11 de febrero de 2013

0922- REPÚBLICA DE BANGLADÉS.

País de Bengala o del idioma bengalí. Ese es el significado de su nombre. Un país asiático rodeado de este a oeste por la India, a excepción de una pequeña franja que linda con Birmania al sureste y el sur que es litoral del océano Indico. Bangladés acoge en un solo delta a los ríos Ganges, Brahmaputra y Maeghna, siendo una región agrícola de gran fertilidad, aunque también sujeta a grandes inundaciones. Su capital es Dhaka con 12 millones de habitantes en su área metropolitana. La mayor parte del territorio se encuentra por debajo de los 12 metros sobre el nivel del mar. De hecho se considera que, con solo un metro que aumentara el nivel del mar, la mitad del país quedaría inundado. Bangladés tiene una superficie de 147.570 Km2 y una población aproximada de 170.000.000 de personas, ocupando el 7º lugar del mundo en densidad (1150/Km2.) y el 150º en riqueza, con un PIB de tan solo 591 $USA per cápita.


Junto con la provincia india de Bengala Occidental, cuya capital es Calcuta, constituye la antigua región etno-lingüística de Bengala. Desde el siglo VI a.C. Bengala formaba parte del reino de Magadha, mencionado como Vanga en algunos textos sagrados y uno de los cuatro reinos de la India en los tiempos de Buda. En el año 326 a.C Alejandro Magno llegó hasta las fronteras de Magadha, conquistando el actual Pakistán y lugar donde sus generales se amotinaron negándose a seguir marchando hacia el este. En el río Beas, afluente nordeste del Indo y a escasa distancia del nacimiento del Ganges, Alejandro dialogó con Coenus, su oficial de mayor confianza y decidió volver a Macedonia.


Los primeros comerciantes británicos llegaron a Bengala a finales del siglo XV y gradualmente fueron anexándose territorios. Finalmente tras la Batalla de Plassey en 1757 dominaron el reino Diwani colocando bajo su dependencia gran parte de la meseta del Decán. A esa batalla seguirían otras hasta que en 1853 el último maharajá Nana Sahib fue despojado de sus tierras y pensiones pasando a ser simple subordinado de los británicos. Hasta el propio Imperio Mongol sucumbió ante el dominio británico siendo su emperador Bahadur Shah Zafar el último de esta dinastía. Los abusos británicos eran inasumibles por los indios que se veían despojados de sus tierras sin posibilidad de defensa puesto que las leyes estaban hechas por y para británicos. Me llama la atención un Blog, al que no voy a hacerle publicidad, que dice que no hay relación alguna entre la riqueza de los países colonizadores y la pobreza de los que fueron colonizados. (?) Mi opinión, sin embargo, es que la hay y mucha. Lo que pasa es que el dinero que rápido entra, rápido sale y comparar lo que son hoy víctimas y verdugos no tiene nada que ver con lo que sucedió. El expolio de la riqueza colonial fue manifiesto y de tal envergadura que algunos países colonizados por los británicos todavía no se han repuesto... Por cierto, ¡aún no lo han devuelto todo...!


En 1857 una gran revolución, la de los Cipayos, obligó a la Compañía Británica de las Indias Orientales a transferir la autoridad a la Corona, que situó a un virrey en el territorio a fin de controlar la situación. Ante la imposibilidad de aguantar las presiones que diferentes religiones infringían, en 1905 la región de Bengala fue dividida por los británicos en dos provincias en base a su religión. La del Oeste, de mayoría hindú, incluía los estados de Bihar y Orissa y la del Este el estado de Assam de mayoría musulmana. Sin embargo los nacionalistas indios vieron en esta separación una forma de dividir la zona histórica y lingüística de Bengala por lo que, tras varios altercados, en 1912 los británicos reunificaron Bengala, convirtiendo a Bihar y Orissa en provincias separadas. Las fronteras actuales se establecieron en 1947 con la división de la India Británica. En una nueva separación entre musulmanes e hindues, se crea el estado de Bengala Occidental (hindú) y el de Bengala Oriental (musulmán) pertenecientes a Pakistán aunque separados de este país por una franja india de 1600 Km. 


El abandono económico trajo numerosos conflictos y guerras que finalmente desembocaron en 1971 en la independencia de la parte Este, que se convirtió en la República Popular de Bangladés mientras que la parte oeste siguió perteneciendo a la India. La independencia de Bangladés trajo consigo grandes periodos de hambre y numerosos golpes militares. Finalmente en 1991 se restauró la democracia y con la calma llegó el desarrollo económico. Sus relaciones exteriores más importantes son con la vecina India, aunque desde 1975 tienen un foco de tensión importante debido a la construcción india de la presa Farakka, situada a tan solo 18 Km. de la frontera. 


La citada presa desvía las aguas del Ganges, tan necesarias para los habitantes de Bangladés. Otro tema negativo ha sido la construcción de una valla a lo largo de casi toda la frontera, al objeto de impedir el flujo de emigrantes ilegales y el de militantes islámicos que aprovechan el territorio fronterizo como lugar de concentración y albergue en sus acciones terroristas. Bangladés es de clima tropical, con un clima muy suave en invierno y un verano caliente y húmedo. Sufre periódicamente importantes desastres naturales como inundaciones, ciclones y tornados que destruyen anualmente miles de casas y kilómetros de carreteras, segando centenares de vidas y afectando a miles de Km2. de terrenos agrícolas. 


La mayor parte de sus habitantes viven en zonas rurales y dedicados a la agricultura de subsistencia. La religión mayoritaria es el 
islam (90%) seguido del hinduismo con el 9%; el 1% restante son budistas en un 0,7% y cristianos 0,3%. La indumentaria más usada entre las mujeres es el Shari y en los hombres el lungui o la combinación kurta-pijama. La comida típica es similar a la india, con arroz y curry como ingredientes tradicionales, así como dulces de leche. La fruta nacional es la del árbol de Jack, una especie similar a la del árbol del pan; la flor típica es el nenúfar y el animal por excelencia es el tigre de Bengala, el más simbólico del país.

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.



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