11 de agosto de 2026

3333/'203- RIESGOS DEL AMOR BISEXUAL.


Miles de mujeres se enamoran de hombres bisexuales, sin saber que lo son. Se sienten enamoradas, las tratan bien pero ¿qué hacer...? ¿Romper o seguir?. Realmente es una gran decepción para quien se topa con este problema y no sabe qué carta jugar. El riesgo no es por la falta de orientación en sí misma, sino por el estigma social, los prejuicios y la falta de información sobre los riesgos de infidelidad. Existe el falso mito de que los bisexuales no pueden ser monógamos, ya que creemos con lógica que extrañen a las otras partes, con los naturales celos al efecto. Desde luego con tales dudas es mejor romper, pero no se descarta que la pareja pueda ser estable y de hecho conocemos casos que lo corroboran.


Las presiones no faltan a este sector, en el sentido de "obligarle" a elegir una sola de las versiones, pero no es fácil ni aconsejable ya que es algo que está en su cerebro y no se puede cambiar. Ocultarlo crea también un problema de estrés que a la larga puede dar lugar a episodios de depresión y ansiedad, para nada aconsejables. Cada cual es como es y no como querría ser. Son conflictos internos causados por la falta de validación de la propia identidad. Es también muy probable que, más pronto que tarde, se llegue al distanciamiento de la pareja, al no poder compartir abiertamente su naturaleza, por temor a ser juzgado por amigos y compañeros. De hecho, si no fuera por estas problemáticas, ser bisexual es perfectamente saludable y por lo tanto capaz de mantener compromisos estables.


Naturalmente, cuando hay amor de verdad, esos riesgos son superables, pero requieren el mantener una relación abierta y derribar esos perjuicios sobre una fidelidad que es posible mantener sin mayor problema. La llegada de los hijos es fundamental a la hora de crear una familia en la que nunca afloren esos temores internos. Simplemente hay que hablarlo y no esperar a que te pillen con las manos en la masa. La mejor estrategia para eliminar el problema es conociéndolo, en la seguridad de que éste remitirá con los años. El resto de hombres y mujeres también gustamos de mirar a jovencitos/as de buen ver y no por ello causamos ningún problema a la pareja. El problema no es ser bisexual, sino practicarlo fuera de la pareja. Un estudio al respecto nos dice que solo un 18% cae en ese error.


Y lo llamamos error porque, si en tu hogar encuentras el amor de tu pareja y de tus hijos, es una total falta de lucidez embarcarte en relaciones extraconyugales, en la seguridad que más pronto o más tarde han de conocerse. Sin embargo, ¿cuantos hombres hetereosexuales tienen relaciones con otras mujeres?. ¿Muchos verdad?. Pues esto viene a ser lo mismo. Lo que pasa es que la biosexualidad tiene un rechazo social mucho más acentuado. Cuando un hombre tiene amores fuera de su casa, la gente se ríe. No pasa nada. Pero cuando esos amores son con alguien del mismo sexo, el escándalo está servido. Ese es el problema, el rechazo social. Pero esa práctica viene de lejos, no crean. Se decía que el emperador romano Julio César era marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos.


En opinión de los sexólogos, las prácticas bisexuales no tienen por qué crear problemas si la pareja es conocedora y lo vive de forma no traumática. Hay miles de parejas bisexuales o hetéreos que buscan relaciones sexuales externas como una forma de divertirse y aumentar su placer. De ahí surgen cosas como los tríos o el cambio de parejas. ¿Abominable?. Pues que quieren que les diga. Cada uno con su cuerpo hace lo que quiere. Cada día hay mucha más tolerancia al respecto. Estas cosas están y suceden mucho más cerca de nosotros de lo que pensamos y no pasa nada. Cada persona disfruta del placer sexual a su manera. Es más bien una cuestión cultural de base religiosa. Sobre el sexo, hay quién prefiere las actitudes tradicionales, mientras otros apuestan por llevarlas hasta el final. Allá cada cual...

Rafael Fabregat Condill

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