualmente es Tell-es-Sultán, un montículo ovalado y cuatro hectáreas de extensión que se elevan sobre el valle del Jordán, es todo cuanto queda de tan histórica ciudad. Cuanto pueda quedar de sus ruínas se encuentra bajo varios metros de la tierra que en estos miles de años se han acumulado sobre ella. Jericó quedo asolada y maldecida por los israelitas y el Dios que los amparaba. Totalmente destrozada fue abandonada de forma definitiva, aunque finalmente surgió una nueva ciudad bizantina en sus proximidades.
Los primeros arqueólogos que llegaron a aquellas tierras en el siglo XIX dirigidos por Charles Warren, miembro de la British Palestine Fundation Fund, escribió que se encontró muy poca cosa. Que apenas quedaban huellas de la antigua ciudad y que no valía la pena seguir explorándola. Sin embargo entre 1930 y 1936 el arqueólogo John Garstang detectó que los niveles más antiguos se remontaban hasta el Mesolítico (12.000 años) por lo que la destrucción de Jericó fue anterior a la llegada de los israelitas.
El enigma no se reveló definitivamente hasta 1.950, de la mano de la también arqueóloga Kathleen Kenyon. Acompañada de un equipo internacional de más de veinticinco profesionales que, de forma más rigurosa y profesional lograron descubrir las diferentes etapas por las que pasó esta ciudad desde su creación. Hallaron cráneos humanos y estátuas estiizadas.
De montento no han sido encontrados restos de posibles murallas que sobrevivieran a la Edad del Bronce, lo que demuestra que cuando llegó Josue a estas tierras, la ciudad de Jericó ya estaba destruída y despoblada.
Se sabe, además, que esta ciudad no fue repoblada nuevamente hasta la Edad del Hierro (1.200 años a.C.).
La Biblia y la Arqueología no coinciden en esta historia pero, según palabras de la citada exploradora, puede proclamarse con toda claridad que Jericó es la ciudad más antigua que se conoce hasta este momento. De todo lo anterior se deduce que de todo lo que se nos ha enseñado a través del Antiguo Testamento, tan solo una ínfima parte pudo suceder. El resto, por intereses varios, fue tergiversado.
RAFAEL FABREGAT CONDILL
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