Cuando una pareja acude a una consulta para recabar información sobre la mejor fórmula anticonceptiva, puede encontrarse con un mundo de soluciones, tan extenso y diversificado que no sabe a qué atenerse y uno se dice a sí mismo: ¡Lástima de dinero que nos hemos gastado con la consulta!. ¡Todo cuanto nos ha dicho ya lo sabíamos y al final, hemos de ser nosotros los que hemos de decidir, sobre una u otra solución!. Pues claro amigos, ¿qué esperabais?. En este momento de la historia, la información está al alcance de cualquiera y resulta innecesario ir a una consulta de Planificación Familiar. Sois vosotros los que teneis que decidir sobre lo que esteis dispuestos a realizar. Solución perfecta no hay ninguna, porque los éspermatozoides de uno y los óvulos del otro, están sanos y fuertes y quieren llegar a su destino final y claro, impedirlo siempre es una acto contra natura.
Las pastillas no son buenas para la circulación y engordan. Los DIU son un incordio y además han de vigilarse y sustituirse de vez en cuando, sin contar que algunas veces fallan. Los preservativos tampoco acaban de gustar, pues a todos nos gusta el contacto directo...
Casi todas las mujeres que toman pastillas anticonceptivas está descontentas con alguno de los problemas secundarios que conllevan. Lógicamente, queremos seguridad e inocuidad y el asunto no es tan fácil como parece. No queremos medicamentos ni aparatos. También que sea barato y efectivo al 100%, sin que precise de controles temporales. En fin, que lo queremos todo y eso nunca es fácil. Es cierto que, con el tiempo, todo ha mejorado mucho, pero la panacea total no existe puesto que ninguna de las barreras nos gusta. ¿Qué hacer?.
Se trataba del Gossypel, una sustancia que se encuentra en la semilla del algodón y que, al ser inhalada por los varones que trabajaban en las plantaciones actuaba sobre la hipófisis, por su función en los órganos sexuales masculinos. En principio presentaba efectos secundarios irreversibles pero, parece ser, que están superados. Administrada en pastillas actúa sobre los testículos, inhibiendo la producción de esperamatozoides pero, si dejas de usar la medicación, todo vuelve a la normalidad. Es como la vasectomía, pero sin operación alguna y facilmente reversible. De todas formas no es aconsejable buscar la solución por tu cuenta. Antes infórmate bien por un médico especialista en este tipo de problemáticas embarazosas y él te dirá hasta qué punto puedes fiarte o no.
De momento... Mmmm. que bién. -dicen ellas.
Rafael Fabregat Condill
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