4 de febrero de 2013

0916- LA FLORENCIA DEL RÍO ELBA.

Frauenkirche, iglesia luterana de Dresde.
Hablamos de Dresde, capital del estado federal alemán de Sajonia y (para muchos) una de las ciudades más hermosas de Alemania. Dresde no es una ciudad antigua de historia marchita y enmohecida. Fundada en 1.206 y convertida en capital y residencia real de los reyes de Sajonia, fue dotada durante siglos del máximo esplendor artístico y cultural. La ciudad fue destruida en la Edad Media por un descomunal incendio que arrasó gran parte de unas casas entonces construidas mayormente de madera. Reconstruida por completo, sería a lo largo de los años destino de los mejores arquitectos europeos y lugar de cita obligada para los más famosos poetas de los siglos XVIII y XIX que la convirtieron en capital del romanticismo. 


Dresde tras la II Guerra Mundial.
En la II Guerra Mundial la ciudad fue bombardeada y su centro histórico totalmente destruido de nuevo. Más de 30.000 personas murieron en esos bombardeos y decenas de iglesias y palacios de renombre universal fueron convertidos en cenizas y escombros irreconocibles. Tras la guerra y posterior división del territorio alemán, la ciudad de Dresde quedó en territorio socialista, o sea, dentro de la República Democrática Alemana. En principio las autoridades socialistas querían dejar la zona sin reconstruir, para vergüenza de los aliados, pero pocos años después iniciaron los trabajos de recuperación. De hecho aún hay lugares en reconstrucción y lugares donde ésta todavía no ha llegado. Sin embargo son muchos los monumentos recuperados y éstos son precisamente el principal destino turístico de los diferentes visitantes. Son varios los monumentos de especial relevancia (Frauenkirche, Hofkirche, Escuela de Bellas Artes, la Ópera, Ayuntamiento, etc.) que acompañan al río Elba en su paso por la ciudad monumental.


Catedral católica de Hofkirche.
Una ciudad bonita y fácil de pasear puesto que apenas supera el medio millón de habitantes. Aún después de más de seis décadas, pueden encontrarse cicatrices de la gran guerra, especialmente porque Dresde fue justamente la ciudad más devastada de Europa en esa contienda. Pero vamos ya a olvidarnos de este desastre bélico y vamos a centrarnos en la historia positiva de una ciudad ejemplarizante que, como "ave Fénix" supo resurgir de sus cenizas. Vayamos pues a su historia... Dresde empezó a destacar cuando, en 1485, los Wettin decidieron establecer allí su residencia. La primera reseña de la ciudad (Drezdiany) aparece en 1206 como un pequeño asentamiento de eslavos (los sorabos) llegados a esas tierras en el siglo VI y que, desde el año 968, estaban amparados por la diócesis de Meissen. En 1275 la construcción de un puente unió los dos núcleos a orillas del Elba y los unificó bajo el nombre de Altendresden, siéndole reconocidos sus derechos de ciudad en el 1403 cuando se iniciaron los trabajos de construcción del puerto y la lonja. 


La verdadera historia de Dresde empieza en 1485 cuando, tras la "escisión de Leipzing" la ciudad es asignada a la rama albertina de la dinastía Wettin, a partir de cuyo momento las familias reinantes empiezan a construir sus palacios a las afueras de la ciudad. Sin embargo el fundamento de esta entrada es su maravillosa catedral. Hofkirche o catedral de la Santísima Trinidad, iglesia monumental de la Corte sajona. Una catedral católica en territorio protestante, propiciada por razones políticas, puesto que Elector Augusto el Fuerte no podía optar a la corona polaca si no se convertía al catolicismo. La iglesia, de estilo barroco romano, se construyó en el breve periodo de 13 años (1738-1751). Bajo el coro se encuentra la cripta con los restos de los príncipes electores. Junto al recipiente con el corazón de Augusto el Fuerte, se hallan los sarcófagos de toda la dinastía Wettin. Alrededor de la nave central hay un pasillo de 3,50 m. de ancho para hacer procesiones puesto que, al ser Dresde una ciudad oficialmente evangélica, no podían realizarse procesiones al aire libre. Sobre toda la balustrada que rodea la nave, hay 78 figuras de santos de 3,5 m. de altura esculpidas en arenisca como el resto del edificio. 


En 1.945 la catedral de la Santísima Trinidad (Hofkirche) fue bombardeada por los aliados, ardiendo completamente y derrumbándose las cúpulas. Su reconstrucción se inició en 1962 y todavía no está terminada del todo. Es bien visible el diferente tono de las nuevas piedras que tuvieron que ser empleadas en su reconstrucción. En 1980 la iglesia fue elevada al rango de Catedral del episcopado de Dresde-Meissen.

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

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