4 de julio de 2012

0728- ROMA EN TIEMPOS DE JESUCRISTO.

Roma en el siglo I d.C.
No es mi intención hablar de religión y tampoco de Jesús de Nazaret pero sí de la Roma del siglo I, periodo en el que vivió este ilustre personaje al que muchos llamaron y llaman hijo de Dios. Yo creo firmemente en la existencia y realidad del personaje, sobre el que tanta tinta se ha derramado. Sin duda se habrán tergiversado muchas de las anécdotas que le sucedieron a lo largo de su vida, pero de ahí a creer que fuera hijo de Dios creo que va un abismo y más bien me parece que achacarle a Dios la paternidad de un mortal es desmerecer con mucho a esa supuesta Divinidad. Como cualquier mortal era hijo de mujer que, a su vez, tenía un marido en el que apoyarse y con el que es de suponer que se acostaba cada noche, por lo que muy virgen ya no sería. Lo del "casto José" difícil también porque cuando alguien se casa es porque ama y quiere convertirse en esposo y amante para compartir una vida. Los "entendidos" dicen que (por causas que se desconocen) el marido hacía ya un tiempo que no tenía relaciones con ella por lo que, al anunciarle su embarazo, él quiso repudiarla puesto que no se consideraba padre de la criatura. 

En fin esas cosas pasan, también ahora, todos los días. Están tres meses con "dolor de cabeza" y de repente están embarazadas... (?) 
Lo que sí está claro es que el tal Jesús, nacido de un despiste inexplicable, era un predicador judío muy listo, tanto que dos mil años después todavía viven de su historia y "milagros" millones de personas. Probablemente no sería hijo de José que, por lo visto, tan listo no era pero no voy a decir nada más porque, si no estoy equivocado, estamos en el siglo XXI y el problema actual no es la ignorancia, sino el exceso de información.
Pero, en fin, a lo que íbamos era a conocer como se vivía en la Roma de aquellos tiempos... El comienzo de lo que llamamos "nuestra Era" comenzó a las 12 de la noche del día 31 de Diciembre del año 1 a.C. Tras las "campanadas", que no fueron transmitidas por televisión, sin saberlo aquellas gentes estaban ya inmersas en el siglo I de nuestra Era. Aunque era el año 1d.C. los estudiosos del tema consideran que, para entonces, Jesús de Nazaret ya contaba entre 3 y 7 años de edad. No sabemos por qué razón el inicio de la cuenta no era demasiado correcto. 


La vida y milagros de Jesús no se conocieron hasta 60/70 años después de su muerte, cuando vieron la luz los Evangelios sinópticos. El primer relato (evangelio) sobre la vida de Jesús de Nazaret, aunque de origen desconocido, se atribuye a Marcos aunque con errores lingüisticos y geográficos que hacen dudar de su autoría.
Marcos no fue discípulo de Jesús sino de Pedro por lo que, tras su muerte, escribió lo que a este último le oyó contar. De todas formas entonces, como ahora, la propiedad intelectual era difícil de salvaguardar y al parecer, el contenido fue copiado literalmente por otros escritores del momento que lo acabaron de pulir.

El primero fue Lucas de Antioquía, discípulo de Pablo, médico de profesión y muy culto que realizó la más completa y exquisita elaboración, tan bien relatada que da a entender que conoció a María cuando, en realidad, resulta difícil que lo hiciera puesto que sus escritos se consideran del año 70 cuando María, de estar viva, contaría más de 90 años de edad.
A la fecha en la que fue escrito el evangelio (a.70) debemos sumar la edad de Jesús en el momento en que se cambia el siglo (3/7a.) más la edad mínima que tendría María al dar a luz (14/18a.)
De esta operación se deduce que es muy improbable que Lucas pudiera hablar con María, aunque sí pudo hacerlo con alguna de sus conocidas e incluso con el propio Juan.

El segundo fue Mateo Leví de Alfeo, apóstol de Jesús que, según Eusebio de Cesárea, escribió su evangelio hacia el año 80... "Mateo puso en orden los logia en dialecto hebreo e interpretó cada uno como pudo"... De acuerdo con esta información, antiguos autores cristianos consideraron a Mateo autor de un primer evangelio escrito en arameo, que era la lengua vernácula de Palestina en el siglo I y cuya traducción es la que corresponde a lo que la Iglesia Católica muestra como evangelio de San Mateo. Sin embargo es copia prácticamente literal de la realizada por Marcos y no hace otra cosa que ratificar lo ya escrito por aquel, si bien lo rodea de algunos detalles que complementan la narración inicial.
Queda un último evangelista (Juan) que al parecer fue también uno de los apóstoles de Jesús. Era hijo de Zebedeo y hermano de Santiago. Antes de ser apóstol de Jesús ya había sido seguidor de Juan el Bautista. Su faceta de escritor del evangelio no se conoce con seguridad puesto que el autor de este evangelio también era inicialmente anónimo. La tradición dice que fue apresado en Roma donde el emperador Domiciano ordenó quemarlo con aceite caliente. En el último momento le fue conmutada la pena y fue desterrado a Patmos. A la muerte de Domiciano volvió a Éfeso donde escribió su evangelio y otras obras. Los expertos consideran que los cuatro evangelios fueron escritos entre los años 65 y 100 de nuestra Era, pero no hay seguridad en las fechas y tampoco en sus autores.

Dejemos el tema, que no nos lleva a parte alguna y vayamos a la Roma de aquellos tiempos... En esa fecha todos o prácticamente todos los territorios lindantes con el mar Mediterráneo estaban bajo el control de Roma. Directamente gobernados por ésta o por medio de reyes vasallos nombrados bajo esa misma autoridad.
Diferentes turbulencias internas habían despedido el siglo I a.C. y la "nueva Era" no empezaba mucho mejor. En el momento de "comerse las uvas" gobernaba Roma Cayo Julio César Augusto (63a.C. - 14d.C.) el emperador con más años en el trono. 


Mausoleo de César Augusto
Con su mandato se instaló la paz entre los romanos época que, en su honor, se denominó la "Pax Augusta", una época de tranquilidad que duró varios siglos. A su muerte (14d.C.) se le divinizó y todos los emperadores posteriores llevaron en su honor el título de Cesar Augusto. En su recuerdo se le puso su nombre al mes en que falleció (Sextilis) y que en adelante llevaría su nombre: Augusto (Agosto). En el lecho de muerte sus últimas palabras fueron: ..."encontré una ciudad hecha de ladrillos y os la dejo de mármol...". El cuerpo del emperador fue incinerado en una pira próxima al mausoleo en el que posteriormente se depositaron sus cenizas. El culto al divino Augusto duraría hasta la llegada oficial de la cristiandad al Imperio Romano, a través de Teodosio I, en el siglo IV. Durante el saqueo de Roma, llevado a cabo por los Godos en el año 410, el mausoleo fue saqueado y las cenizas de Augusto dispersadas.

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3 comentarios:

  1. Hola! Muy buen blog che! Te haré difusión a través del nuestro, un espacio virtual de una revista impresa, Cimarrón, destinada a la difusión del arte popular desde La Plata. Si estás interesado, podemos de paso entrevistarte brevemente y ayudar a difundir tu espacio. Exitos!

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    1. Gracias Cimarrón, muy amable de tu parte. Un abrazo.

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  2. mmm... buena opinión pero sólo la última parte habla sobre el título... "Dejemos el tema, que no nos lleva a parte alguna y vayamos a la Roma de aquellos tiempos"...
    Sería excelente si desarrollaras con mayor amplitud el tema de "ROMA EN TIEMPOS DE JESUCRISTO". Gracias. Saludos-

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