27 de agosto de 2026

3333/0220- UN CRÁNEO DE 13 MILLONES DE AÑOS.


Hace algo más de 20 años el paleontólogo Moyà-Solà, del Instituto Paleontológico de Sabadell descubrió, junto a su equipo, un fósil homínido de Pierolapithecus al que se le estima una antigüedad de 13 millones de años. Según su criterio, el litoral mediterraneo albergaba en esa época selvas tropicales como las que actualmente se extienden por África Central y otras partes de dicho continente, que fueron ocupadas por grandes simios que pudieron emigrar de sus lugares de origen. A tan solo 30 Km. de Barcelona capital, su equipo de paleontología descubrió este fósil que podría ser el abuelo común de gorilas o humanos actuales. Esta especie de primate del mioceno medio fue "bautizado" con el nombre de Pau, doble significado de Pablo ó Paz.


Los expertos coinciden en que estos primates solo pudieron salir de África en un momento de la historia del planeta en el que el Desierto del Sáhara no existía, ya que su lugar estaba ocupado por grandes bosques. En este caso en particular, se estima que "Pau" estaría por encima de los monos y gibones y por debajo de los grandes antropomorfos y humanos que llegaron después. En cuanto a su localización, se estima que aunque su lugar originario puede ser africano, la Península Ibérica tiene las cuencas sedimentarias más ricas del mundo ya que está compuesta por fosas tectónicas que se hundieron con el tiempo al mismo tiempo que fueron rellenándose de sedimentos, atrapando los fósiles de muchos animales que vivieron en nuestra zona. 


Se cree que las zonas mediterráneas eran entonces lugares muy húmedos y cálidos, ideales para estas especies. No se trata sin embargo que vinieran aquí por las excelentes condiciones del lugar, sino porque su población creció tanto que necesitaron expandirse. Unos millones de años después el clima cambió, descendieron las temperaturas y aquellas selvas exhuberantes desaparecieron. Aunque apenas nos demos cuenta, el planeta y quienes lo habitamos estamos en contínua evolución. Es pués un error pensar que nosotros, los humanos, somos el final de la evolución. Lo que sí está claro es que nosotros somos el resultado de lo que ha sucedido antes pero sin duda, nuevos cambios se producirán con el tiempo y nosotros seremos simplemente los que precedimos a esos cambios. 


Sin embargo también estos descubrimientos, en lugar de dar luz, ofrecen un punto oscuro y es que, apesar de tantos descubrimientos al respecto, falta encontrar fósiles de chimpances y gorilas primitivos. Se diría que vivieron en lugares muy estables, donde sus restos no se conservaron ni se fosilizaron. El objetivo es encontrar al abuelo común de todos nosotros. Esa especie existió. Está claro que no llovimos del cielo, pero no hemos tenido la suerte de encontrarla. El eslabón perdido estará escondido sin duda en el subsuelo de las selvas actuales pero, en esos lugares, es muy difícil de encontrar nada. Las obras en un vertedero dieron a luz a Pau asi que, otros como él pueden ver la luz en un futuro. Ojalá sea así y podamos felicitarnos por encontrar ese eslabón perdido que nos falta.

Rafael Fabregat Condil

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