Isabel II, reina de España desde 1940 hasta la Revolución de 1868.
Definitivamente eran otros tiempos. En realidad nadie esperaba que Isabel II reinase y al hacerlo se provocaron guerras y rechazos de toda índole. Había nacido en 1830, en un intento del rey Fernando VII, ya con su cuarta esposa, de engendrar un hijo varón que heredase la corona, pero salió niña. Inclusó lo probó de nuevo dos años después, pero otra vez nació una niña de nombre MªLuisa Fernanda. No había solución, pero él la provocó con la Pragmática Sanción, que anulaba la necesidad de que solo reinaran los hombres. Fué un 29 de Marzo de 1830, un decreto crucial que abolió la Ley Sálica que impedía reinar a las mujeres, desatando el conflicto que dió lugar a las Guerras Carlistas. A la nueva reina, recién nacida, pronto la llamaron "La de los tristes destinos".
El motivo de tales conflictos fue que, viendo que el rey no podía generar heredero varón, su hermano menor el infante Carlos y sus seguidores, miembros del bando ultraconservador y absolutista, ya se frotaban las manos al considerar seguro el trono de España. Naturalmente no estuvieron de acuerdo con la nueva ley que los dejaba fuera, argumentando que invalidar una ley fundamental del reino requería convocar nuevas Cortes. Fernando VII no atendió razones y a los tres años de edad, nombró a su hija reina de España como Isabel II. De todas formas la nueva ley ya fue elaborada por su padre Carlos IV y aprobada por las Cortes en 1789 pero, por las turbulencias de la Revolución Francesa, el Decreto no llegó a publicarse y quedó en secreto durante 40 años.
En 1829, año anterior al nacimiento de Isabel II, el rey ya había enterrado a tres esposas, sin dejar descendencia masculina. Por este motivo, al casarse con su cuarta mujer y saber que su esposa estaba embarazada, el rey decidió hacer oficial el texto oculto desde 1789 a fin de asegurar su descendencia, sin importar el sexo del bebé, que resulto ser niña: Isabel. Hasta que esa ley de 1789 vió la luz, el heredero de Carlos IV era su hermano menor, por lo que quedaron trucadas las expectativas del infante Carlos y la de todos sus seguidores. En Septiembre de 1832, los partidarios del infante Carlos, aprovechando que el rey estaba gravemente enfermo, lo presionaron con firmeza. Temiendo una guerra civil inminente el moribundo Carlos IV firmó un documento derogando la Pragmática Sanción.
Sin embargo, contra todo pronóstico, el rey se recuperó y anuló su propia derogación, restableciendo de forma definitiva que su sucesor en el trono fuera Isabel II y nombrando regente a su esposa Mª Cristina de Borbón que, hasta 1840, se alió con los liberales y frenó el absolutismo carlista hasta el punto de que agotó las reservas reales y su primer ministro Mendizábal hubo de llevar a la práctica la famosa Desamortización para recabar fondos. No pudiendo resistir las presiones, de un matrimonio secreto con un oficial de su guardia y el consiguiente escándalo social y político, Mª Cristina renunció a la regencia y marchó al exilio en 1840. Regresó cuatro años después y actuó como consejera de su joven hija Isabel II. En 1868 decayó su influencia y tras una intensa Revolución se desterró a la familia real.
Isabel II de España, prácticamente no recibió educación alguna.
Es cierto que Isabel II carecía de estudios ya que nunca asistió a un colegio o escuela tradicionales, ni obtuvo título universitario alguno. Su formación fue escasa, deficitaria y descuidada, debido a la instabilidad política de las Guerras Carlistas en su minoría de edad. Su mínima instrucción se limitó a nociones básicas de lectura, escrituta y aritmética simple, religión y piano. A los 10 años apenas leía con soltura y su ortografía y aritmética eran muy básicas. No recibió una educación adecuada para el ejercicio de una monarquía y menos aún estudios universitarios. Su aprendizaje se centró en la religión, las labores domésticas y algo de música. Lo poco que pudo aprender fue con la elección de sus preceptores, impuesta por la lucha de poder de su madre Mª Cristina y el general Espartero.
Rafael Fabregat Condill
No hay comentarios:
Publicar un comentario