Evitando a las escuadras británicas, llegaron a la isla Lewis y el 4 de Abril partieron de Stornoway marchando hacia el lago Loch Alsh e instalándose el 14 de Abril en el Castillo de Eilean Dolan, donde esperaron la llegada de otras tropas afines a la causa jacobita. Unos 50 españoles quedaron en el castillo y el resto de las tropas marcharon hacia las montañas del sur, al tiempo que las fragatas regresaban hacia Ribadeo donde llegaron con dos mercantes británicos capturados. Un viaje bien aprovechado. Mientras tanto en Stornoway hubo desavenencias entre los jacobitas sobre el mando de las tropas rebeldes. El caso es que
buena parte de ellas habían naufragado y finalmente las tropas reunidas no fueron las suficientes para intimidar a los británicos que pronto pasaron a la ofensiva.
Tres fragatas británicas con 114 cañones entraron en el lago y atacaron el castillo de Eilan Donan, convertido en polvorín y custodiado solamente con los 50 españoles que nada tenían que ver con el asunto y que solo pretendían defender los intereses de Felipe V en Europa, como se les había mandado. La tarde del 10 de Junio los cañones de las fragatas inglesas abrieron fuego y las tropas atacaron el castillo consiguiendo la rendición de sus ocupantes. Quedaban vivos dos oficiales, 39 soldados españoles, un irlandés y un escocés que fueron hechos prisioneros, además de un botín de 343 barriles de pólvora y diverso material militar. Unos mil escoceses y el resto de los españoles habían marchado hacia Invernes, de donde salieron el 5 de Junio para resguardarse en las montañas de Kintail...
Los dos ejércitos se encontraron en la cañada de Glen Shiel. Los españoles se apostaron en la parte alta y los escoceses a ambos lados, a fin de rodear al enemigo. La tarde del 10 de Junio las tropas hispano-escocesas rechazaron el ataque enemigo pero, viendo los británicos que los escoceses estaban más desorganizados, lanzaron un nuevo ataque contra los flancos y éstos se escabulleron entre la niebla dejando solos a los españoles que fueron empujados por los británicos hacia lo alto de la colina, en un paso entre las montañas que los lugareños bautizaron posteriormente como "paso de los españoles". Allí resistieron durante más de tres horas hasta que finalmente hubieron de rendirse. Las reglas de la guerra no se respetaron y los españoles terminaron su aventura en las cárceles de Edimburgo hasta el mes de Octubre, cuando fueron enviados de vuelta a España.
La aventura escocesa fue un estrepitoso fracaso hasta el punto de que, quizás por vergüenza, apenas ha merecido la atención de los historiadores. Sin embargo no ha sido así con la tradición popular que aún hoy, 300 años después, los habitantes de la zona y los historiadores jacobitinos escoceses refieren de vez en cuando la existencia de un corredor, poco más que un agujero cortado en el hielo de las montañas, que los lugareños de toda la comarca llaman Bealach-na-Spainnteach ó "Paso de los españoles". Allí algunos fieles escoceses, amantes de la Historia no narrada, instalaron un memorial en el mismo lugar exacto de la contienda, en el que se cuentan los hechos y al que acuden algunos curiosos que refrescan la historia de lo allí sucedido más de 300 años atrás.
Rafael Fabregat Condill
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