18 de agosto de 2026

3333/0211- ¡QUE CARO RESULTA SER MUJER...!


Las mujeres me dan pena, ¡pobrecitas...! Tienen el vestidor repleto de ropa y de zapatos y no saben qué ponerse. ¡Ay Señor...! ¡Me dan una pena...! Yo, la verdad, quisiera darles una solución, pero ¿cual?. Tienen prendas de todas las formas y colores. Zapatos de todas las modas y tendencias pero... Si van a la playa, Mmmm tienen tres bañadores y siete biquinis pero... ¡No sé si me combinan con el pareo que me gusta!. ¡No sé cual escoger para hoy!. 
Si van de tardeo... ¡Mecachis, lo que tengo ya me lo puse la semana pasada...! ¡Siempre voy vestida igual!. ¡Y no me combinan con las sandalias que me compré ayer!. Y para salir de noche... No tengo nada de esta temporada. ¡A ver qué me pongo! ¡Vaya lata, tendré que comprarme alguna cosa para lo que resta de verano!. ¡Y lo caro que está todo...!  

 
El hombre no me da lástima ninguna. Tiene media docena de camisas de varios dibujos y tonalidades y solo tiene que pensar si van bién con cualquiera de los cuatro pantalones que tiene disponibles. Su única duda es si se pone manga corta o larga. Diría que corta, pero si de madrugada refresca... ¡Tranquilo hombre tranquilo, que después de cenar y cuatro cubatas, aunque refresque no lo notarás!. ¡Ponte manga corta!. Y de colores, más tranquilo todavía, pues estamos en un momento de la historia en que cada cual va como le da la gana y nada llama la atención!. No me dirán que no es así. Hombre si vas a una cena de gala... Algo de traje chaqueta habrá que ponerse, pero si es una fiesta popular, ni caso. ¡Que te lo digo yo!. Los hombres con cuatro camisas y dos pantalones pasamos el verano. ¿A que sí?.


Las dos amigas van de compras a los lugares más exclusivos. ¡Ay Pepi! -dice nuestra amiga-¡
No sé que dirá mi Manolo!. Pero es que me gusta todo. Mira esto... ¡Mira aquello de allá... 
Entonces llega una empleada de la tienda que las ve dudosas y no quiere perder la venta... ¿Puedo ayudarles en algo?. Y ya está el lío armado. ¡Estábamos buscando algo para... ¡Pues están de suerte! -dice la empleada. Vengan por aquí que les mostraré lo que hemos recibido esta misma mañana. ¡Miren que colores!. Miren que estampado más mono!. 
Mientras tanto Manolo, en su puesto de trabajo, dale que le pego intentando vender caro o comprar barato para ganarse un dinero extra y la confianza de su jefe de Dpto., totalmente ajeno a lo que se está cociendo en El  Corte  Inglés pero ya le llegará el extracto del Banco, ya. Ya le llegará...


Pero es que los hombres somos más tontos que una azada sin mango, así que las mujeres nos gustan guapas y a la moda. Cuando vas agarrado a la tuya y los demás (si está buena) se giran a mirarla, en lugar de enfadarte, te hinchas como si fueras un gorrión que anuncia tormenta.  Resumiendo, que no vamos a pretender que su presupuesto en ropa sea el mismo que el nuestro, que con cuatro trapos estamos arreglados para Otoño e Invierno y con dos más ya solucionamos la Primavera y el Verano. ¡Todavía tengo yo un bañador de cuando se inventó el
Tergal  en la década de los años 60, que no necesitaba plancha!. Pero, claro, ellas han de lucir, que para eso las elegimos guapas, pero... ¡Ay Señor, qué caro está todo!.

Rafael Fabregat Condill

No hay comentarios:

Publicar un comentario