Son las criaturas más odiadas por la mayoría de la gente, más que nada por comerse las cosechas, por sus fechorías, o causas de mitos, plagas y enfermedades. Sin embargo debemos a los roedores nuestra salud. ¿Eran conscientes de ello?. No, ¿verdad?. Pues así es. Hay cientos de especies de roedores, unos animalitos que tienen la suerte, o la desgracia, de que sus incisivos tienen un crecimiento constante durante toda su vida, motivo por el cual se ven obligados a roer todo lo que encuentran a su paso a fin de ir desgastando los dientes. Todas las especies de roedores tienen eso en común y todos ellos se ven obligados a ejercer ese trabajo constante y de por vida, ya que poseen un par de incisivos en cada mandíbula de sección curva y borde cortante que crecen de forma contínua.
Sin embargo no tienen caninos. Esta particular forma dental es exclusiva de los roedores, el mayor grupo de los mamíferos que cuenta en este momento con más de 1.700 especies diferentes. Aunque los hay bastante grandes, la mayor parte de ellos oscila entre el ratón espiguero, de apenas 7 cm. y 6 gramos de peso y la liebre que puede llegar a los 4 Kg. de peso. Sin embargo en el continente americano, ahora ya extendidos por todo el mundo, están los buscados por su piel y la capivara que puede superar los 60 Kg de peso. Estas criaturas, junto a conejos y liebres, incluso sin hambre, están condenadas a roer toda su vida. Su potencial reproductivo supera holgadamente a la especie humana ya que, si no se cazaran o criaran para la alimentación humana, nos sobrepasarían ampliamente en número.
En cuanto a su antigüedad, el fósil del roedor chino Cocomis tiene 65 millones de historia en nuestro planeta y llegó a convivir con los dinosaurios. Estos hallazgos peleontológicos han resultado ser compatibles con resultados moleculares recientes y refuerzan la hipótesis de que los roedores surgieron en el límite del cretácico-terciario, cuando se extinguieron los dinosaurios, sunque otras estimaciones moleculares sugieren que su aparición fue mucho más temprana, situándola en torno a los 110 millones de años. Sea como fuere, se estima que los roedores sobrevivieron a los dinosaurios e iniciaron la conquista del planeta. Para los humanos son una verdadera plaga puesto que, sobre todo en Asia, llegan a comer entre un 20% y un 30% de las cosechas, debido principalmente a su capacidad reproductora.
Es tanta su confianza en sí mismos que se han convertido incluso en huéspedes canallas de nuestras casas, especialmente en el medio rural. Son muchas las causas de ser seres indeseables, ya que roen cuanto encuentran a su paso y son transmisores de muchas enfermedades. Aunque no son bien recibidos, ratas y ratones están entre nosotros desde la prehistoria. Y es que, por mucho que los odiemos, se considera que son piezas clave para el bienestar humano ya que forman parte de la dieta de muchas culturas y, cuando esto no es así, son también utilizados por la biomedicina para buscar tratamientos para muchas enfermedades, ya que los genomas de animales superiores se secuenciaron de estas especies de roedores. Es decir, forman parte de la medicina y de nuestra supervivencia.
Rafael Fabregat Condill

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