3 de agosto de 2026

3333/0195- ¿POR QUÉ LOS BIKINIS SON CAROS?.

Es que los chinos se las saben todas. Y eso que empezaron tarde, pero... Están apoderándose de la totalidad del mercado mundial. 
Primero fueron cachivaches domésticos, de plástico de mala calidad y colores chillones, no aceptables para el consumo occidental. Pero poco a poco su oferta de artículos ha ido creciendo en referencias y en calidad hasta hacerse los dueños del mercado mundial. 
¿Se pueden creer que las más famosas Top-Models del momento llevan prendas de origen chino?. Pues crean todo eso y más. Lo curioso es que, siendo tan competitivos en todo tipo de artículos, los bikinis cuestan un ojo de la cara. ¿Por qué? -nos preguntábamos algunos. 
Pues la respuesta es clara. Por si acaso, en esta prenda de tan exiguo contenido y aparentemente fácil de copiar, podían tener competidores, ahora les añaden diamantes o, al menos, cristales de Swarovski. Y ahí, los fabricantes de poca monta no pueden llegar, ni en precio ni en forma. 
¡Ay, los chinos!. Los miras y no parecen gran cosa, pero hay que ver lo que espabila el hambre. Hasta hace cuatro días mal contados, el 95% de esos cientos de millones de personas con los ojos rasgados, eran pueblerinos, cultivadores de los campos de arroz y poco más.
Pero cuando las autoridades dieron la señal de Salida, marcharon todos a las zonas industriales de las ciudades y ahí los tienes ¡trabajando como chinos! y la mayoría ganando una miseria pero, por lo visto, es más de lo que antes ganaban en el campo.


Pero, en fin, la pregunta era el por qué algunos productos como los bikinis, que apenas tienen material, son caros a la hora de comprarlos. La respuesta es la ley de la oferta y la demanda, porque la oferta es mucha, pero la demanda... Ufff. Desde los 10 años hasta los 90, jóvenes y auténticos carcamales van a la playa en bikini. Es más, algunas de sus usuarias lo llevan puesto todo el día, por playa, campo y ciudad, tapado a lo sumo con un pareo, o simple pañuelo al uso, pasando de todo y de todos, en la más absoluta normalidad. ¿Qué falta para ir desnudos en verano?. Pues no creo que falte mucho porque algunas jovencitas llevan pantalones tan cortos que se les salen las braguitas. Según los políticos, la libertad está para usarla. Y de eso ellos son los que más saben y bien que se aprovechan.


En verano, con estos calores, cualquier trapo vale para todo y si no lo llevas tampoco pasa nada. Los jóvenes parecen ciegos o eunucos y los viejos, ¡para lo que les sirve...! Ellos ya se sabe, van a la playa para mantener el órgano visual al día y para comerse la tortilla de patatas que la mujer les ha traído en un tapper. Cuando a alguno de ellos se les va la vista demasiado, la mujer le llama la atención porque el contenido del bocadillo se le cae por debajo sin darse cuenta de nada. Ay Señor, voy a ver estos qué hacen que igual se les cae la abuela o se hernia uno de ellos y nos da un susto y resto de la mañana en el hospital. Es que no pienasn nada bueno... Ellos con que les llegue la pensión ya no piensan en nada mas.


No os digo yo. ¡Como chiquillos malcriados, igual!. El que no está operado de rodilla lo está de la cadera, y por ahí haciendo locuras... ¡Tengo unas ganas que pase el verano!. Lo malo es que cuatro días después ya quiero que vuelva otra vez. No estamos contentos con nada. Es la vida. Para los mayores una mañana de playa es lo mejor. Para colmo de felicidad, se reunen con gente de la otra parte del país, amigos de otros veranos, pues la mayoría suelen veranear en el mismo sitio del año anterior. La baraja de cartas siempre va con ellos puesto que es algo divertido y pesa poco. Los abueletes, como tienen poco sueño, suelen madrugar a fin de pillar sitio a primera línea de playa para ver a las chicas mejor. Las abuelas que se chinchen y vaya si se chinchan... ¡Manolo, ya está bién!, -y ellos se ríen.

Rafael Fabregat Condill

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