30 de agosto de 2012

0780- EL INSACIABLE "TÍO SAM".

Tras la derrota de España en la Guerra de Cuba, nuestro país perdió prácticamente todas sus posesiones de ultramar. "El insaciable tío Sam" no se limitó a quedarse con todas las posesiones españolas en el Caribe, sino que fue más allá y mediante el "Acuerdo de París del 10 de Diciembre de 1.898" obligó a España a cederle también las Islas Filipinas y Guam. No fue casual que esto ocurriera en aquel momento... Hacía ya mucho tiempo que los Estados Unidos miraba los territorios insulares españoles con insana envidia y nunca España había pasado por tan pésima situación de desgobierno.


Catafalco de Alfonso XII
Con Alfonso XII casi tibio en su tumba, sin otro descendiente que un niño de 2 años  (Alfonso XIII) y con una viuda (María Cristina de Habsburgo) ostentando una regencia que le venía más que grande, de forma totalmente vergonzosa el presidente estadounidense William McKinley decidió aprovechar el momento de debilidad hispana para robar todos sus territorios de ultramar, haciendo creer al mundo que lo hacía de forma desinteresada y con el único propósito de devolverlos a sus legítimos dueños.

Más de 50 años tardó Estados Unidos en apartar definitivamente sus intereses económicos y políticos de esos territorios. Por muy Estado Libre que se llame, en pleno siglo XXI, Puerto Rico aún sigue en manos de Estados Unidos. Pero, en fin, no es de los territorios caribeños robados a España de lo que estaba previsto escribir hoy, sino de Filipinas. No en balde se decía en aquellos tiempos que en España jamás se ponía el sol. Era verdad. Para quienes no estén muy sobrados de geografía recordaremos que las Islas Filipinas son un archipiélago y república del sureste asiático, en el océano Pacífico. Nada menos que 7.107 islas, con un total aproximado de 300.000 Km2 y casi 100 millones de habitantes, cuya capital es Manila.


Desembarco de Magallanes
La llegada del portugués Fernando de Magallanes, el año 1.521 al servicio de la Corona española, supuso el dominio pero también la llegada de la civilización a estas tierras entonces divididas en varios reinos y rajanatos que luchaban constantemente entre sí. Reclamadas las islas para España por su descubridor, la colonización comenzó en 1.565 a cargo de Miguel López de Legazpi que, procedente de Nueva España, fundó los primeros asentamientos que determinaron el año 1.571 la capital en Manila. Durante más de tres siglos Filipinas fue gobernada por la Corona española que la defendió de multitud de desafíos externos, especialmente piratas chinos, neerlandeses y portugueses. Incluso la Guerra de los siete años llegó a Manila por medio de fuerzas británicas, que fueron rápidamente repelidas. 


Barco estadounidense
Claro que el pirata más importante (EEUU) aún estaba por llegar... A finales del siglo XIX las autoridades coloniales ya recibían constantes presiones de los movimientos independentistas que llevaron a algunas ejecuciones. Era cuestión de tiempo. Tras la ocupación de Cuba por las tropas norteamericanas, la llegada a Filipinas de los vencedores no se hizo esperar. Para entonces el país ya estaba sumido en plena revuelta. Aún así en el Tratado de París la Corona española había conseguido un pago simbólico por la cesión de los derechos sobre las islas. Eran 20 millones de dólares a cambio de un territorio que semanas antes había declarado su independencia de España y había nombrado su primera república. Para ser un país vencido, los negociadores españoles no lo hicieron tan mal.


Guerra filipino-estadounidense
Lógicamente Estados Unidos no dio su reconocimiento a la independencia de los filipinos ya que había gastado veinte millones de dólares y había que amortizarlos. Sobrevino una guerra que finalizó, como no, a favor del bando estadounidense. Abandonados a su suerte por las tropas españolas, un grupo de desarrapados tenía que defenderse de una de las primeras potencias mundiales. Los independentistas perdieron y Filipinas quedó como Protectorado de EEUU hasta 1.935, momento en el que se le dio el estatus de Estado libre asociado. Los planes para conseguir la independencia definitiva quedaron aplazados al desatarse la II Guerra Mundial y producirse además la invasión japonesa de las islas. Cuando las tropas aliadas derrotaron a los japoneses en 1.945, más de un millón de filipinos habían muerto a manos de unos y otros. Por fin, el 4 de Julio de 1.946, Filipinas consiguió la independencia de los Estados Unidos.


Enrique Mari, un anciano de 83 años, es uno de los últimos hispanohablantes de Filipinas. Nacido en 1.929 dice que el idioma con el que habla más cómodamente es el español, puesto que es el que se hablaba en su casa de niño. Enrique Mari era hijo de padre santanderino y madre filipina, aunque hija de padre catalán. Cuenta que cuando él era niño, en Filipinas todos entendían todavía el español, aunque respondían en tagalo. 
- Después ya se perdió -rememora.
Cuenta que de niño le llamaban "Pocholo"  y que en la residencia de ancianos donde está habla poco con la gente ya que, aunque hay otros que hablan español, "están un poco idos". De los 27 ancianos de la residencia 10 son de ascendencia española. A su lado está Celia Blanco, de 92 años. Se queja de que en la residencia ya no hacen bailes como antes... 
"Pocholo" comenta que, en su opinión, la Guerra Mundial fue la causante de que el idioma español desapareciera de Filipinas. Solo en Manila murieron más de 100.000 civiles la mayor parte hispanohablantes que, más extendido en las clases ilustradas, ocupaban cargos administrativos o comerciales. La ciudad quedó en ruinas y los que sobrevivieron marcharon a España o a otros países. Actualmente solo un escaso 1% habla español en Filipinas.

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