En el Cretácico, hace unos 75 millones de años ¡como pasa el tiempo! vivió este monstruo marino, llamado Mosasaurio, de 17 metros de largo y 20 toneladas de peso, que se supone fué el ser más exitoso y muy común en los océanos del mundo. A pesar de no ser un nadador muy rápido, su potente boca llena de dientes puntiagudos le permitía cazar todo tipo de presas. Sin embargo, como también tenía pulmones, de vez en cuando tenía que salir a la superficie para respirar. Los fósiles encontrados por los paleontólogos han servido para reconstruir esta y otras especies gigantescas que, hace millones de años, poblaron nuestros mares. Había otro llamado Xifhactinus, también de la misma época que, aunque tenía "solo" 6 metros de largo, era el más fiero y llegaba a nadar a más de 60 Km. por hora, lo que hacía que ningún pez pudiera escapar a sus fauces, incluídos pingüinos y otras aves.
El Tanystrofeus fué más antiguo, ya que vivió hace 220 millones de años, en el Triásico. Tenía también unos seis metros de largo, pero tenía la particularidad de que las tres cuartas partes de su cuerpo, eran el cuello y la cola.
Con tan largo cuello buscaba su comida entre las rocas para encontrar peces y moluscos, que atrapaba con sus pequeños dientes de tres vértices distintos, muy adecuados para este tipo de alimentación. Coloquialmente se le llama "jirafa del Triásico" y de hecho su nombre significa vértebra larga, por las vértebras de su largo cuello que medía más de 3m. de largo. Con su cola y patas traseras, mucho más largas que las anteriores, equilibraba el peso del cuello y se movía en sentido horizontal, con un cuerpo robusto similar a los cocodrilos.
También el calamar gigante u Orthoceras, todavía más antiguo que el anterior (460 millones de años), atrapaba sus presas con sus tentáculos, medía más de 11 m. de largo, era uno de los mayores cazadores de su tiempo y poseedor de una concha protectora de forma cónica. No teniendo aletas ni cola, se desplazaba moviendo el agua en dirección contraria a donde tenía previsto ir. Se alimentaba de peces, antrópodos y huevos de unos y otros, atrapándolo todo con sus tentáculos de forma similar a lo que hacen sus actuales congéneres.
Por último, para no cansar al lector, vemos al Stethacanthus, el tatarabuelo de los tiburones, que vivió en el periodo Devónico (entre 345 y 370 millones de años) con poco más de 2 m. de largo y figura parecida al tiburón actual, si no fuera por esa aleta dorsal en forma de cepillo de espinas. Teóricamente se cree que era un distintivo de la masculinidad, ya que las hembras no lo tenían. Comía peces, crutáceos y cefalópodos. Era un pez migratorio y volvía a su lugar de origen para aparearse.
Nadaba muy rápido, pero no tanto como su depredador el feísimo Dunkleosteus (a la derecha) un pez acorazado que dominó los mares en ese periodo, tanto que se le considera el depredador más letal y feroz de todos los tiempos, hasta la aprición de los Dinosaurios. Su cabeza y parte del tórax estaban protegidos por placas óseas macizas de 5 cm. de grosor. Sus dientes eran placas óseas afiladas que se autoafilaban al rozarse entre sí, permitiéndole cortar carne y romper caparazones con extrema facilizad. Un tanque acorazado de los mares, vaya...
Rafael Fabregat Condill *
(*).- El último Condill en Europa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario