23 de febrero de 2013

0933- ATENCIÓN: ¡SETAS MORTALES!.

MARZUELOS. Un excelente comestible.
Hola amigos, el mes de Marzo se acerca y con él una de las especies de setas más difíciles de encontrar, pero también una de las más apreciadas. Por su excelente sabor y porque, siendo las primeras de la temporada, su recolección y degustación es doblemente satisfactoria. ¡El marzuelo! (Higrophorus marzuolus). Habrá que ir preparando la cesta y afilando los cuchillos. Los catalanes, en todo mejores que los demás, dicen que las setas no deben cortarse, sino arrancarse. Naturalmente hay otros que piensan justamente lo contrario porque arrancarlas significa dañar el micelio e impedir la salida de otros ejemplares. ¿A quien creer?. Pues bien, ante la duda que cada cual haga lo que sus mayores le enseñaron o, en su defecto, lo que les dé la gana. En lo que respecta al marzuelo, todos los aficionados saben que es una especie que nace prácticamente enterrada y apenas sobresale de la pinocha, con lo cual arrancarla es prácticamente imposible sin dejarte la mitad del pie en el terreno. Saben también que, al igual que sucede con los boletos, en esta seta el pie es tan sabroso como el sombrero o más, por lo que no vamos a destrozarla desperdiciando un delicioso pie que solo servirá para pudrirse contaminando el micelio. Mi consejo: cuchillo hasta el fondo y todo a la sartén. En revuelto queda excelente. 


Claro que esta entrada era para hablar de setas mortales. Con esto de la afición, uno se enrolla, se enrolla y... en fin, veamos.
Setas mortales -lo que se dice mortales- en España afortunadamente hay pocas, pero las hay. Una de las más peligrosas es la Amanita Phalloides, llamada también Oronja verde. Es de sombrero de color verdoso oliváceo y carne blanca, de olor agradable a pétalos de rosa. Tiene un anillo caído, semejando una falda que rodea el pie. Las láminas son blancas y el pie es también blanco con escamas verdosas. Como todas las amanitas, nace de un huevo o volva de color blanco con el que se sujeta a la tierra. Una sola es suficiente para matar a una persona.


La Amanita Verna es también una de las especies más venenosas. Como su hermana, la Amanita Phaloides, nace de volva y tiene anillo y láminas de color blanco. Es muy importante tener en cuenta estos tres factores cuando están asociados a una misma seta. Tres características fundamentales a la hora de rechazar cualquier seta no conocida y que puede evitarnos no solo un problema de salud, sino incluso la muerte. A diferencia de la anterior, la Amanita Verna es totalmente blanca, tanto en la volva, el sombrero, las láminas, el anillo y el pie que también presenta algunas escamas. En la edad adulta el sombrero puede tornarse en blanco crema. Olor débil y sabor suave y dulce. Mortal de necesidad.


La Amanita Virosa es también mortal, de la familia agaricales. Es muy parecida a la Amanita Verna: Sombrero, anillo, láminas y volva de color blanco; pié velludo del mismo color. Todas las superficies del hongo van amarilleando con la edad. La ventaja respecto a las anteriores, para evitar su recolección, es que tiene un olor poco agradable. De hecho se la llama popularmente amanita maloliente o cicuta fétida. Es también una seta mortal, especialmente por la lentitud de sus efectos puesto que, al igual que las anteriores, cuando se tienen los primeros síntomas ya es demasiado tarde para paliarlos, puesto que las toxinas ya están disueltas en la sangre. La ingesta de un solo ejemplar puede causar daños hepáticos irreversibles.


El Cortinarius orellanus es un dermocybe de efectos similares a las amanitas anteriormente citadas, pero su componente tóxico es distinto. Sombrero de aspecto leonado de láminas poco apretadas de color similar, pie del mismo color pero con fibrillas más oscuras. Aunque hay diferentes especies, muchas de ellas son altamente tóxicas y algunas mortales. Es una seta de efectos letales muy engañosos puesto que no desarrolla síntoma alguno hasta pasados 10/15 días de haberlas comido. Provoca necrosis irreversible en hígado y riñones. El resultado más habitual es la muerte de la persona que la haya ingerido puesto que después de tantos días de la ingesta el tratamiento es difícilmente eficaz.


La Lepiota helveola es una seta tan bonita como venenosa. Similar a la Macrolepiota Procera pero de pequeño tamaño. Láminas blancas, separadas del pie. Su carne se vuelve rojiza al cortarla. Pie largo y fibroso con un anillo de tamaño muy reducido que desaparece con la edad. Es una especie venenosa mortal. Esta seta ha sido la causante de varias muertes en Cataluña al ser recogidas en jardines públicos. Como forma de precaución, hay que desechar todos los ejemplares de Lepiotas con sombrero de tamaño menor a 10 cm. 

La seta Galerina Marginata es un basidiomiceto venenoso mortal propio de los bosques de coníferas y caducifolios. Sombrero poco carnoso de color ocre leonado, laminillas pardas que con la edad oscurecen, pie fibroso pardo y escamoso. La intoxicación es rara puesto que se trata de una seta que crece en troncos y ramas secas y es poco apetecible a la vista, pues presenta un aspecto raquítico y de mínima confianza. Sin embargo, en caso de ingesta tiene consecuencias fatales con probable muerte de quien la haya consumido.


Gyrometra Esculenta, denominada tambien hongo bonete o falsa colmenilla es una especie altamente tóxica. Brota en primavera sobre suelos arenosos de coníferas. Son potencialmente mortales en el caso de comerse crudas. La toxina afecta principalmente al hígado, al sistema nervioso central y a los riñones. En algunas partes del mundo se come tras diferentes ebulliciones, pero algunas evidencias sugieren que aún así no es ni mucho menos seguro ni aconsejable el comerlas. Tras el padecimiento de diferentes trastornos gástricos, éstos conducen al delirio, al coma y al fallecimiento del paciente 5/7 días después de la ingesta.


Inútil decir que hay otras muchas especies de setas de gran toxicidad en el caso de consumo elevado o continuado, de las cuales escribiré otro día. Una de ellas es el Trycholoma Equestre o "Seta de los Caballeros" que un servidor recogió y comió creyendo que era un excelente comestible, como así lo aseguraban todos los libros que obran en mi poder. A los pocos minutos de haber comido esta seta noté un extraño dolor en los riñones y me fui corriendo a urgencias. Afortunadamente no pasó nada, pero antes de comer una seta desconocida hay que pensarlo dos veces. Mejor dicho, hay que consultar a quien la conozca o simplemente desecharla sin más. Los libros sirven de orientación pero, en el mundo de la micología, no lo son todo. Así de claro.

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

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